Ruby Violet Payne-Scott, la radioastrónoma pionera

Vidas científicas

Ruby Violet Payne-Scott (década de 1930).

Australia, años cuarenta. En una época en la cual las mujeres sufrían una enorme discriminación y en la que la radioastronomía estaba en pañales, apareció una mujer con ganas de cambiar las cosas.

Una feminista luchadora. Una científica revolucionaria. Ruby Violet Payne-Scott, probablemente la física más importante que ha tenido Australia en toda su historia. Una activista. Una física pionera en el campo de la radioastronomía. La primera mujer radioastrónoma.

Ruby Violet Payne-Scott nació en Grafton, Australia, el 28 de mayo de 1912. Aplicada desde pequeña, sus grandes aptitudes para la física y las matemáticas se manifestaron en la época escolar. De hecho fueron esas aptitudes las que hicieron que Ruby consiguiera dos becas que le permitieron estudiar en la University of Sydney, algo bastante poco común para las mujeres de la época.

Superando dificultados como las de ser la única mujer en clase, Ruby obtuvo su Grado en Física con honores en 1933. Fue la tercera australiana en conseguirlo. Siguió con sus estudios como investigadora asistente en el Cancer Research Laboratory de la University of Sydney. Su trabajo se basó en el estudio de una técnica novedosa en aquel momento para el tratamiento del cáncer; la radiología. Además de determinar aspectos tan importantes como que el magnetismo de la tierra no afecta a los seres vivos, realizó estudios sobre la distribución de longitudes de onda de radiaciones dispersas en un medio atravesado por Rayos X o gamma. Gracias a aquellos trabajos obtuvo su Máster en Física en 1936. Desgraciadamente, el proyecto de Ruby se canceló y, aunque había demostrado sus grandes dotes como física e investigadora, las oportunidades para la promoción académica o científica de las mujeres de la época eran nulas, por lo que Ruby siguió estudiando y obtuvo su Diploma en Educación en 1938. Aquello le permitió conseguir trabajo como profesora de ciencias.

Desempeñó aquel trabajo hasta que consiguió un contrato en la Amalgamated Wireless Australasia (AWA), una empresa de tecnología y comunicaciones, como bibliotecaria. Gracias a sus conocimientos de física y a su gran potencial, en poco tiempo pasó de bibliotecaria a radioingeniera, siendo la única mujer en la plantilla ocupando semejante puesto.

Pero fue durante la Segunda Guerra Mundial cuando Ruby tuvo su gran oportunidad. Fue contratada por la Commonwealth Scientific and Industrial Research Organization (CSIR antes, CSIRO actualmente) del Gobierno Australiano para trabajar en la División de Radiofísica. Junto con su compañera Joan Freeman, fueron las dos primeras mujeres en trabajar en este departamento. Su tarea, clasificada como alto secreto, era la de colaborar en el desarrollo de radares defensivos contra posibles ataques japoneses. Aquellos trabajos tuvieron un gran impacto en el desarrollo de la guerra en el Pacífico.

Aunque realizaron varios ensayos durante el conflicto bélico, su grupo, liderado por otro pionero, Joseph Pawsey, y formado por otros grandes físicos como Lindsay McCready, “Chris” Chistianson, Alec Little o Marie Coutts, se centró en la radioastronomía una vez acabada la guerra. En aquella época esta rama de la astronomía que estudia los cuerpos celestes a través de sus emisiones en el espectro de las ondas de radio era todavía casi desconocida e inexplorada. Fue durante esos años en los cuales Ruby cosechó sus mayores éxitos y se convirtió en una auténtica pionera en la radioastronomía solar. Ella y su equipo se dedicaron a estudiar el “ruido” proveniente del sol y su correlación con las manchas solares, y así descubrieron que estas manchas emiten fuertes ondas de radio. También trabajaron en el ámbito de las erupciones solares, siendo Ruby la descubridora de las erupciones solares de Tipo I y III y participando activamente en el reconocimiento de las erupciones de Tipo II y IV. También participó en un experimento de 1946 donde por primera vez se calculó la posición y el tamaño angular de una erupción solar gracias a una técnica novedosa, la interferometría. De hecho, el desarrollo de intermerómetros que llevaron a cabo en su grupo de investigación mejoró de forma significativa la resolución de algunos radiotelescopios, lo que a su vez abrió todo un mundo de posibilidades a nuevas investigaciones. Ruby y sus colegas también instauraron las bases matemáticas para el futuro desarrollo de la investigación en radioastronomía y determinaron la temperatura de la superficie del sol; aunque anteriormente se pensaba que la temperatura era de 6 000ºC, su determinación dio valores superiores a 1 000 000ºC.

Ruby Violet Payne-Scott con Alec Little y
“Chris” Christiansen en la estación Potts Hill
Reservoir Division of Radiophysics (1948).

Además de por sus logros científicos, aquellos años también fueron importantes para la otra faceta de Ruby; la de activista. Y es que, además de radiofísica y radioastrónoma, Ruby era comunista, atea y, especialmente, feminista. Había mucho por lo que luchar, ya que las condiciones laborales de las mujeres australianas en los años cuarenta eran del todo discriminatorias. Por ejemplo, las mujeres casadas no podían tener un puesto fijo en las entidades públicas y sólo podían acceder a puestos temporales sin ningún tipo de visión de futuro. No podían ascender. Tenían normas de comportamiento y de vestimenta (no fumar, no vestir pantalones cortos). También sufrían discriminación salarial. Ruby defendió la igualdad y los derechos de las mujeres ante la dirección del CSIRO, lo que acarreó más de un problema. También tuvo problemas por vestir pantalones cortos o llevar un cigarrillo a su entrevista con la dirección. Debido a su activismo, estuvo vigilada por la Australian Security Intelligence Organization (la Agencia Australiana de Seguridad). Aunque se casó en 1944, tuvo que mantener en secreto su matrimonio para evitar perder su bien merecido puesto de investigadora permanente en el CSIR. Desgraciadamente en 1950 se descubrió que estaba casada y comenzó una larga y ardua batalla administrativa para proteger su puesto de investigadora. La batalla fue infructuosa; perdió su puesto permanente y su pensión. Su carrera se truncó definitivamente en 1951, a la edad de 39 años, justo antes del nacimiento de su hijo. Y es que las ayudas a la maternidad y las bajas eran algo impensable en aquella época, y Ruby se vio forzada a decidir entre familia e investigación. Según sus palabras “Siento dejar la investigación en la que tanto he trabajado y el laboratorio y los amigos que tan felices me han hecho. Si todo va bien, no espero volver a la radiofísica en algunos años”. Aunque sus palabras reflejaban cierta esperanza, nunca volvió a la radiofísica y la radioastronomía. Trabajó como profesora de matemáticas y física desde 1963 hasta 1974.

Ruby Payne-Scott murió el 25 de mayo de 1981, después de unos últimos años marcados por la enfermedad de Alzheimer. En 2012 Google celebró los 100 años de su nacimiento con un Doodle.

Doodle de Ruby Violet Payne-Scott.

Su legado en cambio prevalece hoy en día. El propio CSIRO concede cada año los Premios Payne-Scott, que apoyan a mujeres investigadoras a reanudar su carrera después de ser madres. Y es que además de la radioastronomía, la lucha feminista fue una característica importante en la vida de esta mujer. Aunque para ella fue tarde, gracias a su lucha y a la de otras muchas más, la absurda ley del gobierno australiano por el cual las mujeres no podían tener un puesto permanente en el ámbito público desapareció en 1966. Nunca más ninguna mujer tuvo que guardar en secreto tu matrimonio a partir de entonces. Pese a las nefastas consecuencias que le acarreó aquella situación, como la de perder su puesto y su pensión, Ruby nunca se arrepintió de haber actuado como lo hizo:

Personalmente no siento obligación ni moral o ni legal de tomar una decisión diferente a la que tomé al guardar en secreto mi matrimonio. La legislación actual sobre las mujeres casadas es ridícula y conlleva a resultados ridículos.

Referencias

Sobre la autora

Aitziber Lopez (@lopez_aitzi) es doctora en química por la UPV/EHU.

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