La reina del carbono

Vidas científicas

Mildred Dresselhaus. Más allá de Curie.

Primera catedrática del MIT, y luchadora incansable para no ser la última, Mildred Dresselhaus, Millie, era conocida como la reina del carbono por sus investigaciones sobre las propiedades fundamentales de este elemento, uno de los grandes ignorados en su época y gran protagonista a día de hoy por materiales como el grafeno.

Además de ser la primera mujer en ser nombrada catedrática por el Massachusetts Institute of Technology (MIT) en 1968, también fue la primera catedrática emérita de Física e Ingeniería eléctrica de la institución.

En una época en la que las mujeres suponían el 2% del total de estudiantes de física, sus investigaciones le valieron numerosos premios, entre otros, la medalla de Honor del IEEE en 2015, la primera mujer en la historia en recibirla; también fue la primera persona en recibir el premio Kavli en solitario en 2012, y sus estudios sentaron las bases para dos investigaciones galardonadas con sendos premios Nobel (sobre fulerenos en 1996 y nanotubos de carbón en 2010).

A pesar de iniciar su carrera científica investigando la superconductividad, abandonó este campo para centrarse en el carbono cuando entró a trabajar en el Laboratorio Lincoln en el MIT.

Era un campo que le interesaba y se podía investigar con los equipos y materiales del laboratorio del MIT. También le atraía trabajar en un campo que no era popular en la época, lo que le permitía cierta flexibilidad. Y es que Mildred Dresselhaus compatibilizó su carrera con cuatro hijos.

Del Bronx al MIT

De origen extremadamente humilde, hasta el punto de que su familia vivió en ocasiones de ayudas públicas, Mildred Spiewak, después Dresselhaus, hija de emigrantes polacos en Estados Unidos, creció en el conflictivo Bronx.

Gracias a su habilidad con el violín consiguió una beca para la Greenwich House School donde inició un estelar recorrido educativo durante el cual fue estudiante de dos premios Nobel: Rosalyn Yalow y Enrico Fermi.

Fue en la escuela musical donde supo del Hunter High School, escuela pública de Manhanttan con duros criterios de selección. Lejos de amedrentarse, Mildred Dresselhaus preparó los exámenes de acceso por su cuenta y consiguió ser admitida.

Mildred Dresselhaus, 2012.

Tras su brillante paso por el Hunter High School –donde destacó especialmente en disciplinas científicas, como demuestra el texto que acompaña a su imagen en el anuario: “Any equation she can solve; every problem she can resolve. Mildred equals brains plus fun. In math and science she’s second to none”–, pasó a estudiar en el Hunter College.

Tal y como ella misma explicaba en una entrevista en el New York Times, en aquella época únicamente había tres tipos de trabajos a los que podía aspirar una mujer: maestra, enfermera y secretaria. De manera que ingresó en el Hunter College con la idea de convertirse en maestra.

Hasta que asistió a una clase de física nuclear elemental impartida por Rosalyn Yalow. La que en aquel entonces era futura premio Nobel instó a Mildred Dresselhaus a continuar por el camino de la ciencia y procedió a escribir cartas de recomendación para facilitar su ingreso en alguna de las principales universidades. Además de ser un referente, Rosalyn Yalow se convirtió en su mentora y fue una presencia constante en la vida de Mildred Dresselhaus.

Gracias en parte a esas recomendaciones, Mildred Dresselhaus fue admitida en el Radcliffe College de Harvard en 1951, admisión que pospuso para cursar un año en Cambridge con una beca Fulbright. Hombres y mujeres hacían los exámenes por separado en Radcliffe, de manera que había exámenes que Mildred Dresselhaus hacía sola.

Mientras estudiaba en el Racliffe College descubrió que el mejor lugar para estudiar física era la Universidad de Chicago. Allí se dirigió en 1953, tras conseguir el título de máster en Radcliffe.

En su primer año en esta universidad, donde no fueron pocas las veces en que fue la única mujer en las clases, estudió un curso de mecánica cuántica impartido por Enrico Fermi de quien, según ella misma afirma, aprendió a pensar como una física.

Así, en 1955 inició sus investigaciones sobre las propiedades de las microondas de un superconductor en un campo magnético y en 1958 defendió su tesis doctoral en este ámbito.

Descubrió un comportamiento anormal que no quedaba explicado por la teoría de la superconductividad publicada en 1957, lo que atrajo atención hacia su trabajo y le ayudó a iniciar su carrera científica.

Ese mismo año contrajo matrimonio con Gene Dresselhaus, físico teórico que descubrió el efecto Dresselhaus. Durante los dos años siguientes, Mildred Dresselhaus continuó investigando sobre el tema de su tesis como investigadora postdoctoral en la Universidad de Cornell, donde su marido entró a trabajar como profesor asistente.

No fue hasta 1960 –cuando ambos miembros del matrimonio fueron contratados por el MIT (una de las pocas instituciones de la época que no tenía leyes contra el nepotismo)– que Mildred Dresselhaus cambió su campo de investigación hacia el carbono.

Cuando empezó a trabajar en el Laboratorio Lincoln del MIT era una de las dos mujeres entre los mil empleados de la institución. Durante sus siete años de trabajo en el Laboratorio Lincoln investigó la estructura electrónica de los semimetales, el grafito y el grupo 5 de semimetales. Resultó ser un campo muy productivo, y su trabajo sentó las bases de la física de la materia condensada en estos semimetales.

En 1967 pasó a ser profesora visitante en MIT, y en 1968 consiguió plaza como profesora titular de ingeniería eléctrica en la misma institución. En 1983 fue nombrada catedrática en física y en 1985 fue la primera mujer catedrática de instituto del MIT, el mayor rango de profesorado en la institución.

Captura de pantalla del video de la entrevista Mildred Dresselhaus discusses her life in science (Physics World, 2014).

Durante los 57 años que trabajó en el MIT realizó influyentes trabajos en nanomateriales como el grafeno, fue la primera persona en sacar partido del efecto termoeléctrico a nanoescala, estudió el grafito e hizo grandes aportaciones al conocimiento del fulereno. En total publicó unos 1700 artículos de investigación y fue coautora de ocho libros.

Una mujer en ciencia

Además de abrir camino a generaciones posteriores con su ejemplo, Mildred Dresselhaus fue una activa defensora de la integración de las mujeres en la ciencia. En 1971 organizó junto a una compañera el primer Women’s Forum en el MIT, para explorar el papel de la mujer en ciencia. Esta iniciativa fue financiada dos años más tarde por la Carnegie Foundation.

No fue la única acción que llevo a cabo para apoyar la presencia de mujeres en ciencia. Cuando ganó el premio Kavli, con una cuantía de un millón de dólares, creó el Fondo Mildred Dresselhaus para apoyar a mujeres o a miembros junior de su facultad.

Sus aportaciones a la integración de las mujeres en ciencia le valieron varios reconocimientos, como la cátedra Abby Rockefeller Mauze del MIT o el premio ACS por promover la presencia de las mujeres en carreras de químicas.

Extremadamente activa, Mildred Dresselhaus seguía en activo a los 81 años, trabajando en su laboratorio del MIT. Poco antes de su fallecimiento en 2017, con 86 años, formó parte de la campaña de General Electric que busca conseguir 20.000 mujeres en áreas STEM para el año 2020.

Referencias

Sobre la autora

Ziortza Guezuraga, periodista y colaboradora de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

2 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *.