Judith Love Cohen, la ingeniera que ayudó a traer de vuelta sanos y salvos a los astronautas de la misión Apolo 13

Vidas científicas

La misión Apolo 13 fue la séptima del programa Apolo y la tercera destinada a posarse sobre la Luna, pero no pudo conseguirlo. Partió del Centro Espacial Kennedy, en Florida, el 11 de abril de 1970 pero dos días después un tanque de oxígeno dio problemas y en vez de alunizar, la tripulación decidió dar la vuelta a la Luna y emprender el regreso a la Tierra.

Judith Love Cohen (1959). Wikimedia Commons.

Los astronautas tocaron suelo sin más complicaciones y todos estuvieron a salvo. Que ese regreso fuese un éxito y no hubiese consecuencias graves ni víctimas fue en gran parte gracias al trabajo de Judith Love Cohen, ingeniera aeroespacial que terminó de escribir el código del sistema que debía servir para abortar la misión en caso de incidentes imprevistos en el hospital, justo antes de dar a luz a su cuarto hijo (el actor Jack Black).

Cohen nació en Brooklyn, Nueva York, el 16 de agosto de 1933. Todas las mujeres de su familia antes que ella trabajaban en una fábrica textil del barrio, sin muchas más opciones, y ella misma cosía prendas en casa cuando tuvo edad suficiente. Pero entre sus actividades favoritas se encontraba pasar el tiempo con su padre, vendedor de refrescos y otras bebidas, haciendo formas con ceniceros y analizando las líneas y los ángulos que formaban entre sí.

Ballet e ingeniería

Pronto destacó en sus estudios: en quinto curso algunos compañeros la pagaban a cambio de que hiciese sus deberes de matemáticas, y en los primeros años de secundaria era la única chica en las clases de álgebra. Consiguió una beca para estudiar en el Brooklyn College y pensó en prepararse para ser profesora de matemáticas, pero el educador de su centro le dijo que las chicas no solían dedicarse a las matemáticas o las ciencias. “¿Sabes, Judy? Creo que deberías ir a una buena escuela y aprender cómo ser una dama”, recordaría Cohen que le dijo, años después.

Ella siguió adelante, aunque en vez de matemáticas se decantó por la ingeniería. A los 19 años estudiaba ingeniería en la universidad y ballet en la Metropolitan Opera Ballet Company de Nueva York. Un par de años después, Cohen se casó y se mudó a California, donde siguió estudiando por las noches en la Universidad del Sur de California (USC) mientras que de día empezó a trabajar como ingeniera para la North American Aviation. Años después contaría que realizó los estudios completos en la universidad (obtuvo su título de máster en 1962) sin coincidir nunca con otra alumna de ingeniería.

Su carrera profesional había empezado en 1952 al mudarse a California. Tras graduarse en la Escuela de Ingeniería de la USC en 1957 comenzó a trabajar en los Space Technology Laboratories, una compañía privada en la que permaneció hasta retirarse en 1990 y que realizaba muchos trabajos para el gobierno estadounidense y sus distintas agencias. Cohen participó en muchos de ellos, incluido el sistema de guiado del misil Minuteman y el sistema de guiado del abortado de la misión para el módulo lunar del programa Apolo de la NASA.

El módulo lunar como bote salvavidas

Judith Love Cohen y Neil Siegel. USC.

Este último fue para ella el trabajo más importante de su vida. Este sistema cumplió un papel fundamental en la vuelta sanos y salvos de los astronautas del Apolo 13 después de que un tanque de oxígeno de la nave explotase, dejando el sistema dañado y obligando a los tripulantes a utilizar el módulo lunar a modo de bote salvavidas, como su único recurso para volver a la Tierra. En esas circunstancias, el sistema de guiado principal consumía demasiada electricidad y requería demasiada agua para enfriarse, así que el sistema secundario, el desarrollado por Cohen, fue el utilizado durante gran parte del camino de vuelta.

Cohen trabajaba en ese proyecto el día que nació su cuarto hijo, el actor Jack Black. Según contaba otro de sus hijos, el también ingeniero Neil Siegel, “de hecho fue a su despacho el día que nació Jack. Cuando tuvo que irse al hospital, se llevó impreso el problema en el que estaba trabajando. Ese mismo día más tarde llamó a su jefe para decirle que había resuelto el problema. Ah… y sí, el bebé nació también”.

Una editorial para despertar vocaciones científicas entre las niñas

Portada de The Women of Apollo.

En los últimos años de su carrera, Cohen desarrolló los sistemas para el trabajo científico que se llevaría a cabo como parte de la misión del Telescopio Espacial Hubble. En 1990 se retiró y dedicó sus esfuerzos, entre otras cosas, a la publicación de libros que fomentasen las vocaciones científicas y técnicas entre niñas y adolescentes y a promover hábitos medioambientales sostenibles entre los niños.

La editorial que creó junto a su tercer marido, Cascade Pass, publicó también un libro titulado Las mujeres del Apolo en el que se recogen cuatro biografías breves de mujeres que ayudaron a llevar a cabo la hazaña de poner al primer hombre sobre la Luna. Una de ellas es la de la propia Cohen.

Cohen murió el 25 de julio de 2016 “sin haber pasado una noche en el hospital desde los 6 años y ocupada cada minuto de su vida haciendo las cosas que amaba”, escribió Neil tras su muerte.

Referencias

Sobre la autora

Rocío P. Benavente (@galatea128) es periodista.

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