Maria Cunitz, la ‘Palas de Silesia’

Las mujeres no deberían tener que hacer todo el esfuerzo de adaptación. Es hora de que la sociedad se acerque a las mujeres, no las mujeres a la sociedad.

Jocely Bell Burnell, Science 304, 2004.

Maria Cunitz (1610-1664) nació en Wołów (Silesia, Polonia). Era la hija mayor del médico Heinrich Cunitz y de Maria Scholtz, hija del matemático alemán Anton von Scholtz (1560-1622).

Recibió una cuidada educación gracias a los tutores contratados por la familia: a los diez años, Maria hablaba hebreo, griego, latín, alemán, polaco, italiano y francés. Además de algunos conocimientos artísticos, aprendió matemáticas, medicina e historia, algo poco común para una mujer en aquella época. Debido a sus grandes conocimientos y a sus aportaciones posteriores a la ciencia y la cultura, era conocida como la Palas de Silesia.

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Escultura de Maria Cunitz en Świdnica (Polonia).

Muy joven, en 1623, Maria contrajo matrimonio con el abogado David von Gerstmann, que falleció en 1626. En 1630 se casó con el médico Elias von Löwen, astrónomo aficionado con el que observaba los planetas.

Su principal obra –escrita en alemán y latín– fue Urania Propitia. La escribió durante la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), en las tierras del convento cisterciense de Łubnice, donde se refugió junto a su marido: eran protestantes; el resto de su familia, que permaneció en Silesia, se convirtió al catolicismo. Recordemos que Urania es la musa de la astronomía en la mitología griega; Maria era conocida también con ese nombre, Urania.

Cuando el matrimonio regresó a Silesia, en 1650, publicó con sus propios fondos el libro de Maria, tratado que dedicó al emperador Fernando III (1608-1657).

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Portada de Urania Propitia.

Urania propitia contenía una simplificación de las conocidas Tablas rudolfinas de Johannes Kepler (1571-1630): éstas incluían logaritmos, lo que complicaba la lectura. En su tratado, Maria corregía algunos errores del texto del astrónomo, incluía nuevas tablas matemáticas, nuevas efemérides y divulgaba parte de las teorías de Kepler. Hoy en día, su texto se considera además como una contribución al desarrollo del alemán científico; de hecho, probablemente lo escribió en esta lengua –además del latín– para darle una mayor difusión.

En la introducción de Urania propitia, Elias von Löwen dejaba claro que la obra era de Maria y no suya. Sin embargo, y probablemente por evitar reticencias de científicos que no querrían hablar de astronomía con una mujer, Maria y Elias iniciaron conjuntamente una extensa correspondencia con otros astrónomos. En 1650, se dirigieron al respetado científico Johannes Hevelius (1611-1687), quien les recomendó que se pusieran en contacto con el astrónomo y matemático Ismaël Bullialdus (1605-1694). Bullialdus reconoció la facilidad de uso de las tablas de Maria, aunque pensaba que las suyas eran más precisas para casi todos los planetas.

En 1656, un incendio destruyó la casa de Maria y Elias. Todo desapareció:  los documentos científicos, los datos de sus observaciones, la correspondencia con otros astrónomos, los instrumentos y los productos químicos utilizados para elaborar medicamentos. Sus ingresos disminuyeron considerablemente; Elias falleció en 1661 y Maria tres años después.

Urania propitia proporcionó a Maria una gran reputación en Europa, siendo aclamada como la mujer más sabia en astronomía tras Hipatia de Alejandría. Llevan su nombre el cráter Cunitz de Venus y el planeta menor 12624 Mariacunitia.

Más información

Sobre la autora

Marta Macho Stadler es doctora en matemáticas, profesora del Departamento de Matemáticas de la UPV/EHU y colaboradora en ::ZTFNews y la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

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