Edith Louise Potter: pionera en patología perinatal
Cualquiera que haya tenido hijas o hijos sabe que el mayor miedo que tenemos los progenitores es que algo no vaya bien. Durante el embarazo. Durante el parto. Los días posteriores. Las que además hemos sufrido complicaciones solo tenemos una cosa en la cabeza: “Que nazca sano”.
Por desgracia, la muerte perinatal es una realidad. Y también por desgracia, su estudio no lo fue hasta que una patóloga decidió que eso tenía que cambiar. Ella era Edith Louise Potter, pionera en patología perinatal.

Edith Louise Potter nació en Iowa, EE. UU., el 26 de septiembre de 1901. Sin ser habitual en la época, tuvo la suerte de poder estudiar. En 1925 se graduó en Medicina por la Universidad de Minnesota. Después de un período trabajando en el Hospital de Minneapolis, se fue de postgrado a Viena. Al volver en 1927, trabajó en la práctica médica durante cinco años mientras recibía clases de patología en la universidad. Bajo la influencia del Dr. Elexious T. Bell, obtuvo una beca y finalmente se doctoró en Patología en 1934.
Los principios de la patología perinatal
Aquel mismo año se mudó a Chicago para trabajar con el Dr. Fred Lyman Adair, responsable del Chicago Lying-in Hospital. Esta entidad estaba afiliada a la Universidad de Chicago, donde Potter entró como profesora auxiliar de patología en el Departamento de Ginecología y Obstetricia. Ya como patóloga, ella y sus colegas decidieron estudiar las posibles causas de la alarmante mortalidad infantil en la ciudad. Según sus propias palabras:
En aquella época la muerte de un lactante se consideraba un acto de Dios. Se sabía muy poco de esta etapa de la vida. La mayoría de los patólogos no se interesaban por los bebés. Ni siquiera existía la palabra perinatal. Lo poco que se sabía estaba totalmente disperso en distintas revistas médicas.
Potter quiso cambiar eso.
El problema era cómo hacerlo. En la década de 1930 era habitual que los Departamentos de Salud se hicieran cargo del enterramiento de bebés fallecidos durante el primer mes de vida. Aprovechando esa situación y no sin dificultad, los responsables de Salud declararon la obligatoriedad de realizar autopsias a los lactantes antes de enterrarlos. Potter era la encargada de realizar muchos de aquellos análisis. Así comenzó lo que luego serían los principios de la patología perinatal. Gracias a quinientas de aquellas autopsias, Potter pudo determinar que las causas principales de muerte en neonatos eran la hemorragia intracraneal y la hipoxia derivada de partos largos y traumáticos. Publicó los resultados preliminares en 1940 en el libro Muerte fetal y neonaltal.
La secuencia de Potter
A medida que realizaba más y más autopsias se dio cuenta de que era importante identificar patrones y causas que aclararan la muerte perinatal y neonatal. Así, en 1946 publicó uno de los trabajos más importantes de su vida. En un estudio llevado a cabo en veinte lactantes con agenesia renal bilateral (nacieron sin riñones) observó dos anomalías. La primera era la hipoplasia pulmonar (una anomalía en el desarrollo pulmonar). La segunda era una expresión facial anómala. Los bebés presentaban un mayor espacio entre los ojos y un aplanamiento inusual de la nariz, entre otros rasgos. Esta relación entre los rasgos faciales y problemas renales se denominó secuencia de Potter. Trabajos posteriores han demostrado que las deformidades congénitas descritas por Potter se deben a una prolongada falta de líquido amniótico. Esta secuencia sigue siendo hoy en día incompatible con la vida y la mayoría de bebés que lo presentan mueren entre los tres días y los dos meses desde el nacimiento.
El siguiente trabajo importante de Potter se publicó en 1947. Era la primera contribución que establecía la relación de la enfermedad del Rh con la mortalidad infantil. Conocida hoy en día como la incompatibilidad del Rh (la forma más grave de la enfermedad hemolítica del recién nacido), se desarrolla cuando una mujer embarazada tiene sangre Rh negativa y feto Rh positiva. Aunque puede presentar complicaciones graves, esta enfermedad tiene tratamiento en la actualidad.
Tal vez su publicación más destacada sea Patología del feto y del recién nacido, trabajo inicialmente publicado en 1953. Se volvió a editar en 1961 y en 1975 (junto con John Craig). En él se presentan las conclusiones de toda una vida. Y es que Potter realizó más de diez mil autopsias a fetos y lactantes durante 33 años. Escribió seis libros en total y publicó unos 140 artículos científicos. Viajó por todo el mundo investigando y divulgando sobre cuidado maternal y muerte perinatal.
Se convirtió en la primera mujer miembro de la American Gynecological & Obstetrical Society. En 1983 la nombraron miembro del Hall of Fame del American College of Obsteticians and Gynecologists. Además de recibir multitud de premios, recibió varios grados honorarios en la Universidad de Brasil, Pennsylvania y South Florida. Esta última universidad estableció el Edith Potter Lectureship en su honor.
De la patología a la horticultura
Una vez retirada de la medicina, Potter se dedicó a la horticultura. Especialmente, al cultivo de plantas de interior. Se convirtió en toda un autoridad en plantas tropicales y subtropicales. También en flores, especialmente en bromelias. En 1980 donó 122 cultivares a la Universidad de Minnesota para establecer el Meyer-Deats Conservatory en su arboreto. El conservatorio se llamó así en honor a sus dos maridos. También fue una reputada cocinera.
Potter murió el 22 de marzo de 1993 a causa de un cáncer de colon. Estaba de crucero por el Caribe.
Dijo que le gustaría ser recordada como “la responsable de establecer la patología perinatal como un campo de trabajo importante”. Y lo hizo. Y así la recordaremos. Y muchas gracias por hacerlo.
Referencias
- P M Dunn, Dr Edith Potter (1901–1993) of Chicago: pioneer in perinatal pathology, Arch Dis Child Fetal Neonatal Ed. 92(5) (2007) 419-420
- Enid Gilbert-Barness, Edith Potter, The Journal of Pediatrics 126 (1995) 845-846
- Edith Potter, Wikipedia
- Jenny Stuart-Smith, Edith Potter, Life in the Fastlane, 2026
Sobre la autora
Aitziber Lopez es doctora en química e investigadora en el ámbito de las biociencias.