Marie Paris Pişmiş, científica que acercó la Astronomía a México

Vidas científicas

Poco antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Marie Paris Pişmiş llegó a Estados Unidos. Dejaba atrás su natal Turquía y las comodidades que su familia, relativamente acaudalada, le proporcionara durante su infancia y juventud. Ahora, cruzaba el Atlántico para perseguir el sueño de convertirse en astrónoma.

Paris Pişmiş. Imagen: Info Quorum.

Había sido recomendada por su mentor, el doctor Erwin Finlay-Freundlich, para un beca en la Universidad de Harvard. A él le conoció aproximadamente en 1937, cuando ella estaba por completar su tesis doctoral en el estudio de la rotación de la Vía Láctea.

Paris fue una de las primeras mujeres en ser licenciadas por la Universidad de Estambul. En su Facultad de Ciencias consiguió graduarse en Matemáticas y, poco después, se incorporó al Observatorio de la sede académica. En esa posición, ejerció como traductora e intérprete al turco del francés, alemán e inglés.

Ese rol le permitió conocer a grandes astrónomos del momento, como el propio Finley-Freundlich o Richard Von Mises. Ambos fungieron como directores del programa doctoral en que la joven se inscribiera y la impulsaron a ampliar sus horizontes profesionales.

Desde Estados Unidos, Paris continúo codeándose con la crema y nata de la Astronomía de sus tiempos. Entre sus colegas se contaban figuras como Cecilia Payne-Gaposchkin, Bart Bok, Donald Menzel, Fred Whipple y otros múltiples visitantes que acudían al Observatorio.

En 1940 llegó al Observatorio Astronómico de Harvard un joven matemático de nombre Félix Recillas. El investigador, además de dedicarse a sus estudios, tenía la intención de aprender alemán. Gracias a la intervención de varios compañeros, Paris se convirtió en su profesora. Apenas un año después, estaban casados.

Fue entonces que la joven, nieta de un Ministro de Finanzas otomano, emprendió un nuevo viaje. Su destino era ahora México, específicamente el recién construido Observatorio Astrofísico de Tonantzintla, en Puebla.

Paris abrazó el proyecto como si fuera casi una iniciativa personal. La inauguración del centro investigativo tuvo lugar el 17 de febrero de 1942. A ella asistió el presidente mexicano Manuel Avila Camacho y fueron invitados colegas de renombre en todo el mundo gracias a los contactos de la joven científica.

Tras la primera visita a México

Aunque ahora México contaba con un nuevo Observatorio, el país carecía de astrónomos profesionales. Luis Enrique Erro, director de la institución, era diplomático y otros investigadores, como Guillermo Haro, era graduados de leyes.

Paris Pişmiş. Wikimedia Commons.

Paris fue en realidad el primer astrónomo, hombre y mujer, que ejerciera en México con una formación profesional. La joven astrofísica trabajó ahí hasta 1946 pero durante los dos años siguientes realizó varias estancias temporales en las Universidades de Princeton y Yerkes, también en Estados Unidos.

En 1948, decidió regresar definitivamente al país centroamericano. Una vez en suelo azteca, se incorporó al antiguo Observatorio de Tacubaya, adscrito a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ahí ejercería durante los siguientes 50 años de su vida.

Como docente, Paris impartió diversos cursos sobre interiores estelares, cinemáticas y la dinámica de los sistemas solares. Durante varios años fue la única profesora en la sección de Astronomía.

Además, publicó numerosos estudios sobre cúmulos de estrellas. Descubrió varios de esos objetos cósmicos, lo cual le valió el honor de otorgarles su nombre. Asimismo, propuso una explicación para la estructura de las galaxias espirales.

Sus indagaciones fueron reconocidas a nivel mundial y participó, activamente, de las iniciativas orquestadas por la Unión Astronómica Internacional (UAI).

En el terreno azteca, introdujo al país la técnica observacional, conocida como interferometría Fabry-Perot. Todavía hoy muchos de los estudiantes preparados por Paris la emplean. Sus aportes le valieron el título de investigadora emérita del instituto de Astronomía de la UNAM y recibió el grado de Doctora Honoris Causa en varias instituciones académicas.

La mayoría de los estudiantes que Paris tuvo a su cargo, la recuerdan como una excelente conversadora. También conseguía prestar especial atención hacia las actividades de sus educandos y colegas.

Paris nunca volvió a Turquía y perdió, en gran medida, el contacto con sus raíces armenias. En su lugar, abrazó una nueva patria y una rica cultura que hicieron florecer su talento e inscribieron su nombre para siempre en la Astronomía mexicana.

Referencias

Sobre la autora

Claudia Alemañy Castilla es periodista especializada en temas de ciencia y salud. Trabaja en la revista Juventud Técnica.

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