Volcanes, volcanes y más volcanes. Aventuras peligrosas con Katia Krafft

Vidas científicas

¿Os imaginais tener una vida llena de aventuras y visitar los volcanes más peligrosos del mundo? Esa fue la vida de nuestra científica: Katia Krafft. Esta apasionada de los volcanes dedicó toda su vida a analizarlos. Viajó por todo el mundo, junto a su marido Maurice Krafft, en busca de volcanes activos, con el fin de filmarlos, fotografiarlos y analizarlos. Sin embargo, estas peligrosas aventuras que vivieron terminaron prematuramente, pues murieron a causa de un flujo piroclástico en el Monte Unzen.

Katia y Maurice Krafft.

Katia Conrad nació el 17 de abril de 1942 en Guebwiller (Francia). Teniendo un patrimonio natural en la puerta de casa, era normal que se interesara por la geología, pero desde pequeña le atrajeron mucho los volcanes: le apasionaban los documentales y los videos sobre éstos. Pero, además, viajó con sus padres a Sicilia para ver el Etna, el Estrómboli y el Vulcano. Estudió en la Universidad de Estrasburgo, donde se especializó en física y geoquímica. Su primer trabajo de vulcanología sobre sitios activos fue premiado por la Fondation de la Vocation en 1969 y, un año más tarde, se casó con su compañero de viaje, Maurice Krafft. Él también llevaba en la sangre la pasión por los volcanes, ya que, a los 7 años asistió a su primera erupción en el Estrómboli y, a los 14 años, se convirtió en miembro de la Sociedad Geológica de Francia. Ambos se conocieron en la Universidad de Estrasburgo, estaban muy unidos y todo el trabajo realizado pertenecía a ambos, a pesar de que a veces solo se mencione a Maurice.

Katia Krafft trabajando.

Los Krafft son vulcanólogos importantes gracias a la difusión del conocimiento. A pesar de que el trabajo de la pareja sobre volcanes fue muy importante para la comunidad científica, la reputación que tienen no solo se basa en eso. Para ellos era importante expandir toda esa información de todas las maneras posibles: las conferencias llevadas a cabo, los libros publicados sobre volcanes –como, por ejemplo Les Volcans o Volcans et tremblements de terre–, los programas de televisión y las entrevistas, las exposiciones –como El hombre frente a los volcanes presentado en Kagoshima en 1988 y en Fontainebleau en 1989–, y las películas grabadas por ellos mismos en la cima de los volcanes activos más peligrosos del mundo, fueron parte de los eventos realizados para divulgar toda esa información. Los Krafft eran tan activos como los volcanes que estudiaban, y querían hacer ver al mundo lo impresionantes que resultan estos fenómenos geológicos.

La pareja había hecho expediciones a Italia, Islandia, Indonesia, África, América, Reunión, Hawái y Nueva Zelanda, entre otros países. Gracias a los reportajes que crearon les otorgaron dos premios: el Prix de la Société de Géographie de Paris (Premio de la Sociedad Geográfica de París) y el Prix de l’Exploration, en 1975.

En los últimos años, trabajaron en el diseño de material audiovisual informando sobre el riesgo volcánico de las poblaciones amenazadas y los dispositivos de alarma y auxilio. En el primer video titulado Understanding Volcanic Hazards (Entendiendo los peligros volcánicos), realizado a petición de la I.A.V.C.E.I. y en estrecha colaboración con la UNESCO y la UNDRO U.S.G.S., se presentó en el Congreso de Maguncia en otoño de 1990. Curiosamente, un año después, en junio de 1991, se utilizó la información que contenía el video durante el despertar desastroso del Monte Pinatubo en Filipinas.

Aventureros, apasionados y ambiciosos. Así eran los Krafft. ¿Ambiciosos por qué? Porque antes de fallecer, se centraron en dos proyectos muy ambiciosos: la Casa del Volcán en la isla de Reunión, y Vulcania en Auvernia (Francia). El primer proyecto, hecho realidad, es un centro de información local y fue abierto en 1991 en un sitio cercano de Pitón de la Fournaise que era uno de los volcanes favoritos de Katia. El segundo proyecto, se puso en marcha a finales de 1986, y es un parque de atracciones situado en el Parque Natural de los Volcanes de Auvernia. Está adecuado para aprender todo tipo de curiosidades sobre volcanes y sobre geología en general, por lo que la diversión se mezcla con el conocimiento: es un lugar perfecto en el que el maravilloso legado de los Krafft se presenta para el deleite de todos los amantes de los volcanes.

Sin embargo, su pasión les llevo a sufrir un terrible accidente. Durante casi veinticinco años, Katia y Maurice Krafft estaban listos para coger el primer avión en cuanto un humo sospechoso anunciaba el despertar de un volcán. Y así sucedió en el año 1991, cuando se juntaron con Harry Glicken, famoso vulcanólogo estadounidense, con la esperanza de capturar una vez más la agonía de fuego del Monte Unzen (Japón). Desgraciadamente, el 3 de junio, un flujo piroclástico les atrapó junto a Harry Glicken y otros cuarenta periodistas. Pocos días antes de morir, Maurice Krafft confió que la erupción del Unzen era, sin duda, la más peligrosa que había visto en su vida; pero a pesar de todo, el peligro no fue suficiente para que se alejaran.

Esta es una historia con un final trágico. Una historia de unos científicos apasionados por su trabajo. Tan apasionados, que el legado que nos dejaron es comparable al tamaño de un volcán: más de 300.000 fotos, 300 horas de video, 20.000 trabajos geológicos, unas 6.000 litografías y pinturas antiguas… Aquí debajo os dejamos un video; a pesar de estar en francés, se pueden observar algunas de las espectaculares grabaciones de los Krafft. ¿Qué más necesitáis saber sobre Katia y Maurice Krafft para visitar el parque Vulcania?

Bibliografía

Sobre la autora

Arantza Muguruza Montero es estudiante de último año de Biotecnología en la UPV/EHU y alumna interna en un grupo de investigación del Instituto Biofisika.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *.