Anne Innis Dagg, la mujer que ama a las jirafas

Vidas científicas

Mi pasión de toda la vida ha sido y sigue siendo ayudar a las jirafas a sobrevivir y prosperar en la naturaleza. Para lograr esto, debemos centrarnos en la conservación de su entorno, que actualmente se ve comprometido en muchos niveles diferentes. Con el número de jirafas ahora en peligro, debemos actuar, y actuar rápidamente.

Anne Innis Dagg
Anne Innis Dagg (2020). Fuente: Livefornature en Wikimedia Commons.

Anne Innis nació el 25 de enero de 1933 en Toronto (Canadá). Su madre, Mary Quayle Innis, era escritora; publicaba cuentos y libros de historia. Su padre, Harold Innis, era profesor de economía política en la Universidad de Toronto. Anne era la menor de los cuatro hijos e hijas del matrimonio; Donald, Mary y Hugh eran sus hermanos mayores.

Asistió a la escuela para niñas Bishop Strachan. Después, realizó sus estudios en la Universidad de Toronto, obteniendo en 1955 un grado en Biología y un año más tarde un máster en Genética. Anne viajó entonces a Sudáfrica para investigar sobre las jirafas. A su vuelta, en 1957, se casó con el físico Ian Ralph Dagg, que fue profesor en la Universidad de Waterloo entre 1959 y 1993, año en el que falleció. La pareja tuvo tres hijos: Hugh, Ian y Mary.

La investigación sobre jirafas

Se alude a veces a Anne Innis Dagg como «la Jane Goodall de las jirafas»; es una manera de reconocer sus importantes contribuciones al estudio de esta especie de mamíferos. Como otras científicas, Dagg tiene el mérito de haber estudiado su especie favorita –en su caso, las jirafas– en su espacio natural. Recordemos, además de a Jane Goodall –la célebre primatóloga que estudió los chimpancés en Tanzania– a Dian Fossey que observó a los gorilas en Ruanda o a Birutė Galdikas que estudió los orangutanes en las selvas de Indonesia.

Anne se interesó por primera vez por la jirafas de niña, con solo 3 años, tras visitar el zoológico Brookfield de Illinois con su madre. A partir de ese momento empezó a coleccionar fotos de jirafas y a dibujarlas.

A mediados de la década de 1950 viajó sola a Sudáfrica para estudiar el comportamiento de las jirafas en libertad. Antes de emprender su expedición se puso en contacto con los gobiernos de varios países africanos para solicitar permiso para estudiar a este animal en su hábitat natural. Pero solo recibió rechazos. Entre otros, escribió al antropólogo Louis Leakey quien la desanimó, argumentando que una mujer no debía viajar sola a África. Sin embargo, este investigador lanzaría posteriormente las carreras de Goodall (1960), Fossey (1963) y Galdikas (1971).

Así que cambió de táctica, pasando a firmar sus cartas como «A. Innis», evitando explicitar su sexo. Escribió finalmente a Alexander Matthew, propietario de la granja agrícola Fleur de Lys, próxima al Parque Nacional Kruger, donde se movían en libertad un centenar de jirafas. Matthew accedió a invitarla pensando que la solicitud partía de un hombre. Cuando Anne llegó, el agricultor le dijo que debía regresar a Canadá porque no podía permitirle compartir espacio con los peones. Finalmente Matthew accedió, permitiendo a Anne quedarse en su casa familiar a cambio de servicios administrativos durante su estancia. Gracias a esta alianza, la investigadora tuvo acceso a 33 000 hectáreas de arboledas y arbustos frecuentados por 95 jirafas.

Anne pasaba más de diez horas al día en el campo tomando fotografías y extensas notas sobre todos los aspectos del comportamiento de las jirafas, incluyendo lo que comían y cómo interactuaban. Sus investigaciones revelaron que las hembras permanecían casi siempre en grupo, contrariamente a los machos que eran solitarios. Anne fue la primera persona en darse cuenta que las jirafas macho tenían en ocasiones comportamientos homosexuales.

En 1965 comenzó su doctorado en comportamiento animal en la Universidad de Waterloo bajo la supervisión de Anton de Vos, un conocido experto en la vida salvaje. En su trabajo de tesis —Gaits and Their Development in the Infraorder Pecora–, defendido en 1967, analizó y comparó los pasos de la jirafa y otros grandes mamíferos.

Dagg publicó junto al zoólogo J. Bristol Foster The Giraffe: Its Biology, Behavior and Ecology en 1976. En el libro se recogía su trabajo de campo en África, siendo reconocido por los especialistas como un texto fundamental sobre las jirafas.

Además su interés por las jirafas, Dagg ha estudiado otros animales, como camellos, primates y especies de la vida silvestre canadiense. Su interés por la fauna de su país surgió a finales de la década de 1960, al descubrir la escasez de investigaciones realizadas sobre aves y mamíferos pequeños, a favor de las indagaciones sobre especies de caza mayor como el caribú.

Luchando contra la discriminación

Durante sus estudios de doctorado, Dagg intentó conseguir un empleo como profesora, pero descubrió que las universidades no tenían interés en contratar mujeres. A pesar de todo, encontró algún puesto a tiempo parcial.

En 1968, y hasta 1972, fue contratada como profesora ayudante en el Departamento de Zoología de la Universidad de Guelph; allí impartió, entre otros, cursos de mastozoología y gestión de vida la silvestre. No consiguió una plaza de profesora titular en esta universidad, a pesar de sus numerosas publicaciones y del valor de sus investigaciones.

En 1972, Universidad de Waterloo le dejó claro que no contrataría a ninguna mujer casada para un puesto de profesora titular a tiempo completo. El resto de su carrera lo pasó afiliada al programa de Estudios Integrados de la Universidad de Waterloo, más tarde rebautizado como programa de Estudios Independientes.

Tras sus experiencias de discriminación en el ámbito universitario, Dagg comenzó a explorar a fondo los problemas de las mujeres en el mundo académico. En 1988 publicó MisEducation: Women & Canadian Universities junto a Patricia J. Thompson. Entre otros temas, las autoras hablaban de los estereotipos de género presentes en materiales y libros de texto, las bromas sexistas de los compañeros de trabajo, o la falta de apoyo o financiación para las investigadoras.

La iniciativa #TenureGiraffe está inspirada en Anne Innis Dagg. Se trata de un regalo que reciben personas pertenecientes a comunidades de alguna manera discriminadas, y que consiguen «la titularidad», un hito en su profesión. Es una manera de honrar a aquellas personas, como Anne, a las que se les negó su titularidad, debido a su identidad y a pesar de sus méritos.

La mujer que ama a las jirafas

En 2018 Alison Reid dirigió el documental The Woman Who Loves GiraffesLa mujer que ama a las jirafas— en el que se relata la vida y la carrera de Dagg. Gracias a él, esta científica consiguió finalmente la notoriedad merecida. Aunque tarde, los reconocimientos y honores empezaron a llegar. Y también las disculpas: en febrero de 2019, la Universidad de Guelph se disculpó formalmente por negar la titularidad a Anne y creó una beca para estudiantes a su nombre. Más vale tarde que nunca.

Referencias

Sobre la autora

Marta Macho Stadler es doctora en matemáticas, profesora del Departamento de Matemáticas de la UPV/EHU y colaboradora en ::ZTFNews y la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

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