Karen O’Neil, la astrónoma que escucha caer copos de nieve

Vidas científicas

Karen O’Neil, directora del observatorio de Green Bank.
Foto: Bill Saxton/NRAO.

Se imaginan un mundo en el que al llegar a su casa no pudieran abrir la puerta del garaje con el mando, en el que los móviles están prohibidos, en el que no hay auriculares con Bluetooth, ni Wifi, ni radio… pues ese mundo existe, y no está habitado por ninguna extravagante y solitaria persona, ni por los Amish, o alguna extraña secta contraria a la tecnología. Astrónomos de todo el mundo hacen cola para entrar en este privilegiado lugar y utilizar sus impresionantes antenas para escuchar en silencio el universo.

Karen O’Neil tiene hoy 47 años y dirige el Observatorio de Green Bank, donde está el mayor radiotelescopio completamente orientable del mundo. Todas las prohibiciones anteriores, que soportan las ciento cuarenta personas que trabajan allí, están pensadas para no interferir con las observaciones.

El personal de Green Bank, pasa sus días trabajando en el mantenimiento, el desarrollo de instrumentos y la ayuda para maximizar la producción científica de la amplia familia de científicos que solicitan tiempo de observación en la joya de la corona de Green Bank, el Robert C. Byrd Green Bank Telescope (GBT).

El GBT es parte del Observatorio Nacional de Radio Astronomía (NRAO) de la NSF. Sus dimensiones son tan impresionantes como su sensibilidad. Karen O’Neil asegura que su plato de cien metros de diámetro es capaz de captar la energía de un copo de nieve al caer sobre la tierra, por lo que es usado, entre otras cosas, para detectar en el espacio moléculas complejas, como el azúcar.

El Robert C. Byrd Green Bank Telescope (GTB).

La carrera científica de Karen O’Neil no ha estado exenta de los peligros inherentes a su profesión. Siendo niña descubrió en el garaje de su casa una vieja caja de su padre llena de componentes eléctricos. Allí, según relata, había motores, enchufes, y todo tipo de cables.

Con la edad suficiente para comprender algunos conceptos básicos de electricidad, pero no el peligro que entrañaba manejar y conectar aquellas piezas sueltas; después de unos días de jugar con las baterías, conectar las diversas piezas, montar el clásico circuito de bombillas en fase, conseguir que las luces se encendieran y calentar las resistencias, decidió que el motor era, de lejos, el artefacto más emocionante de la caja y que necesitaba una fuente de corriente alterna.

El enchufe de pared era la opción obvia. Karen O’Neil asegura recodarse a sí misma pesando cuidadosamente en aquello, cableando el circuito, subiéndose a la mesa de trabajo de su padre y enchufando el motor a la toma de la pared.

A partir de ese momento confiesa que hay un espacio en blanco en su memoria. Lo siguiente que recuerda es despertarse tendida en el suelo del garaje y a su hermano diciéndole que el experimento había fallado pero que la explosión había sido bastante impresionante.

El incidente con los componentes de la caja de herramientas, no la cohibió de investigar sino, al contrario, parece que fue providencial. Lejos de desalentarse de experimentar en el futuro, aquella experiencia le sirvió para aprender dos lecciones que ha aplicado a la investigación científica: la primera, asegúrese de entender todo su equipo antes de ejecutar su experimento; y la segunda, que cuando tus padres (o mentores en la ciencia) te dicen que algo es peligroso, es que realmente lo es.

Portada de la página personal de Karen O’Neil.

Entre 1987 y 1991 estudió física y matemáticas en el Marlboro College donde se graduó con un trabajo en el que comparaba, a través de la historia, los modelos cosmológicos de explosión e inflación.

Aunque al principio de su carrera académica se decantó por la física y las matemáticas, mientras estudiaba estos campos, descubrió que se sentía más fascinada por los detalles de cómo funcionaban las cosas. Cuenta O’Neil que siempre se ha sentido atraída por los por qué y los cómos de casi todo.

Las imágenes de los planetas y de galaxias obtenidas por los telescopios son hermosas y fascinantes, pero a mí me llevaban a preguntarme por qué: ¿Por qué las galaxias tienen remolinos y burbujas de gas y polvo en su interior? ¿Cómo llegan las estrellas a convertirse en supernovas? ¿Por qué brilla el sol?….

Cuanto más aprendía acerca de las galaxias y las estrellas, más le impresionaba la astrofísica, hasta el punto de que finalmente cursó un Máster en Ciencias Físicas en 1993 y un Doctorado en Astrofísica por la Universidad de Oregón en 1997.

Radiotelescopio de Arecibo. Puerto Rico.

Como el personaje de la doctora Eleanor “Ellie” Arroway, interpretada por Jodie Foster en la película “Contact” de Robert Zemeckis, después de pasar un año trabajando como profesora adjunta en la Universidad de Oregón, se trasladó a Puerto Rico para continuar su carrera como investigadora postdoctoral en el mayor radiotelescopio del mundo.

En el Observatorio de Arecibo trabajó en la puesta en marcha y en las pruebas de calibración de una amplia variedad de dispositivos detectores y software, y adquirió la experiencia necesaria en instrumentación y la destreza imprescindible en el control de grandes radiotelescopios.

En 2003 se incorporó como investigadora adjunta al Observatorio Nacional de Radio Astronomía, y al año siguiente ya era investigadora asociada en Green Bank.

De su trabajo como investigadora lo que más le gusta es la posibilidad de preguntarse por qué… y tener tiempo para responder. Según O’Neil hay muy pocos puestos de trabajo en el mundo que permitan ese nivel de libertad intelectual y flexibilidad y esa es la parte de su trabajo que más valora.

La curiosidad es la principal motivación en las operaciones diarias del radiotelescopio. Karen O’Neil asegura que sin un fuerte sentido de la curiosidad, un investigador nunca se aventurará lo suficientemente lejos en lo desconocido para hacer descubrimientos nuevos y emocionantes para la ciencia.

Afirma la astrofísica que cuando se combina con una gran cantidad de perseverancia y la humildad suficiente para escuchar a otros expertos dentro de un campo científico concreto, la curiosidad convertirá a un buen investigador en uno grande.

Sobre los autores

Colaboración realizada por Javier San Martín @SanMartinFJ e Izaskun Lekuona @IzaskunLekuona para el blog Mujeres con Ciencia.

6 comentarios

  • […] Karen O'Neil, directora del observatorio de Green Bank. Foto: Bill Saxton/NRAO. Se imaginan un mundo en el que al llegar a su casa no pudieran abrir la puerta del garaje con el mando, en el que los móviles están […]

  • Gracias por crear este portal, me ayuda ha conocer a tantas mujeres savias tenaces y valientes.
    son un gran ejemplo a seguir.
    Todas sois un ejemplo para todas no importa si eres científica, periodista, actriz, o ama de casa.
    Al leer » La Contra» he sentido un subidón de energía, hace muchos años que estoy aqradecida y orgullosa de ser mujer. Soy una mujer de73 años que continua trabajando (poco) haciendo conciencia corporal, y que he tenido que soportar y enfrentarme a criticas y comentarios por no seguir las normas, también por mi parte he tenido que superar sentimientos de culpabilidad por no estar todo el santo día en casa.
    Nunca es demasiado tarde para reconocer la propia valia, las capacidades la valentia.
    Una vez más Gracias me siento orgullosa y unida a todas incluidas las que sufren malos tratos.
    Antonia

  • Acabo de leer tu comentario, Antonia, y me ha encantado. Quiero enviarte un cordial saludo y que sigas pensando como lo haces.
    Y también me gusta el saludo de nuestra editora.
    Con afecto,
    Carolina, una de las colaboradoras de este blog.

  • Muchas gracias a quienes crearon este interesante portal que nos permite saber que existieron estas importantes mujeres , y su legado , y aprender algo.
    Si, las de la generación de Antonia compartimos el mismo sentimiento de culpabilidad…
    Un cordial saludo,
    Itziar

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