Margarita Salas: “En España se ha escrito investigación con i minúscula”

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foto_1Margarita Salas (Canero, Asturias, 1938) es una de esas científicas cuyo nombre ha trascendido a su propia trayectoria profesional y con solo pronunciarlo, quien lo escucha sabe que está ante alguien importante en el mundo de la ciencia. Si no fuera precisamente porque es una gran científica, cualquiera que hubiera estado a las puertas del salón de grados de la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad del País Vasco el pasado 23 de marzo hubiera podido pensar, ante la cantidad de gente que se arremolinaba a su alrededor con la intención de hacerse una foto, que alguien del mundo de la farándula estaba allí por alguna extraña razón.

Una hora más tarde, lejos de los flashes y el ruido, en el tranquilo ambiente de una comida casi familiar en la Sociedad Bilbaína, invitados por la Real Academia de Medicina del País Vasco, en un día como los de antes, típicamente lluvioso en Bilbao, charlamos con esta gran investigadora del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa

Los innumerables premios recibidos por sus investigaciones, las instituciones internacionales de las que ha formado o forma parte o los reconocimientos, honoris causa, de una decena de universidades, quedan para ella resumidos en ser la primera mujer española miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. “Creo que es lo más importante que me ha pasado“, asegura.

Javier San Martín (JSM) Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Lo dijo José Martí. Esta mañana la hemos visto plantar una camelia, ha escrito mucho y tiene una hija, ¿Siente que ha tenido que renunciar a algo o a alguien por dedicarse a la ciencia?

Margarita Salas (MS) Creo que no. Me casé a la edad que se casaban las mujeres en mi época, con 24 años. Mi marido era científico también. Una vez acabada la tesis doctoral fuimos a Nueva York con Severo Ochoa y después de 3 años volvimos a Madrid a tratar de enseñar y desarrollar la biología molecular que habíamos aprendido.

Margarita Salas en el acto previo a la plantación de una camelia acompañada por Antonia Álvarez, secretaria académica de la Facultad de Medicina y Odontología de la UPV/EHU. Foto: © Javier San Martín
Margarita Salas en el acto previo a la plantación de una camelia acompañada por Antonia Álvarez, secretaria académica de la Facultad de Medicina y Odontología de la UPV/EHU. Foto: © Javier San Martín

(JSM) El pasado mes de octubre nos visitó también Santiago Grisolía, me llamó la atención que le trataba a Severo Ochoa de Don…

(MS) Sí. El siempre habla de Don Severo o de maestro. Es muy respetuoso. Yo estuve con Severo Ochoa del 64 al 67 y Santiago Grisolía mucho antes, fue uno de sus primeros discípulos. Yo le trataba de Severo y de tu, porque mi padre y él eran primos políticos. Una tía de mi padre estaba casada con un tío suyo… así que yo era su sobrina política… y bueno, mi padre tenía muy buena relación con él, habían estudiado juntos en la Residencia de Estudiantes, eran de la misma edad, los dos estudiaron medicina, en fin,… eran compañeros, amigos, parientes,…

(JSM) ¿Cómo le conoció?

(MS) Le conocí un verano que vino a comer a casa de mis padres a Gijón. Después fuimos a una conferencia que dio en Oviedo sobre su trabajo y ahí me fascinó lo que hacía. Me dijo: “Si te gusta la bioquímica te voy a mandar un libro. Después haces una tesis doctoral en Madrid y luego te vienes conmigo a hacer una fase posdoctoral“. Me mandó el libro desde Nueva York y después hice lo que me había sugerido.

(JSM) Y ahí empezó su amor por la ciencia…

(MS) Pues sí. Lo que pasa que yo siempre digo que la vocación no nace, se hace. Yo no nací con la vocación de ser investigadora o bioquímica, ni mucho menos. Cuando acabé el bachiller, sabía que quería hacer ciencias, pero no sabía si químicas o medicina… Yo vivía en Gijón y decidí irme a Madrid a hacer un curso que me valía tanto si quería hacer químicas o medicina. Finalmente me decidí por la química y yo creo que fue una buena decisión porque pronto me entusiasmó, sobre todo las largas horas que pasábamos en el laboratorio de química orgánica. Tal es así que yo pensé que mi futuro iba a ser la investigación en química orgánica, pero me equivoqué porque justo ese verano conocí a Severo Ochoa.

(JSM) Ha comentado como Grisolía se dirigía a Severo Ochoa como maestro, tras estar con él creo que sentía casi veneración por Severo Ochoa, ¿las generaciones jóvenes han perdido esa devoción hacia sus mentores?

(MS) Sí. Yo creo que la veneración la han perdido. La figura del maestro o no existe o no se la considera.

Margarita Salas recibiendo la medalla de Académica de Honor durante el acto de apertura del Curso 2015 de la Real Academia de Medicina del País Vasco de manos de su presidente D. Manuel Vitoria. Foto: © Javier San Martín
Margarita Salas recibiendo la medalla de Académica de Honor durante el acto de apertura del Curso 2015 de la Real Academia de Medicina del País Vasco de manos de su presidente D. Manuel Vitoria. Foto: © Javier San Martín

Ciencia y RAE

Nuestros anfitriones ofrecen a Margarita un vino blanco mientras esperamos la carta, pero lo rechaza argumentando que el vino le sienta mal. Prefiere una tónica.

Quien haya tenido la suerte de sentarse con su abuela junto a un fuego ya conoce la sensación que se siente al estar al lado de Margarita Salas. Esa mezcla tan particular de calidez, familiaridad, recuerdos, sensaciones y sabores añejos, de pueblo; de intimidad; de otro tiempo y otro espacio, que casi mágicamente, retornan a nuestra mesa.

(JSM) Ingresó en 2003 en la Real Academia de la Lengua Española. En su discurso agradece a su hija el haberle apoyado en su carrera científica. Parece que lo normal es que sean los padres los que apoyan a los hijos. ¿En qué le apoyó su hija?

(MS) Un investigador pasa muchas horas fuera de casa, en el trabajo, en viajes, en conferencias, congresos, etc. Siempre le agradecí que nunca protestara porque estuviese fuera de casa o porque llegase tarde… Le agradecí que aceptase lo que yo quería hacer y las horas que quería pasar en el laboratorio.

(JSM) Atribuyó al azar en aquel discurso en la RAE que le hubiese tocado ocupar el sillón i minúscula. Inmediatamente asoció esa “i” con investigación. ¿En España se ha escrito la palabra investigación con i minúscula?

(MS) Yo creo que sí, que la investigación siempre ha sido con i minúscula, entendiendo por i minúscula la poca importancia que en cierto modo se da a la investigación. Creo que no se toma demasiado en serio, aunque los políticos en sus discursos, y no tanto tampoco, dicen lo importante que es la investigación y el desarrollo, la I+D+i y todas esas íes, pero en el fondo no sé si se lo creen mucho porque la realidad es que el presupuesto en investigación está cada vez más esquilmado, cada vez tenemos menos inversión en investigación.

(JSM) ¿Qué haría falta para mejorar, además de que los políticos tomasen conciencia?

(MS) Hay un porcentaje que incumbe a los políticos y a los gobiernos que son los que tienen que dedicar el presupuesto a investigación, pero también es verdad que la inversión privada es muy escasa. En los países europeos de nuestro entorno, desarrollados y con buena investigación, como Alemania, Francia o Inglaterra, la inversión privada es del orden del 66%, y nosotros estamos rondando el 50, es decir que nos falta todavía un porcentaje por parte de la inversión privada. Pero por otro lado, a la empresa privada no la puedes obligar a financiar la investigación, y la parte pública tendría que suplir esa parte porque si hay más grupos haciendo investigación, la empresa privada también estará más interesada en contactar con estos grupos y en financiar proyectos, o sea que es una especie de círculo en el que cuanta más financiación haya, cuanta más investigación haya, más motivada estará la empresa privada para colaborar, apoyar y financiar la investigación.

Margarita Salas impartiendo la conferencia inaugural del Curso 2015 de la Real Academia de Medicina del País Vasco. Foto: © Javier San Martín
Margarita Salas impartiendo la conferencia inaugural del Curso 2015 de la Real Academia de Medicina del País Vasco. Foto: © Javier San Martín

(JSM) He leído que Alfredo Pérez Rubalcaba fue alumno suyo. ¿Hubiera sido buen ministro de ciencia por estar más sensibilizado?

(MS) Él fue ministro de educación y ciencia,… pero no estoy segura de que haya sido alumno mío. Sé que él ha comentado en alguna ocasión que fue alumno de Eladio Viñuela, mi marido. En esa época la investigación se financiaba un poco más, pero ahora habremos caído a niveles de hace 10 años.

(JSM) Su discurso en la RAE se tituló “Genética y lenguaje”. Me gustó mucho que utilizase analogías, definiciones, ejemplos,… ¿Por qué pensó que necesitaba usar todos esos recursos?

(MS) En los discursos de la RAE no se impone un estilo. A mí me gustó hacer esta comparación. Por una parte el lenguaje de la genética, porque la genética tiene un lenguaje implantado en el código genético, descubierto entre otros por Severo Ochoa, y por otra, la genética del lenguaje. Me pareció que era interesante la comparación dado que no podía hacer algo muy científico porque el público normalmente es muy variado, así que me pareció una comparación que podía ser interesante.

(JSM) A mí me gustó mucho pero ¿cree que le entendieron?

(MS) Yo creo que sí, que resultó bien. Cuando hago este tipo de “divulgación”, trato de ser lo más clara posible, echar pie a tierra, no decir cosas que no me entiendan y utilizar un lenguaje asequible.

(JSM) Una de las cosas que se achaca en ocasiones a la RAE es el escaso vocabulario científico que contiene. ¿Una de sus tareas va a ser aumentar la cantidad de palabras científicas en el diccionario?

(MS) Tenemos una comisión de vocabulario científico en la que estoy yo, pero además hay un médico, un físico, un arquitecto, un traductor y tres filólogos. Nuestra misión es precisamente tratar con las palabras científicas. Tienen que ser palabras que no sean muy especializadas, sino que sean usadas por la sociedad. Por ejemplo, no se pueden llevar al diccionario palabras que sólo se usan en el laboratorio. Nuestra tarea es decidir si tal vocablo debe ser incluido o no.

(JSM) El vocabulario científico mayoritariamente es en inglés, ¿cómo se lleva volcarlo al castellano?

(MS) Tenemos la misión de volcarlo al castellano antes de que se instaure en inglés porque corremos el riesgo, como ya ha ocurrido, de que muchas palabras se usen directamente en inglés. Por ejemplo, el escáner. Todo el mundo dice: “me voy a hacer un escáner, o voy a escanear un documento“. Muchas veces lo castellanizamos, es decir, que en lugar de ser scanner con s líquida y dos enes, lo pronunciamos como lo escribimos en castellano, con una e por delante y una sola ene.

Hay una palabra que yo me he empeñado en que había que traducir, pero creo que vamos a llegar tarde. Es el pen-drive. La primera vez que oí esta palabra fue en televisión a un ministro de economía que decía que en ese pen-drive tenía los presupuestos del año siguiente, y luego han seguido haciéndolo los distintos ministros de economía. Al final la hemos traducido como lápiz de memoria o memoria USB, pero creo que el pen-drive está tan instaurado que no se va a desplazar.

(JSM) Me temo que va a ser difícil…

(MS) Va a ser difícil porque ya en el lenguaje coloquial del laboratorio ni siquiera se usa, ahora dicen: “dame el «pincho» que te voy a pasar un documento“, y nadie dice dame el lápiz de memoria o la memoria USB…

Mujer y ciencia

Margarita Salas. Foto: © Javier San Martín
Margarita Salas. Foto: © Javier San Martín

Nos vienen a tomar nota… Margarita escoge sopa de pescado de primero y merluza de segundo.

(JSM) ¿Otro de los retos es hacer más visibles a las mujeres dentro de la academia?

(MS) Ahora somos 6 mujeres, pero el director de la RAE está muy concienciado con esto. Ahora hay cinco plazas vacantes, entre ellas la que dejó Ana María Matute y como mínimo tienen que entrar dos mujeres más, pero no por el tema de la cuota, yo no quiero cuotas. Creo que nunca me han dado nada por ser mujer. Eso espero… Le voy a contar una anécdota: Un día me llamó el ministro Jesús Caldera y me dijo que querían darme la medalla de oro del mérito al trabajo y me preguntó si la aceptaba. Yo le respondí que sí, claro, que estaba encantada; y él me dijo: “Además me viene muy bien porque eres mujer“; y yo le contesté: “Pues si me la dan porque soy mujer no la quiero“. (Risas)

(JSM) Hace un par de años dijo que en dos décadas las mujeres ocuparán el sitio que les corresponde en la ciencia, ¿sigue pensando lo mismo?

(MS) Sigo pensando lo mismo, y ahora falta menos tiempo, como mucho 15 años. Es que es una realidad. En nuestros laboratorios hay una mayoría aplastante de mujeres haciendo la tesis doctoral; en las carreras universitarias, en medicina por ejemplo, el 75% son mujeres; haciendo el MIR, mayoría de mujeres; y en el resto de carreras, excepto quizá en ingeniería, la mayoría son mujeres. Todas estas mujeres van a seguir adelante. En mi época, aunque cuando yo hice químicas el 33% éramos mujeres, cuando acababan la carrera, se casaban, tenían familia y alguna después lo retomaba, pero la mayoría se quedaban como esposas y madres de familia, y ahora la mujer se toma en serio su profesión y si hace una carrera y un doctorado es para seguir adelante. La prueba es que los hijos los tienen con treinta y muchos años porque lo primero que quieren es desarrollar su profesión y luego se plantean la maternidad. Yo a mi hija la tuve con 37 años que en mi época era algo impensable, pero yo era un bicho raro.

(JSM) Si se cumple su previsión, el alumnado que ahora está en primaria, serán esos futuros científicos que tendrán que trabajar en igualdad de condiciones con las mujeres científicas,… En alguna ocasión ha dicho que somos la educación que recibimos. ¿Cree que la educación que se recibe ahora en los colegios está facilitando la convivencia de género?

(MS) Pues la verdad es que no estoy segura,… Le voy a contar otra anécdota. Todos los años voy a Luarca en noviembre a hacer un homenaje a Severo Ochoa, y hace dos o tres años hablé sobre mujer y ciencia, y conté un poco mi experiencia como mujer, las vicisitudes por las que he pasado por el hecho de ser mujer, etc. Después, en la comida con los profesores, les pregunté si me había pasado y el alumnado iba a creer que lo que les había contado eran los cuentos de la abuelita porque eran chicos y chicas de los dos últimos años de bachiller. Y me dijeron: -“No, que va, que va. Las chicas de ahora están muy dominadas por los chicos, así que ha estado muy bien decir eso porque es bastante real“. Me sorprendió muchísimo porque las chicas en general son las que sacan mejores notas. En Majadahonda hay un instituto que lleva mi nombre y voy todos los años a la entrega de diplomas y la mayoría de las matriculas son para las chicas, y yo pregunto ¿dónde están los chicos?

(JSM) Igual haríamos bien en irnos retirando porque si dentro de 20 años…

(MS) A lo mejor los chicos vais a necesitar la cuota. (Risas)

La importancia de nuestro genoma. Margarita Salas muestra las portadas de Science y Nature sobre las investigaciones en genoma humano. Foto: © Javier San Martín
La importancia de nuestro genoma. Margarita Salas muestra las portadas de Science y Nature sobre las investigaciones en genoma humano. Foto: © Javier San Martín

Nuevos retos

Y así llegamos a los postres. Ante la variedad asegura que le gusta el dulce, pero sólo si es ligero, así que opta por unas fresas.

Acostumbra a comer menos cantidad. Lo repite en un par de ocasiones cada vez que los anfitriones tratan de agasajarla con otras especialidades de la casa, a las que no se resiste, aunque tenga que compartirlas.

Terminada la comida, se despide para descansar antes de su discurso en la apertura del curso académico de la Real Academia de Medicina del País Vasco.

El cuerpo enjuto de Margarita Salas, su tono de voz elegante pero delicado y el negro casi riguroso de su vestimenta la hacen parecer más pequeña de lo que es, porque si se la mira a los ojos y se presta atención a sus palabras claras, sentidas, dichas con el convencimiento de quien las sabe ciertas, parece como si repentinamente adquiriera la fuerza de un Hércules que se enfrenta cada jornada a nuevos retos.

Asegura en su conferencia que una de las grandes preguntas para la biología, sin respuesta de momento, es cómo funciona el cerebro, cómo se produce un pensamiento, un recuerdo o una palabra y termina citando a T. S. Eliot: “No cesaremos de explorar y el final de nuestra exploración será llegar al punto donde empezamos y conocerlo mejor“. En relación con el genoma humano podemos decir, –continúa– que no cesaremos de investigar, y el final de nuestra investigación será llegar a conocer las bases moleculares de la enfermedad para prevenirla y curarla.

Sobre el autor

Esta entrevista y las fotografías que incluye han sido realizadas por Javier San Martín  @SanMartinFJ, y es una colaboración de Activa Tu Neurona @ACTIVATUNEURONA con el blog Mujeres con Ciencia.

6 Comentarios

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Elena Vecino

Gracias Javier por esta visión tan personal de Margarita que comparto en todos los matices. Fue un placer tenerla entre nosotras, y una fuente de inspiración.

ÁfricaÁfrica

Muy interesante el artículo, pero cuidadín col n la ortografía ‘La primera vez que hoy ‘ …..

MaríaMaría

¡Excelente entrevista!

Un placer la claridad de ideas de Doña Margarita.
Como maestra, coincido plenamente en la poca consideración que recibe la figura del maestro y en las relaciones desiguales que se están dando entre nuestros jóvenes. Aunque ella no insiste mucho en el tema, deja entrever que el rendimiento académico de los chicos en España está bastante alejado del de las chicas y de la media obtenida por los chicos europeos. ¿Qué está ocurriendo con nuestros chicos?

La falta de inversión en ciencia, al igual que la falta de eficacia de nuestro sistema educativo es un problema que va a ser difícil solventar mientras que no tengamos unos dirigentes políticos más responsables.

Javier San Martín

Estimada María:

En primer lugar, muchas gracias por tu comentario y tu valoración.

En segundo lugar, en una próxima entrevista, que se publicará en Mayo, hablamos con Carmen Mijangos que entre otras muchas cosas es profesora de investigación en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Aunque tampoco nos extendemos en exceso en el tema de la educación, porque como comprenderás hay muchos asuntos de los que hablar con personas tan interesantes, hablamos un poquito más del tema, no refiriéndonos sólo a los chicos, sino a la educación en general. Creo que te gustarán sus reflexiones sobre este tema.

Un cordial saludo

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