Ruth Wynne-Davies: la doctora de las deformidades óseas
El diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades óseas congénitas, como la escoliosis o los pies deformes ‘equinovaros’ deben mucho a la investigadora británica Ruth Wynne-Davies, una mujer nacida en el periodo de entreguerras que llegó a fundar sus propias unidades clínicas y que tuvo un merecido reconocimiento internacional entre sus colegas por su trabajo con afecciones musculoesqueléticas. Su interés por mejorar la salud humana fue manifiesto a lo largo de su vida.

Ruth Wynne-Davies nació como Ruth Blower en el sur de Londres el 11 de agosto de 1926. Durante la Segunda Guerra Mundial, sobre su casa en Sutton caían bombas que dejaban destrucción y desolación. No se sabe por qué aquella niña comenzó a registrar con detalle dónde impactaba cada proyectil, un diario que hoy se conserva en el Museo Imperial de la Guerra, pero es un reflejo de la tenacidad y meticulosidad que formaron parte de su carácter. Ante el riesgo de acabar bajo los escombros, en octubre de 1940 fue evacuada al norte de Gales, de dónde era su madre, y allí descubrió su amor por la naturaleza, los perros y la jardinería. También allí terminó su formación en una escuela femenina y, durante un corto periodo de tiempo, trabajó en el campo. Al finalizar el conflicto, volvió a Londres para formarse como secretaria.
En 1947, gracias al apoyo económico de su tío, el médico Llewellyn Wynne-Davies, que vió su potencial para la medicina, ingresó en la Royal Free School of Medicine, aunque el primer año suspendió porque nunca antes le habían enseñado ciencias. Pero Ruth no se rindió y dedicó un curso entero a autoformarse antes de volver a matricularse en la universidad, donde completó sus estudios en 1953. El agradecimiento a su tío, en 1959 se cambió legalmente su apellido a Wynne-Davies.
Al terminar sus estudios, la joven comenzó a trabajar como médica en centros prestigiosos de Londres, como el Great Ormond Street Hospital y el Elizabeth Garrett Anderson Hospital, especializándose en preparar las piezas anatómicas de fallecidos humanos para la formación de otros médicos. En 1960 obtuvo el prestigioso título de Fellow del Real Colegio de Cirujanos por esta labor. Fue al realizar sus prácticas como profesional en ortopedia, cuando se percató de que lo que le apasionaba realmente era la investigación. Y se puso manos a la obra: hizo un exhaustivo estudio con 635 pacientes en busca de las influencias de la genética, del entorno y de sus articulaciones en el conocido como “pie zambo” o equinovaro, un trabajo por el que conseguiría la Medalla de Oro Robert Jones de la British Orthopaedic Association.
Edimburgo, su cuna científica
En 1961, en un momento en el que era difícil encontrar especialistas en ortopedia, decidió dar un el cambio e incorporarse el nuevo departamento dedicado a investigar en esta materia con John Ivor Pulsford James en la Universidad de Edimburgo, el lugar donde pudo desarrollar su carrera científica y donde llegó a ser profesora.
Fue en Edimburgo donde comenzó a investigar sobre los factores por lo que se desarrolla la escoliosis (desviación de la columna), consiguiendo en 1973 su doctorado con esta tesis. Ruth Wynne-Davies demostraría, junto a su colega E.J. Riseborough, que la prevalencia de la escoliosis en la infancia en Reino Unido y Nueva Inglaterra (donde era poco frecuente) se daba en una población con antecedentes genéticos similares. Y no solo estudiaba factores genéticos, sino también ambientales, como es la posición al dormir boca abajo o boca arriba. Fueron hallazgos importantes para los cirujanos que buscaban el origen de esta afección que causaba tantos dolores de espalda. Y Ruth se convirtió en una de sus mayores expertas, sobre todo en la fase infantil. En aquellos años llegó a ser catedrática de Ortopedia, en un momento en el que muy pocas mujeres ocupaban una cátedra en cualquier universidad del mundo.
En Edimburgo, como hacía de niña con las bombas, creó un exhaustivo registro de casos que luego utilizaba en sus estudios; aquello le sirvió, por ejemplo, para definir los que se conocen como Criterios de Wynne-Davies (1970), un sistema de evaluación de las articulaciones de muñecas, codos, rodillas y pies que se convirtieron en una referencia médica mundial. En el caso del pie ‘equinovano’, que aún hoy afecta de media a uno de cada mil nacidos, calculó que, si un niño en la familia tenía la deformidad, la posibilidad de presentarse en el segundo hijo era solo de uno de cada 35, pero si era niña, el riesgo aumentaba a uno de cada cuatro.
Con todo su conocimiento acumulado, Ruth decidió fundar una serie de clínicas de displasia esquelética en muchas unidades ortopédicas del Reino Unido, como Oswestry, Harlow Wood y Bristol, donde no solo asesoraba a los enfermos y profesionales, sino donde conseguía más datos para sus trabajos. También colaboraba con la Sociedad Británica de Investigación Ortopédica, de la que llegó a ser presidenta de 1975 a 1976; y fue miembro fundador del Grupo de Displasia Esquelética para la Enseñanza y la Investigación en 1979, que también presidió. Además quiso dejar su cocimiento por escrito y publicó varios libros fundamentales sobre la investigación del esqueleto humano, como Heritable disorders in orthopaedic practice (1973).
Contra todo pronóstico, cuando tenía 55 años, decidió jubilarse anticipadamente en el centro de Edimburgo, justo cuando estaba en la cumbre de su reputación internacional y antes de que estallara la revolución genética molecular. Y se fue a vivir a Oxford. Allí dio un giro total y se matriculó en Lengua y Literatura inglesas, graduándose con honores en 1997, casi con 70 años, pese a que no le reconocieron sus títulos anteriores. Tras aquello, inicio una trayectoria de colaboración con el St Hilda’s College, donde estudio su segunda carrera, hasta su fallecimiento.
No obstante, seguía siendo requerida como experta en osteología humana, sobre todo por arqueólogos en la exhumación de cementerios o para evaluar a niños con dificultades de aprendizaje. Incluso abrió en Oxford una nueva clínica para displasia esquelética. Difícil saber cómo además sacaba tiempo para la música, llegando a ser una organista y clavecinista consumada, que tocaba en varios cuartetos de aficionados.
En sus biografías se recuerda que Ruth Wynnie Davies fue “una mujer extraordinaria que cultivó una red excepcional de amigos y colegas en todo el mundo” y que dejó un legado científico fundamental para definir los fenotipos de las afecciones que investigó antes de la revolución genética.
Falleció a los 85 años, el 11 de marzo de 2012 en Oxford. En 2018, un estudio bibliométrico la reconoció como la autora británica más citada de la historia en trabajos sobre deformidades de la columna vertebral.
Referencias
- Kathryn Scott and Mike Cadogan, Ruth Wynne-Davies, LITFL, 3 noviembre 2020
- Leslie Klenerman, Wynne-Davies, Ruth (1926 – 2012), The Royal College of Surgeons of England, 7 septiembre 2012
- Ruth Wynne-Davies, Wikipedia
- Jorge E. Bossioa, Ariel Gonzálezb, Jaime F. Cuencac, Gilberto Herrerad, José Antonio Morcuendee, Dalia Sepúlveda-Arriagadaf, Etiología y anatomía patológica del pie equino varo congénito idiopático. Revisión de conceptos actuales, Revista Colombiana de Ortopedia y Traumatología 35 (2021) 1-62
Sobre la autora
Rosa M. Tristán es periodista especializada en la divulgación científica y ambiental desde hace más de 20 años. Colabora de forma habitual en diferentes medios de prensa y radio de difusión nacional.