Ana Aslan, luchando contra el envejecimiento

Ana Aslan fue una científica pionera en geriatría y gerontología en Rumania. Puso en evidencia la importancia de la procaína en la mejora de los trastornos distróficos ligados a la edad. Diseñó diferentes tratamientos antienvejecimiento y, aunque parte de su obra ha sido criticada, sus aportaciones se consideran esencialmente importantes.

Ana Aslan (1970).

Ana Aslan nació en Braila (Rumania) el 1 de enero de 1897; era la hija pequeña de cuatro hermanos, dos chicas y dos chicos, de un matrimonio de intelectuales. Aprendió a leer y escribir con tan solo 4 años.

Con 13 años, al fallecer su padre, la familia se trasladó a vivir a Bucarest. A los 16 años soñaba con ser piloto de avión, aunque finalmente se decantó por los estudios de medicina. Su madre se oponía a esta decisión, así que la joven Ana inició una huelga de hambre, y finalmente consiguió sus propósitos, iniciando sus estudios en 1915.

Durante la Primera Guerra Mundial, Ana Aslan trabajó como enfermera cuidando a soldados en los hospitales militares de Iași. Al regresar a Bucarest en 1919, comenzó a trabajar con el conocido neurólogo Gheorghe Marinescu. Tres años más tarde se licenció en Medicina por la Universidad de Bucarest. Mientras trabajaba como auxiliar en una clínica en Bucarest, comenzó la tesis doctoral bajo la supervisión del fisiólogo Daniel Danielopolu; la finalizó en 1924 con un trabajo sobre fisiología cardiovascular.

Trabajó en diferentes centros médicos y laboratorios e impartió docencia, entre otras en la Universidad de Timisoara.

En 1949 se convirtió en la responsable de la sección de fisiología del Instituto de Endocrinología de Bucarest. Este sería el punto de partida de su carrera como gerontóloga. Experimentó con la procaína –un anestésico utilizado por los dentistas– en casos de afecciones reumatológicas, en particular con un estudiante postrado en cama debido a una crisis de artrosis. Recordemos que la procaína es un fármaco que bloquea la conducción nerviosa, por lo que actúa como anestésico local, siendo utilizada generalmente en combinación con otros medicamentos. Ana continuó sus investigaciones en una residencia geriátrica, descubriendo la importancia de la procaína en la mejora de trastornos distróficos ligados a la edad. Obtuvo resultados remarcables, que comunicó a la Academia rumana.

Ana desarrolló el preparado Gerovital H3 (clorhidrato de procaína) –cuya venta está actualmente prohibida– como tratamiento contra los efectos del envejecimiento. Los pacientes tratados con este discutido fármaco parecían mejorar en la función circulatoria, la flexibilidad cutánea, las úlceras, los síntomas de la enfermedad de Parkinson, la artritis, la pérdida de memoria, la cognición, la potencia muscular, la capacidad pulmonar, la depresión… Muchas personas famosas –del mundo de la política, del arte, de la realeza, de la literatura, etc.– utilizaron este preparado para luchar contra los efectos derivados del paso de los años.

Modelo tridimensional de una molécula de procaína/novocaína.

Retardar el proceso de envejecimiento previniendo la invalidez y la aparición de enfermedades es el objetivo del Gerovital, un preparado compuesto basado en la procaína, una sustancia química que actúa a nivel celular como si fuera una vitamina, pero sin serlo.

Ana Aslan, El País, 1982.

Sus colegas científicos dudaban de los beneficios del Gerovital; muchos de ellos la llamaban despectivamente la Fausto con faldas. Ana Aslan inició un estudio para demostrar la relevancia y exactitud de sus resultados. Durante un período de dos años, miembros de su equipo tomaron muestras de sangre de 15 000 personas, algunas de las cuales fueron tratadas con Gerovital y otras con un placebo. Esta investigación concluyó que el 40% de las personas que tomaron Gerovital disfrutaron de menos días de bajas por enfermedad.

En colaboración con la farmacéutica Elena Polovrăgeanu, Ana Aslan fabricó en 1976 el producto geriátrico Aslavital, patentado y fabricado industrialmente a partir de 1980. Era similar al Gerovital, pero destinado a paliar efectos adversos de la edad sobre la piel.

Sin embargo, en Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) prohibió Gerovital para su comercio y su importación desde 1982. Las investigaciones realizadas llevaron a la conclusión de que este preparado tenía un posible efecto inhibidor de las monoamino oxidasas –enzimas responsables de algunos trastornos neurológicos–. El estudio confirmaba que el Gerovital parecía tener algún efecto sobre la depresión, pero no halló ninguna prueba de su presunto impacto antienvejecimiento. Además, en algunas personas tratadas con el fármaco, aparecían efectos secundarios adversos, como bajada de la presión arterial, dificultades respiratorias o convulsiones.

La procaína, como muchos de los medicamentos que se investigan, como por ejemplo para el tiroides, se realizó con muchísima ilusión. Posteriormente resultó que tenía unas aplicaciones muy limitadas. Pero esto no sólo ha ocurrido con la procaína, sino también con muchas otras cosas que en un principio se creía que podían ser la panacea.

Claudio Mariscal, Frontera D.
Ana Aslan. Sello emitido en Rumanía en 2016.

A pesar de la controversia con el Gerovital, en reconocimiento a todo su trabajo, Ana Aslan recibió unos cuarenta premios nacionales e internacionales, entre ellos, en 1952, el premio “León Bernard” otorgado por la Organización Mundial de la Salud.

Ana Aslan falleció en su país natal, el 20 de mayo de 1988, con 91 años de edad. Numerosos cosméticos y productos farmacéuticos llevan su fórmula, que continúa siendo un ‘secreto de estado’ y de efectos dudosos…

Referencias

Sobre la autora

Marta Macho Stadler es doctora en matemáticas, profesora del Departamento de Matemáticas de la UPV/EHU y colaboradora en ::ZTFNews y la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

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