Madeleine Brès, primera médica francesa

Madeleine Brès. Imagen: Wikimedia Commons.

Madeleine Brès –nacida Magdeleine Alexandrine Gebelin– fue la primera médica francesa. No provenía de una familia del gremio –ni su padre ni ningún ascendiente varón se dedicaba a la medicina– y tampoco pertenecía a una clase burguesa ilustrada.  De hecho, ni siquiera disponía del bachillerato.

Madeleine nació el 25 de noviembre de 1842 en Bouillargues (departamento de Gard, Francia). Su padre, Ulysse Gebelin, era herrador y carretero. Frecuentaba el hospital de Nîmes por motivos de trabajo, y permitía que su hija paseara por los pasillos del centro mientras él herraba mulas y caballos o reparaba los vehículos del centro médico.

La pequeña Gebelin sentía un gran afecto por una de las monjas, que le permitía acompañarla durante sus tareas en el hospital. Con tan solo ocho años, Madeleine vestía un enorme delantal blanco mientras ayudaba a servir tisanas o caldos e incluso a poner alguna una cataplasma. A lo largo de los años, siempre bajo la protección de su benefactora, Madeleine se las arreglaba con la soltura de una cuidadora experimentada.

A los 12 años, su familia se fue a vivir a París. Con algo más de 15 años, casaron a Madeleine con Adrien Brès, nueve años mayor que ella y conductor de ómnibus. Ella sabía leer y escribir a la perfección, pero sus habilidades no le servían de nada en sus labores caseras, cuidando de su marido y de sus tres hijos. Sus sueños de cuidar a personas enfermas parecían un simple capricho de la niñez.

Sin embargo, su suerte cambió con 24 años. Madeleine se atrevió a llamar a la puerta del decano de la Facultad de Medicina de París, el químico Charles-Adolphe Wurtz (1817-1884). Ella quería emprender estudios de medicina. Parece que Wurtz apreció el coraje de Madeleine; le aconsejó que realizara sus estudios de bachillerato y, tras finalizarlos, le aseguró que recibiría todo su apoyo.

Julie Daubié. Imagen: Wikimedia Commons.

Por cierto, Julie Daublié fue la primera mujer que obtuvo el bachillerato —baccalauréat— en Francia, tras la creación de los primeros cursos de secundaria para mujeres. Fue en 1861. Después Julie ejercería como periodista.

La escuela de secundaria rechazó la matrícula de Madeleine Brès que, al estar casada, era menor de edad ante el Código civil napoleónico. Con la autorización de su esposo –era necesario ya que las mujeres estaban incapacitadas legalmente– Madeleine realizó su examen de ingreso como candidata libre.

Tras tres años de estudio, con su diploma de baccalauréat es sciences bajo el brazo, Madeleine regresó a la Facultad de Medicina de París para recordar a Wurtz su promesa.

Era el verano de 1868. En 1867, el Consejo Superior de Instrucción Pública había fallado en contra de la entrada de mujeres en la Facultad de Medicina porque iba en contra de las buenas costumbres y de su condición “natural”. De hecho, existían muchos prejuicios contra las mujeres en los círculos científicos: se aludía a su escasa fuerza física, a la menstruación que las debilitaba una vez al mes, a la imposibilidad de acercarse a los enfermos estando embarazadas –a causa de su “gran barriga”–, a su gran sensibilidad al ver «sangre, cuerpos cortados y suciedad difícilmente soportables». Otros discursos aludían al exceso de orgullo de una mujer que deseaba ser médica, es decir, igual a un hombre en esa profesión: «Nunca desean ocupar un papel secundario. ¿Por qué no contentarse con ser enfermera o partera?».

El doctor Gustave Richelot, vicepresidente de la Sociedad de Medicina de París, pensaba que la llegada de las mujeres a la medicina constituiría una «tendencia deplorable […], una enfermedad de nuestro tiempo». En su trabajo La Femme-Médecin (1875), Richelot afirmaba que «para ser médico, hay que tener una inteligencia abierta y diligente, una educación sólida y variada, un carácter serio y firme, sangre fría, una mezcla de amabilidad y de energía, un dominio completo de todas tus sensaciones, vigor moral y, si es necesario, fuerza muscular. ¿No son cualidades contrarias a la naturaleza femenina?».

A pesar de las numerosas oposiciones, Wurtz cumplió su promesa e intercedió a favor de Madeleine Brès ante el Ministro de la Instrucción Pública, Victor Duruy. La admisión en la Facultad de Medicina de París se hizo efectiva tras pasar por el Consejo de Ministros de Napoleón III y, por supuesto, con el permiso de Adrien Brès, el marido de Madeleine.

Portada de su tesis.

Charles-Adolphe Wurtz tomó a Madeleine bajo su protección como su alumna. Tras siete años de estudio, la ley no permitía a Madeleine Brès ingresar como alumna –ni interna ni externa– en ningún hospital de París. El médico y anatomista Pierre Broca (1824-1880), defensor del acceso de las mujeres a la medicina, tomó a Madeleine como “estudiante en prácticas” en su departamento.

Durante la guerra franco-prusiana (1870-1871), Madeleine Brès reemplazó a alguno de los hombres que partían a trabajar en los hospitales militares. Y, por fin, el 3 de junio de 1875, obtuvo su título de doctora en medicina con la tesis titulada De la mamelle et de l’allaitement. En su memoria mostraba que la composición química de la leche materna se modifica a lo largo de la lactancia para atender las necesidades del desarrollo de los niños.

Viuda y con tres hijos a su cargo, estableció su consultorio en la calle Boissy-d’Anglans (París) especializándose en mujeres y niñas y niños. Su clientela pertenecía mayoritariamente a la rica burguesía. Como especialista en la relación entre madre-bebé y la higiene de niñas y niños pequeños, la ciudad le encargó impartir conferencias en guarderías. Madeleine también dirigió un periódico —Hygiène de la femme et de l’enfant– y publicó libros sobre el cuidado infantil.

En 1880, fundó una guardería en el barrio de Batignolles gracias a los donativos de algunas mujeres. En 1891, el gobierno la envió a Suiza para estudiar la organización de las guarderías y asilos en ese país.

Tras cincuenta años dedicada a la medicina, falleció –olvidada, pobre y casi ciega– el 30 de noviembre de 1921 en Montrouge. El 25 de noviembre de 2019 Google le dedicó un doodle en conmemoracion del 177 aniversario de su nacimiento de Madeleine Brès.

Doodle dedicado a Madeleine Brès en 2019.

Referencias

Sobre la autora

Marta Macho Stadler es doctora en matemáticas, profesora del Departamento de Matemáticas de la UPV/EHU y colaboradora en ::ZTFNews y la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

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