Mary Anning en los comienzos de la paleontología moderna

Hay una historia que no está en la historia y que sólo se puede rescatar aguzando el oído y escuchando los susurros de las mujeres.

Rosa Montero

640px-Mary_Anning_paintingLa británica Mary Anning nació el 21 de mayo de 1799 en Condado de Dorset, y sus aportaciones a la Paleontología y a la Geología, en los días en que estas disciplinas científicas empezaban a gestarse, es actualmente poco conocida. Sin embargo, fue una importante recolectora de fósiles cuyos hallazgos estuvieron entre los más valiosos de su tiempo. Aprendió el oficio de su padre, un humilde carpintero que además era coleccionista de fósiles por vocación, y llegó a ser excelente en ese oficio.

Los estudiosos del tema han tenido dificultades para hacer un seguimiento de los numerosos fósiles que Mary Anning encontró, ya que su historia es incompleta y contradictoria. Algunos acontecimientos de su vida han llegado incluso a novelarse y los hallazgos de su juventud se han exagerado marcadamente. Lo cierto es que desde muy joven llevó a cabo una actividad inusual para una mujer de su tiempo.

Como relata la periodista y escritora Deborah Cadbury, en un libro publicado en el año 2000, la recolección de fósiles al lado del mar que Mary Anning llevó a cabo no era un oficio sencillo, sino que, por el contrario, podía ser muy peligroso. Requería caminar y saltar bajo acantilados inestables en los que se producían frecuentes deslizamientos y caídas de piedras. Para acceder a los fósiles era necesario estar dispuesta a correr riesgos nada despreciables. En este ambiente se movió Mary Anning durante toda su vida. Su recuerdo ha quedado inmortalizado en retratos que la muestran caminando a solas por la playa, vestida con una falda larga, chal, sombrero, provista de un martillo y de una cesta colgando del brazo.

Mary_Anning_Plesiosaurus
Carta y dibujo de Mary Anning anunciando el
descubrimiento de un fósil conocido como
Plesiosaurus dolichodeirus, 1823

Diversos autores han señalado que las contribuciones de Mary Anning a la Paleontología son hoy, además de poco conocidas, científicamente infravaloradas a causa de que en ella convergieron dos circunstancias supuestamente negativas: su clase social y su sexo. La comunidad de su tiempo era incapaz de admitir que una mujer procedente de un entorno claramente deprimido pudiese poseer los conocimientos y habilidades necesarios que ella parecía ostentar. En la conservadora Inglaterra decimonónica sólo los hombres de Londres, educados «caballeros especialistas», eran tomados en serio y recibían crédito por sus descubrimientos geológicos o paleontológicos. No obstante, gracias a las cualidades personales de esta valerosa mujer, su tenacidad autodidacta junto a la larga experiencia que llegó a acumular, permitieron que sus esfuerzos no fuesen totalmente ignorados y logró cierto respeto y reconocimiento por parte de sus coetáneos.

De hecho, Mary Anning no sólo fue una extraordinaria recolectora, sino que también consiguió instruirse lo suficiente como para interpretar con corrección y comprender el significado científico de aquello que encontraba.

Hoy en día, la mayor parte de los especialistas reconoce la significativa importancia que tuvieron los hallazgos de Mary Anning en la reconstrucción del mundo antiguo. No obstante –como suele ocurrir con las mujeres en la historia de la ciencia– son muy pocas las veces en que se cita su nombre. Sus hallazgos, hay que subrayarlo, están relacionados con uno de los acontecimientos más notables de los inicios de la Geología y de la Paleontología: el descubrimiento de los primeros restos de dinosaurios. Sus logros dieron un notable impulso a una mejor comprensión de estos extraordinarios animales.

Con el paso del tiempo, Mary Anning, según cita Deborah Cadbury, fue plenamente consciente de que los «caballeros de la ciencia» habían explotado sus descubrimientos y a veces se mostraba resentida por ello, explicitando que esos hombres eruditos habían conseguido notable prestigio publicando trabajos cuyo contenido era de ella y ni siquiera la mencionaban.

La buscadora de fósiles no estaba equivocada: en los primeros años de la década de 1840 sus hallazgos formaron parte del material a partir del cual más de un experto redactó informes sobre reptiles fósiles marinos. Sólo en la última década de su vida Mary Anning gozó de cierto reconocimiento, y a partir de 1838 recibió un salario anual de la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia. La Sociedad Geológica de Londres también designó un estipendio para ella; además la nombraron el primer Miembro Honorario del Museo del Condado de Dorset, un año antes de su muerte. El 9 de marzo de 1847 falleció en su pueblo, Lyme, en cuya iglesia recibió sepultura. En este templo se construyó una vidriera en su honor, con la inscripción: «en conmemoración a su capacidad por fomentar la ciencia de la Geología».

Mary Anning nunca fue admitida como miembro de la Sociedad Geológica de Londres –esta organización no aceptaría mujeres hasta 1904–, pero ello no impidió que el presidente de la institución reconociese que «a pesar de no estar situada entre las clases más acomodadas de la sociedad, […] contribuyó en gran manera con su talento y sus inagotables investigaciones a nuestros conocimientos sobre los grandes saurios y otras formas fósiles de vida gigantesca».

Referencias

  1. Cadbury, D. (2000). Los cazadores de dinosaurios. Ed. Península. Barcelona
  2. Charig, A. (1993). La verdadera historia de los dinosaurios. Ed. Salvat. Barcelona
  3. Martínez Pulido, C. (2006). La presencia femenina en el pensamiento biológico. Minerva Ediciones. Madrid

Sobre la autora

Carolina Martínez Pulido es Doctora en Biología y ha sido Profesora Titular del Departamento de Biología Vegetal de la ULL. Su actividad prioritaria es la divulgación científica y ha escrito varios libros sobre mujer y ciencia.

4 Comentarios

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YadixaYadixa

Me encanta la página. Soy estudiante de antropología y por el momento soy la única indígena Kuna estudiando esa ciencia y sé que tendré mucho reto en esta sociedad patriarcal.

Carolina Martínez PulidoCarolina Martínez Pulido

Gracias, Yadixa, por tu comentario. Espero que disfrutes con tus estudios de antropología, y entre todas podemos cambiar esta sociedad patriarcal.
Un cordial saludo,
Carolina

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