Matilda Knowles, una destacada botánica en las costas de Irlanda

Vidas científicas

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Matilda Knowles, una destacada botánica en las costas de Irlanda

Matilda Knowles.

El 31 de enero de 1864 nació Matilda Cullen Knowles, considerada la fundadora de los estudios modernos sobre los líquenes en Irlanda. La comunidad especializada ha calificado su obra como «una importante contribución de referencia a la botánica criptogámica de Irlanda y de la Europa oceánica occidental». Recordemos que se llama criptógamas a las plantas sin flores.

La página web Ask About Ireland señala que Matilda Knowles nació en un pueblo cercano a Ballymena, perteneciente a Irlanda del Norte. Su padre, William James Knowles (1832-1927), aficionado a la botánica y a la arqueología estimuló el interés de su hija por la historia natural; asimismo, la introdujo en las reuniones y excursiones organizadas por el club de campo Belfast Naturalists’ Field Club, creado en 1863. Sus miembros constituían una ecléctica mezcla de aficionados y profesionales interesados por las ciencias naturales y, según podemos leer en Wikipedia, este club ha sido una parte importante del sistema educativo para los naturalistas británicos.

Nacimiento de una sólida amistad

En 1895, Matilda Knowles conoció a la acreditada botánica de campo Mary Leebody (1847-1911), amiga personal del respetado naturalista y escritor irlandés, Robert Lloyd Praeger (1865-1953), y activa socia del Belfast Naturalists’s Field Club. Dado que compartían numerosos intereses, optaron por trabajar juntas elaborando el primer suplemento (1895) del exitoso libro de Samuel Stewart y Thomas H. Corey, titulado Flora of the North-east of Ireland (1888); esta obra, editada por el Belfast Naturalists’ Field Club se convertiría en un libro de texto estándar desde su publicación.

Inicialmente, los trabajos de Matilda Knowles se centraron en las plantas con flores. El primero de ellos, dedicado al condado de Tyrone, se publicó en 1897 e incluía más de 500 especímenes. Con posterioridad, en 1901, se incorporaron a la prestigiosa revista Irish Topographical Botany, dirigida por Robert L. Praeger, hoy considerada un referente en la historia de la botánica irlandesa.

Mediada la década de 1890, Matilda y su hermana Catherine se trasladaron a Dublín y asistieron a clases de ciencias naturales en el Royal College of Science for Ireland, una destacada institución abierta desde 1865 con la particularidad de admitir en aquellas fechas a mujeres en igualdad con los hombres. Aquí, Matilda Knowles cursó sus estudios entre 1896 y 1900, tal como se describe en la afamada revista Irish Naturalists’ Journal, cuyo prestigio es debido a que cubre todos los aspectos de la historia natural de Irlanda a partir de su primera publicación en 1925.

Un excelente desarrollo profesional

En junio de 1902, Matilda Knowles se incorporó a la Sección de Botánica del Museo de las Ciencias y las Artes. Se trata de un conocido museo fundado en 1877 y abierto al público en 1890; en 1921 recibió al nombre actual de National Museum of Ireland.

La científica trabajó en estrecha colaboración con el profesor Thomas Johnson (1863-1954) en la organización del Herbario de la Nación, perteneciente al mencionado museo. Cinco años más tarde, en abril de 1907, Matilda Knowles fue contratada como Asistente Temporal, un empleo que mantuvo a lo largo de toda su vida. Tuvo a su cargo la tarea de adquirir, identificar y reunir miles de especímenes de Irlanda y del resto del mundo.

Además de su labor museística, fue coautora junto a Johnson, de un valioso listado de las plantas con flores y los helechos de Irlanda (Hand List of Irish Flowering Plants and Ferns) publicado en 1910, tal como apunta la citada página Ask About Ireland.

Cuando en 1923 el profesor Johnson se retiró, Knowles accedió al puesto de conservadora, estableciendo una estrecha colaboración con la farmacéutica inglesa Margaret Buchanan (1865-1940), fundadora de la National Association of Women Pharmacists. A partir de esas fechas, Knowles aumentó aún más sus esfuerzos por conseguir, identificar y reunir el mayor número posible de especímenes vegetales tanto de Irlanda como del resto del mundo.

Los conocimientos técnicos de esta activa botánica, junto al meticuloso y delicado trabajo que realizó durante el tiempo en que gestionó el herbario, han quedado reflejados, apunta el Irish Naturalists’ Journal, en las excelentes condiciones en que se encuentra hoy el material por ella conservado. Ciertamente, el herbario es testigo de su dedicación, y la presencia de una placa recordatoria colocada en su recuerdo es un claro testimonio de reconocimiento.

Un amplio proyecto en una pequeña isla

A comienzos del siglo XX, un destacado grupo de científicos irlandeses y extranjeros organizaron un importante proyecto de investigación llamado Clare Island Survey. Consistía en un ambicioso estudio multidisciplinar sobre una pequeña isla situada en la costa oeste de Irlanda, Clare Island. La parte más importante de esta investigación estaba dedicada a zoología y botánica sistemáticas, aunque también se ponía especial atención en cuestiones como la distribución geográfica de plantas y animales, la ecología o la meteorología. Los resultados de este magno proyecto fueron publicados en 68 partes entre 1911 y 1915 por la Real Academia Irlandesa (Royal Irish Academy).

Clare Island. Wikimedia Commons.

Colaboración con una destacada liquenóloga

Entre 1909 y 1910, Matilde Knowles participó en los trabajos de Clare Island como colaboradora de Annie Lorraine Smith (1854-1937), a instancias del citado botánico Robert L. Praeger. Tengamos presente que Annie L. Smith era en aquellos momentos la más importante especialista en líquenes británica; acerca de esta notable experta podemos leer una entrada en Mujeres con ciencia.

El trabajo junto a Smith despertó en Knowles un gran interés por profundizar en el estudio de los líquenes. Con notable presteza se dedicó a buscarlos, recogerlos, describirlos y clasificarlos, demostrando ser una diligente recolectora, una actividad que en aquellos momentos era nueva en Irlanda.

Gracias en gran parte a la positiva influencia de Annie Smith, la botánica irlandesa se involucró casi por completo en el estudio de los líquenes, que paulatinamente fueron generando en ella un creciente entusiasmo, lo que terminaría por establecer los cimientos para su posterior especialidad. Ciertamente, a partir de 1908, describe Ask About Ireland, estos pequeños organismos se convirtieron en el principal material de trabajo durante el resto de la carrera de Matilda Knowles.

Productivos trabajos con líquenes

El primer artículo importante de la científica sobre el tema fue un minucioso estudio sobre los líquenes de Howth Head, un bello cabo situado al noreste de la bahía de Dublin; se trata de un artículo publicado en 1913 por la Royal Dublin Society bajo el título The Maritime and Marine Lichens of Howth.

En dicha publicación, Matilda Knowlex manifestaba haber descubierto que los líquenes de la costa crecen en distintas zonas, llamadas tidal zones (zonas de marea), según su disposición con respecto a la marea; esto es, en relación al área que está por encima del nivel del agua cuando la marea está baja, y por debajo cuando la marea está alta; según esta distribución, los líquenes adquieren distintos colores. La escritora científica irlandesa Mary Mulvihill (1959-2015) ha destacado al respecto que Kowles «fue la primera persona en reconocer que, en la costa, los líquenes crecen en bandas o zonas distintas según fuera la marea».

En los años siguientes, y por petición de Robert L. Praeger y de la Royal Irish Academy, nuestra protagonista se dedicó a preparar una monografía sobre la sistemática de los líquenes de Irlanda. Finalmente, su trabajo quedó plasmado en un valioso libro de 255 páginas titulado The Lichens of Ireland, que salió a la luz en 1929.

La obra, que Knowles dirigió con gran eficiencia, se llevó a cabo con la colaboración de treinta naturalistas profesionales y aficionados, quienes consiguieron registrar la distribución de unas 800 especies, de las cuales alrededor de veinte eran nuevas para Irlanda. La perspicaz botánica tuvo el mérito de describir varias especies por primera vez; recordemos que para una bióloga o biólogo dar el nombre a un nuevo organismo es uno de los logros más valorados.

Volviendo al citado libro, hay que añadir que este texto representa el legado intelectual más notable de Matilda Knowles, pues hoy se considera, según afirma la página Ask About Ireland, «una de las piezas de trabajo de más calidad nunca realizada antes en ninguna sección de la flora irlandesa».

Según ha señalado al respecto la escritora Mary Mulvigil, el libro de Knowles fue un estudio pionero que se convirtió en un clásico para la literatura botánica irlandesa, precisando que «se trata de un gran trabajo ya que los líquenes suelen pasar desapercibidos (para el público en general), y sus detalles son a menudo microscópicos, lo cual demuestra que Knowles fue claramente una naturalista hábil con mucho talento».

Una inagotable actividad especializada

Además de su obra magna, entre 1897 y 1933, subraya la página Ask About Ireland, «Matilda publicó más de 30 artículos científicos sobre un amplio rango de materias sobre botánica». De hecho, debido a su profundo conocimiento sobre los temas relacionados con la botánica sistemática, Knowles tuvo gran influencia en esta especialidad. Mientras fue conservadora del Museo Nacional, un número elevado de personas locales y procedentes de distintas partes del mundo, tanto especialistas como aficionados, acudió a ver y a consultar el herbario del centro; conjuntamente, la científica mantuvo una intensa correspondencia con diversos expertos y expertas e intercambió cuantiosos especímenes con otras instituciones.

Haciendo referencia a cómo Knowles enriqueció el herbario del museo, Mulvihill ha relatado que «entre quienes donaron especímenes se encuentra Roger Casement, [un afamado diplomático irlandés] quien trajo diversas plantas procedentes del Congo en 1904. Casement conocía a la científica desde que eran niños: tenían la misma edad, nacidos en 1864, y crecieron en Ballymena donde Knowles había venido al mundo y donde Casement fue a la escuela. Las plantas que el diplomático donó aún se encuentran en el herbario con las etiquetas descriptivas que Knowles redactó».

Acerca de la personalidad de la botánica, Mulvihil ha anotado que «en persona Matilda era decidida e independiente, nunca se mostró dispuesta a soportar tonterías o frivolidades. En sus últimos años sufrió sordera y se ayudaba de una trompetilla, usándola para cortar discusiones colocándola con firmeza sobre su escritorio».

Pese a la gran tarea realiza por Matilda Knowles en el herbario del Museo Nacional, no recibió claramente el reconocimiento que merecía (¡cuántas veces en la historia!). Hubo que esperar hasta octubre de 2014 para que la científica fuese reconocida con una placa conmemorativa. Se trata de un recordatorio donado por el Irish National Committee for Science and Engineering para conmemorar los 150 años desde su nacimiento.

Placa en honor de Matilda Knowles en el National Botanic Gardens de Irlanda. Wikimedia Commons.

Con respecto a los memorándums, Mary Mulvihill ha ironizado que «el problema con las placas conmemorativas es que la persona tiene que estar muerta para que le otorguen una. Alguien que mereció este honor durante su vida fue Matilda Knowles».

El 27 de abril de 1933, Matilda Knowles fallecía en Dublín como consecuencia de una neumonía; fue enterrada en el cementerio de la misma ciudad, donde hoy su tumba está poblada de líquenes, hongos y otras plantas nativas de Irlanda. En su recuerdo, dos especies de líquenes llevan su nombre: Lecidia matildae y Verrucaria knowlesiae.

Referencias

Sobre la autora

Carolina Martínez Pulido es Doctora en Biología y ha sido Profesora Titular del Departamento de Biología Vegetal de la ULL. Su actividad prioritaria es la divulgación científica y ha escrito varios libros sobre mujer y ciencia.

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