Yulua Lermontova: la pasión por la química

juliaYulua Lermontova (1847-1919) nace en San Petesburgo el 2 de enero de 1847. Su padre es general y dirige una escuela militar de Moscú. Yulua (o Julia) recibe una educación primaria utilizando para su formación la gran biblioteca de sus padres. Aprende con facilidad historia y varios idiomas europeos y, desde una edad muy temprana, se interesa por las ciencias de la naturaleza y, en especial, por la química.

Sus padres, sorprendidos por la facilidad que Yulua tiene para el aprendizaje, sobre todo de la química cuyos libros devora, contratan a profesores de la academia militar para que le den clases particulares. El interés de Lermontova por la química parece no tener freno, por lo que intenta ingresar en la Academia Agrícola de Petrovskaya, pero su petición es denegada pues las puertas de las altas instituciones educativas permanecen aún cerradas a las mujeres.

La carrera de Yulua habría terminado antes de empezar, de no ser por la intervención de Sofía Kovaleski, quien sería la primera gran matemática rusa, y que, enterada de la negativa de la Academia Agrícola a admitirla, y tras un periodo de correspondencia epistolar, convence a Yulua para que continúe con ella sus estudios en el extranjero. La amistad que la unirá a Sofía será determinante a lo largo de su vida. Las dos mujeres eligen Alemania donde se hallan las universidades de Heidelbeg y Göttingen, centros de gran prestigio en los que han estudiado muchos científicos rusos. Sofia y Yulua pronto son aceptadas por los profesores, que quedan sorprendidos por el talento, conocimiento y capacidad de estas mujeres rusas.

Yulua Lermontova es admitida para trabajar en el laboratorio de Robert Bunsen. Por consejo de Mendeleyev comienza a investigar los metales raros del platino. En 1871 se traslada a Berlín y, de forma privada, estudia Química Orgánica en el laboratorio de Hoffmann, pues, pese a las brillantes referencias que lleva de los científicos de Heidelberg, en la capital alemana no se le permite ni asistir a las clases, ni trabajar en los laboratorios. Su trabajo más importante, realizado con Hoffmann, divulgado en la Sociedad Química alemana y luego publicado, trata de la obtención de la fórmula exacta del difenilo.

También por influencia de Sofía Kovalesky, decide hacer el doctorado, trabajo que lleva a cabo en la universidad de Göttingen. Su tesis versa sobre los compuestos del metileno y obtiene la calificación de “Magna cum laude”.

A los 28 años regresa a Moscú y Butlerov la invita a trabajar en su laboratorio de San Petesburgo, ofrecimiento que aceptará más tarde, tras estudiar en el laboratorio de Markovnikov la síntesis del propileno.

En 1875, Yulua es nombrada miembro de la Sociedad Rusa de Química, lo que supone un amplio reconocimiento a su actividad científica. Más tarde, Yulua cae enferma de tifus y su amiga Sofía regresa a Moscú para cuidarla, haciéndose su amistad aún más intensa. Cuando se recupera, marcha a San Petesburgo para vivir con la que era su mejor amiga, y acepta trabajar con Butlerov en el laboratorio de la universidad.

Antes de 1880, Markovnikov consigue incorporar a Yulua a su investigación sobre el aceite caucásico, actividad que aumenta aún más su prestigio científico, y por la que se la nombra miembro de la Sociedad Técnica Rusa, considerándosela, así, como una de las figuras pioneras más importantes en el estudio y obtención del aceite industrial. Mientras investiga la separación de los componentes del petróleo con el ingeniero Alexander Letny, comprueba que el aceite es mucho mejor que el carbón para la industria, ya que produce un gas para la iluminación de mayor calidad. Yulua inventa una máquina para destilar el aceite, y contribuye notablemente al desarrollo de las plantas de aceite y de gas en Rusia.

En 1886 muere Sofía Kovalesky y Yulua abandona toda su actividad científica para ocuparse de la educación de Fufa, la hija de la que había sido su inseparable amiga.

Referencias

Sobre la autora

Mercedes González Moreno, actualmente jubilada, ha sido catedrática de Física y Química de Enseñanza Secundaria.

2 Comentarios

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Jaime RudasJaime Rudas

Tres detalles:
El nombre no es Yulua, sino Yulia (o Yuliya).
El apellido de la amiga no es Kovaleski, sino Kovalévskaya.
En vez de “metales raros del platino” quizás hubiera sido mejor poner “metales de transición del grupo del platino”.

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