Juliane Koepcke, la zoóloga nacida dos veces

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Juliane Koepcke (2019). Imagen: Wikimedia Commons.

Juliane Koepcke nació en Lima (Perú) el 10 de octubre de 1954. Su familia era de origen alemán: su madre fue la ornitolóloga Maria Koepcke (1924-1971) y su padre el biólogo Hans-Wilhelm Koepcke (1914-2000). María y Hans-Wilhelm se conocieron en la Universidad de Kiel (Alemania) y dedicaron gran parte de su carrera profesional a estudiar la fauna peruana y sudamericana.

El 24 de diciembre de 1971 Juliane tenía 17 años. Volaba con su madre desde Lima hacia Pucallpa (Perú) para pasar las vacaciones con su padre.

Estaba muy contenta de terminar el curso y visitar a ‘papi’ en su nuevo trabajo. Me prometió que íbamos a clasificar juntos las fichas de insectos y coleópteros andinos: cucarachas de 20 centímetros, hormigas urbícolas y nuevas especies de mariposas.

Cuando su avión sobrevolaba la selva del Amazonas, una tormenta estalló. Ante la violencia del viento y la lluvia, el piloto decidió buscar un lugar para aterrizar. Un rayo se interpuso en su camino y el avión estalló. Juliane fue la única superviviente. Salió despedida, atada a su butaca que amortiguó su caída.

Me desperté sentada en el mismo asiento, como iniciando otro viaje pero, esta vez, al infierno. […] Estaba sola, muy sola y desconcertada. Tenía 17 años. Me tomé un tiempo para incorporarme física y mentalmente a mi nueva angustia. Aturdida y muy mareada concluí que no tenía grandes heridas, apenas unos cortes en la pierna y en el ojo y un dolor fuerte en clavícula y rodilla, nada que no me permitiera deshacerme de las ataduras del asiento para ponerme en pie.

Juliane se encontró rodeada de cadáveres, en particular, el de su madre. Estaba sola, perdida en la selva, a cientos de kilómetros de un lugar habitado. Tras diez días de caminata consiguió encontrar ayuda. Sabía exactamente qué no debía comer, qué podía beber y qué debía evitar para esquivar los peligros que acechaban. Lo sabía porque su madre era ornitóloga y su padre zoólogo; Juliane los acompañaba con frecuencia cuando salían a realizar trabajo de campo. Seguramente sus experiencias en aquellas excursiones la ayudaron a sobrevivir.

Juliane con su madre y su padre. Imagen: Business Insider.

Tardó mucho tiempo en recuperarse de aquel terrible suceso.

Tuve pesadillas durante muchos años, muchas por supuesto sobre la muerte de mi madre y de otras personas una y otra vez. La pregunta “¿fui yo la única superviviente?” resuena todavía en mi cabeza. Y lo hará para siempre.

Juliane es ahora una experta en mastozoología, especialista en murciélagos y reside en Alemania.

En el momento de subirse a ese avión en el que falleció su madre, Juliane ya sabía que quería estudiar una carrera relacionada con la biología. Con toda seguridad, su decisión estaba vinculada a la profesión de su madre y su padre que le transmitieron la pasión por la zoología en su día a día.

Por cierto, el director de cine alemán Werner Herzog salvó su vida al perder el vuelo LANSA 508, ese vuelo del que Juliane fue la única superviviente. Treinta años después, su documental Wings of HopeAlas de esperanza— recordaba aquella tragedia y la extraordinaria aventura de Juliane.

Referencias

Sobre la autora

Marta Macho Stadler es doctora en matemáticas, profesora del Departamento de Matemáticas de la UPV/EHU y colaboradora en ::ZTFNews y la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

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