Patricia Vickers-Rich: éxitos de piedra

Patricia Vickers-Rich es una paleontóloga y ornitóloga australiana de origen norteamericano que sigue en activo como investigadora, divulgadora y docente. Es una persona abierta y directa, de esas que parece que nunca paran y que han hecho de todo.

Patricia Vickers-Rich.
Imagen: Universidad de Monash.

Patricia nació en 1944 y se crió en el seno de una familia sencilla de California. Comenzó a trabajar joven de diferentes cosas, desde empaquetamiento de frutas para distribución hasta empleada en una gasolinera. En cualquier caso, ella soñaba con ser paleontóloga y para ello su familia se mudó para que pudiese estudiar la carrera en Berkeley.

Una vez terminó, trabajó en el Museo del Estado de Nevada como zooarqueóloga, pero pronto dirigió su carrera por otros derroteros cambiando a asistente de investigación en la Universidad de Columbia. Allí estudió su maestría y realizó su doctorado que terminó en 1973. Durante estos estudios investigó las colecciones de fósiles de aves australianas del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York. Al terminar el doctorado, fue a trabajar como profesora asociada en la Universidad de Texas y en su museo.

Finalmente se mudó a Australia en 1976 para incorporarse en la Universidad de Monash, donde sigue trabajando a día de hoy. Allí ha desempeñado diferentes puestos, y en la actualidad es directora del Centro de Ciencias de Monash y catedrática de paleontología.

Durante los años 80, Patricia y su marido dirigieron una serie de campañas de excavación en la Dinosaur Cove en Victoria, Australia. Las campañas se distribuyeron durante unos veinte años en los que Patricia ha cosechado numerosos descubrimientos exitosos. Lo especial de aquel lugar viene dado por dos razones principalmente: la primera es la dureza de la roca, que permite que los huesos fósiles se conserven excepcionalmente. La contrapartida, comparando con otras rocas más blandas y comunes para el trabajo en paleontología, es que para excavar hace falta el uso de explosivos y almádenas para llegar hasta los fósiles, y cada descubrimiento conlleva mucho trabajo. La otra razón es su situación geográfica. Aunque hoy Victoria se sitúe al sur de Australia, durante el Cretácico de hace 105 millones de años (época a la que pertenecen los fósiles de Dinosaur Cove), esa zona se situaba mucho más al sur, muy cerca del polo. Los animales que allí vivían estaban adaptados a climas antárticos y no a climas cálidos y tropicales como solemos imaginar. De hecho, los fósiles allí hallados pertenecen a los animales más cerca del polo sur (de su época) que se han encontrado.

Los dinosaurios más conocidos que la doctora Vickers-Rich encontró son también sus favoritos, y les dio nombre inspirándose en los de sus hijos. Son los dinosaurios Laellynasaurio y Timimus. El primero era del tamaño de una gallina, tenía unos ojos grandes que posiblemente le permitieran ver en la oscuridad y es posible que fuese de sangre caliente. El segundo pertenece al grupo de los ornithomimus o “imitador de aves” y probablemente sobreviviese al invierno polar hibernando.

Representación de Laellynasaura. Western Australian Museum.

Por sus logros, Dinosaur Cove es un sitio asociado a Patricia, como suele pasar con los grandes paleontólogos: que los lugares donde realizan sus mayores descubrimientos siempre estarán asociados a su nombre. Aun así, la paleontóloga no se ha quedado quieta en Australia, sino que “la caza de fósil”, como ella lo llama, le ha llevado a sitios como los bosques de Sri Lanka, las estepas de Tartastán, la Patagonia, Namibia, China… La verdad es que ella admite tener una afiliación a los sitios remotos.

Mis descubrimientos ocurren todos los días y no son solo sobre fósiles. Cuando llego a un sitio estoy igualmente interesada en la gente, los árboles, los animales, la política, el idioma y las bromas que se cuentan allí, tanto como en los propios fósiles.

Portada de uno de los libros de divulgación
del que Patricia Vickers-Rich es coautora.

Está claro que Vickers-Rich es una persona de múltiples intereses. Por ello no sorprende tanto que no se encasillara solamente en fósiles de dinosaurios. En los últimos años también está desarrollando investigaciones de las formas de vida que se dieron hace más de 500 millones de años, durante el Precámbrico. De esa época datan los primeros animales y a los vertebrados les quedaba aun mucho tiempo para aparecer. Con sus 74 años, Patricia está decidida a seguir excavando en búsqueda del animal más antiguo que se pueda datar.

Sus labores académicas y divulgativas han sido ampliamente reconocidas: ha sido premiada por su investigación y por varios de sus libros (como el Premio Eureka del Museo Australiano, que ha obtenido en dos ocasiones) y además de sus labores en Monash, es investigadora asociada en el Museo Queen Victoria de Tasmania y en el Instituto Paleontológico de Moscú, presidenta de la Asociación Australiana de Paleontólogos y colabora con la UNESCO, dando conferencias.

Como ya dije, Patricia siempre está activa y con nuevos proyectos, por lo que cualquier día nos puede sorprender con nuevas noticias y nuevos descubrimientos apasionantes.

Bibliografía

Sobre el autor

Manuel San Martín Fernández de Heredia (@Cieniciencia) es microbiólogo y divulgador.

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