Margarita Comas Camps (1892-1973) y la didáctica de la ciencia

Es difícil etiquetar a Margarita Comas Camps. Lo es, de igual forma, hablar sobre ella. Se graduó en Magisterio, y fue licenciada y doctora en Ciencias Naturales, una de las primeras mujeres en conseguirlo en España. Si tuviéramos que hablar en términos totales, fue investigadora científica, una de las pedagogas más importantes de la primera mitad del siglo XX y una de las principales responsables de introducir la didáctica de las ciencias en España.

Margarita Comas Camps en la década del 40 en Inglaterra. Imagen: Conselleria de Innovación, Interior y Justicia.

Nació en Alaior, localidad de Menorca, en 1892. Tanto sus hermanos como ella estudiaron magisterio; ella cursó sus estudios en la Escuela Normal de Palma logrando el título de Maestra Superior con sobresaliente. Nada más terminarlo, acompañó a su padre, Gabriel Comas i Ribas, que también fue maestro, en un viaje pedagógico durante cuatro meses por Francia, Bélgica y Suiza. Su padre regresó y ella decidió quedarse durante más tiempo en Francia trabajando como repetidora de español en la Escuela Normal de Institutrices de Albi, al sur del país. Allí, consiguió el Brevet élémentaire, título que le permitía impartir enseñanza primaria francesa.

De vuelta a España, recaló en la Escuela de Estudios Superiores de Magisterio de Madrid. Allí, se preparó para la docencia en Escuelas Normales, concretamente ella quería ejercer en la rama de ciencias. Sus calificaciones fueron tan brillantes (1912-1915), que el claustro de profesores la eligió para trabajar en la Escuela Normal de maestras de Santander. Finalmente, consiguió el puesto como Profesora Numeraria e impartió Física, Química e Historia Natural.

Durante esta etapa en la que dio comienzo a su vida laboral, tuvo una estrecha relación con la profesora de matemáticas Mercedes Rico Soriano (1872-1939). Ambas creían que la práctica debía tener más protagonismo. En este contexto, Margarita se percató de que, al enseñar a las futuras profesoras, era necesario “formar al alumno en cuanto a observación, razonamiento, inventiva, dominio de sí mismo y prepararlo para que, a su vez, eduque él a sus discípulos”. Esto es, era importante darle valor a lo que no aparecía en los libros.

En relación con esto, en 1920, gracias a una beca de la JAE (Junta para Aplicación de Estudios e Investigaciones Científicas) se marchó a Londres con el objetivo de ampliar sus estudios científicos, seguir formándose como pedagoga y conocer de primera mano los métodos de enseñanza que imperaban allí.

Trabajo de laboratorio

En 1921, empezó la licenciatura de Ciencias Naturales en Madrid. Un año más tarde se trasladó a la Escuela Normal de maestras de Tarragona, así que continuó su carrera en Barcelona. Su trabajo como docente le impedía llevar a cabo las investigaciones necesarias para lograr el doctorado hasta que la JAE le concedió la “condición de pensionada” para ampliar los estudios de Biología en los laboratorios de la Universidad de París. En concreto, trabajó en el Laboratoire d’Évolution des Étres organisés bajo la dirección de Maurice Caullery.

Tesis Doctoral de M. Comas Camps.
Fuente: Biblioteca del CSIC.

Su vida cabía en un laboratorio. No acostumbraba a salir salvo para ir a “algún Museo los domingos por la mañana y algún teatro el mismo día por la tarde” (fragmento de la carta de Margarita Comas a Bartomeu Darder. 6 de mayo de 1926). Tras depositar su tesis doctoral, titulada “Contribución al conocimiento de la Biología de Chironomus humani y de su parásito Paramernis contorta”, obtuvo el doctorado con un sobresaliente por la Universidad Central de Madrid, en 1928.

Desgraciadamente, no pudo seguir desarrollando su trabajo científico. No obstante, continuó como profesora de ciencias y divulgadora de métodos pedagógicos. Así pues, fue profesora y directora en la Escuela Normal de Tarragona, en la Escuela Normal de la Generalitat en Barcelona, donde fue también vicedirectora durante un curso; y en 1933, comenzó a trabajar en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde impartió Biología Infantil.

La presencia de Margarita en los círculos de la enseñanza era casi omnipresente: formó parte de las comisiones de enseñanza de Cataluña y participó en conferencias internacionales, como por ejemplo el VI Congreso Internacional de la Liga Internacional la Educación nueva (Niza, 1932) y el Congreso que tuvo lugar en Dublín, organizado por la Federación Mundial de Asociaciones de Educación (1933). Ese mismo año, ofreció un curso (en total, seis conferencias) sobre “Evolución y Herencia”  en la Universidad Internacional de Verano de Santander.

Además, fue una gran divulgadora. Publicó artículos sobre temas científicos, y sobre educación en la Revista de Pedagogía. Entre sus obras, cabe mencionar La coeducación de los sexos (1931), que defiende la convivencia de niños y niñas dentro de la escuela, y el libro Contribución a la Metodología de las Ciencias Naturales (1937), en el que expone su visión sobre cómo debería ser la enseñanza científica.

La educación de los niños del Habana

Durante la Guerra Civil, Margarita trabajó en Inglaterra. En 1936, fue enviada a Londres a representar el trabajo que se estaba haciendo en educación. Según se recoge en el libro Margalida Comas Camps (1892-1972), científica i pedagoga, fue muy conocida su labor con los niños refugiados vascos. En 1937, a causa de la guerra, llegaron a Southampton en el Vapor Habana alrededor de 4 000 niños y 200 personas (maestras, auxiliares y sacerdotes) que los acompañaban. En este contexto, fue nombrada delegada del Ministerio de Instrucción Pública para seguir con la propaganda antifascista y supervisar la educación de los niños. Este tema suscitó un gran debate en la sociedad inglesa.

Tras la guerra, tuvo que exiliarse y establecerse en Inglaterra como refugiada política. Ella continuó con su labor humanitaria en las organizaciones Basque Children Committee e International Commission for War Refugees hasta que en 1942, fue contratada como profesora de Biología en Dartington Hall School, en Devon, una institución independiente basada en la coeducación. Impartió clases allí hasta que se retiró en 1959 por problemas de visión. Fue una jubilación que le costó mucho aceptar.

Hace dos años, como reconocimiento a su vida, a su obra y a su compromiso social, fue declarada Hija Ilustre de la Ciudad de Mahón. Tanto la Guerra Civil como el posterior exilio truncaron su carrera y ambos hechos ayudaron a enterrar su figura. Ahora que empieza a sonar de nuevo su nombre, una se da cuenta que es muy difícil resumir la vida de Margarita Comas Camps. No se puede. Tampoco su obra, imposible medirla, se desborda. Ella fue inmensa.

Bibliografía

Sobre la autora

Uxue Razkin es periodista y colaboradora del blog de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU Zientzia Kaiera.

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