¿Son útiles las políticas de acción positiva para impulsar a las mujeres en la ciencia?
En Europa, casi la mitad de quienes obtienen un doctorado son mujeres. Sin embargo, esta presencia no se refleja en los puestos de mayor responsabilidad científica. Las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en la dirección de grupos de investigación, en las cátedras universitarias y en otros cargos de liderazgo académico.

Esta desigualdad no solo plantea un problema de justicia, sino que puede afectar a la calidad y diversidad de la investigación. Existe el riesgo de que ciertas perspectivas, preguntas o necesidades sociales queden insuficientemente representadas en la agenda científica.
Con el objetivo de corregir esta situación, la Generalitat de Catalunya introdujo en 2021 una medida de acción positiva dentro del programa de financiación de grupos de investigación. La iniciativa es sencilla ya que otorga 0,25 puntos adicionales (sobre 10) a los grupos liderados por una investigadora principal, es decir, la persona responsable del grupo (IP) y otros 0,25 puntos a aquellos con al menos un 40 % de mujeres investigadoras.
En el documento de trabajo “Promoting Female Talent in Science: Evidence from an Affirmative Action Policy”, Lídia Farré y Judit Vall-Castelló analizan qué ha ocurrido tras la puesta en marcha de esta política. Para ello, comparan las convocatorias de 2014 y 2017, anteriores a la reforma, con la convocatoria de 2021, en la que se introdujo la medida.
Los resultados del trabajo son llamativos. Antes de la reforma, menos de tres de cada diez grupos que solicitaban financiación estaban liderados por mujeres. Después de la introducción de la medida, la proporción aumentó hasta superar el 40 %. El cambio fue especialmente intenso en las disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), donde la presencia femenina en puestos de liderazgo es tradicionalmente mucho menor. En esas áreas, la proporción de mujeres líderes pasó del 25,4 % al 39,6 %, un incremento de más del 14 %.
El estudio muestra que una parte importante del aumento en el número de mujeres líderes se produjo porque grupos consolidados y de alta calidad pasaron a estar dirigidos por investigadoras: entre los grupos que participaron tanto en 2017 como en 2021, un 19 % cambió de un investigador principal a una investigadora principal. Además, el porcentaje de grupos de nueva creación cuya propuesta fue liderada por investigadoras también aumentó respecto a lo que ocurrió en la convocatoria de 2017.
La introducción de la medida por parte de la Generalitat llevó también a cambios en las características de los grupos de investigación. Antes de la acción positiva, las investigadoras principales eran, en promedio, más jóvenes y dirigían grupos más pequeños, con menor número de publicaciones y proyectos competitivos. Además, la proporción de catedráticas era menor. Tras la reforma, los grupos con una mujer al frente aumentaron su tamaño y mejoraron varios indicadores de calidad científica.
Financiación obtenida
Antes de la reforma, los grupos dirigidos por mujeres recibían puntuaciones inferiores a las de grupos comparables en términos de calidad liderados por hombres. Las mujeres lideraban casi el 30 % de los grupos solicitantes, pero solo poco más del 24 % de los grupos financiados. Existían diferencias en el éxito de obtención de financiación de los grupos que no podían explicarse por la calidad científica observable.
La política de acción positiva cambió esta situación. Tras su aplicación, las probabilidades de obtener financiación se igualaron entre hombres y mujeres: las mujeres pasaron a dirigir el 41,3 % de las solicitudes y el 43,6 % de los grupos financiados. Esto sugiere que la medida no solo aumentó la representación femenina, sino que también contribuyó a compensar posibles sesgos presentes en el proceso de evaluación.
Las autoras del trabajo también muestran que los grupos liderados por mujeres desarrollaron con mayor frecuencia investigaciones que incorporan la perspectiva de género. Además, las nuevas reglas podrían haber provocado un efecto indirecto sobre la orientación de la investigación científica ya que llevaron también a la incorporación de la perspectiva de género en grupos dirigidos por hombres.
Conclusión
La experiencia catalana aporta una evidencia valiosa para el debate internacional sobre cómo reducir las desigualdades de género en la ciencia. Los resultados sugieren que intervenciones bien diseñadas pueden aumentar el liderazgo femenino, corregir desequilibrios históricos y mejorar la equidad en el acceso a la financiación sin sacrificar la excelencia científica. El análisis también sugiere que este tipo de incentivos puede ser más eficaz y menos costoso que otras políticas utilizadas para promover la igualdad de género en la ciencia. Por ejemplo, estudios previos han mostrado que aumentar la presencia femenina en los paneles de evaluación no siempre produce los efectos esperados y puede generar costes adicionales para las investigadoras que participan en ellos.
Referencia
Farré, L. y Vall-Castelló, J. (2025). Promoting Female Talent in Science: Evidence from an Affirmative Action Policy. Barcelona School of Economics Working Paper 1478
Sobre el autor
David Pérez Castrillo es doctor en Economía y profesor emérito de la Barcelona School of Economics.