Émilie vista por Kaija Saariaho

Émilie es un monodrama en nueve escenas de la compositora Kaija Saariaho, con libreto del escritor Amin Maalouf. Está basado en la vida y el trabajo de la física y matemática Émilie du Châtelet y escrito para la soprano Karita Mattila. Se estrenó el 1 de marzo de 2010 en la Ópera de Lyon en Francia (ver [1]).

En esta reseña, además de comentar la ópera, queremos rendir homenaje a dos mujeres: Émilie du Châtelet –la protagonista del monodrama– y Kaija Saariaho –la autora del mismo–.

chatelet

1.- Émilie du Châtelet

Gabrielle Émilie Le Tonnelier de Breteuil, marquesa Châtelet (1706-1749) fue una matemática y física francesa cuya principal aportación científica fue la traducción al francés de los Principia Mathematica de Isaac Newton.

Era hija del barón de Breteuil –Louis Nicolas Le Tonnelier– que le proporcionó una educación raramente permitida a las niñas. Con 18 años, contrajo matrimonio con el marqués Florent Claude du Châtelet, que le permitió vivir libremente y al que veía con poca frecuencia debido a sus viajes continuos por su carrera militar.

Entre sus amantes, el que más le influenció fue Voltaire, que le animó a profundizar sus conocimientos en física y matemáticas, materias en las que el poeta la consideraba como altamente capacitada y muy superior a él.

Émilie estudió a Leibniz, y habló de ciencia con matemáticos como Clairaut, Maupertuis, König, Bernoulli, Euler o Réaumur.

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Gabrielle Émilie Le Tonnelier de Breteuil, marquesa Châtelet

Se considera a Émilie du Châtelet como una de las primeras mujeres científicas: no sólo tradujo las obras de Newton –añadiendo comentarios para aclarar los conceptos–: también realizó estudios propios como Dissertation sur la nature et la propagation du feu (1739)presentada a un premio de la Académie des sciences de Paríso Institutions de Physique (1740).

Murió tras un embarazo y parto complicados, después de una temporada de dedicación exclusiva a la traducción de los Principia de Newton.

En 2006 se creó en Francia el Institut Émilie du Châtelet: trabaja en el desarrollo de la investigación y de la enseñanza sobre las mujeres, el sexo o el género, en el conjunto de todas las disciplinas científicas.

 2.- Argumento de Émilie

Jean François de Saint-Lambert
Jean François de Saint-Lambert

En el libreto de la obra –que se ajusta con rigor a la vida de Émilie– se describe el argumento acto a acto (ver [2]):

Acto 1. Presentimientos. Lunes 1 de septiembre de 1749, por la tarde. Émilie escribe una carta a Monsieur de Saint-Lambert, su amante, el padre del hijo que está por nacer; el amante que, le haya dicho lo que le haya dicho, ya no le quiere demasiado, ya no le ama. Émilie tiene corazonadas que le acosan sin cesar desde que está encinta; un presentimiento: “muerte, muerte, muerte”.

Acto 2. Tumba. Se pregunta qué grabarán sobre su tumba: “Aquí yace Gabrielle-Émilie Le Tonnelier de Breteuil, Marquesa de Châtelet-Lomont”… o a lo mejor simplemente: “Aquí descansa Émilie”. Recuerda las palabras de Voltaire: “La divina, la sublime Émilie”. Voltaire su amante: Voltaire y Émilie “el poeta y la geómetra”.

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Voltaire

Acto 3. Voltaire. Émilie se dirige al busto de Voltaire. Se recuerda en la lengua de Voltaire y en la lengua de Newton –diez años de intensa relación amorosa e intelectual–: “Diez años amándonos y filosofando”; después el enfriamiento de la pasión por parte de él, la transmutación del amor en amistad.

Acto 4. Rayos. Ante su biblioteca, Émilie evoca su pasión por la ciencia, a la que ama “con furor”: la naturaleza del sol, la del color y la luz; la física, la óptica, la astronomía, el álgebra, la metafísica; las letras y las lenguas. La Eneida y la angustia de Dido, el Ensayo sobre el hombre de Alexander Pope.

Acto 5. Encuentro. Prosigue la redacción de la carta a Monsieur de Saint-Lambert. Le recuerda el momento de su encuentro, su pasión por él aunque ella ya había pasado de la treintena… “Le he amado, le he amado con rabia. Nunca he sabido amar de otro modo.”

Acto 6. Fuego. Émilie deja su pluma. En un estado de confusión habla –en francés y en inglés– del fuego (ver [3] )y del fuego que arde en ella. Se dirige a sí misma, a Saint-Lambert, a Voltaire. En su cuerpo de mujer encinta se siente atrapada: “Cuanto más me acerco a la liberación, más siento acercarse la muerte.”

Louis Nicolas Le Tonnelier de Breteuil
Louis Nicolas Le Tonnelier de Breteuil

Acto 7. Niño. Émilie se dirige al niño que va a nacer –quizás una niña– así como a su padre, el barón de Breteuil. Desea a su hija un padre parecido al suyo, que le enseñe el mundo, que le ofrezca el mundo y que cante con ella. Le confía sus consejos (ver [4]): asumir sus pasiones aún a precio de sufrimientos, no dar vueltas, no tener remordimientos. “Yo rechazaría maldecir mi pasión tardía, a pesar de que me arrastre hacia la nada.”

Acto 8. Principia. Émilie retoma su carta a Saint-Lambert. Le hace partícipe de su angustia por no poder terminar su traducción del libro de Isaac Newton, Philosophiae Naturalis Principia Mathematica, al que consagra sus días y sus noches, sus últimas fuerzas: “Pero lo esencial está hecho. Pronto, tendré mi libro en mis brazos.

Acto 9. Contra el olvido. Émilie se dirige a sí misma, pero también un poco a los demás. El libro aparecerá, fue un libro póstumo. Al fin, la muerte siempre gana. “Pero me deja terminar mi libro, para que me recuerden.” Émilie teme perderse, “con libro e hijo”, en el pozo del olvido…

Émilie du Châtelet da a luz a una niña el 4 de septiembre de 1749. Muere el 10 de septiembre de 1749.

Karita Mattila, Opéra de Lyon, 2010 © Jean-Pierre Maurin.
Karita Mattila, Opéra de Lyon, 2010 © Jean-Pierre Maurin.

3.- Kaija Saariaho

Kaija Saariaho
Kaija Saariaho

La compositora finlandesa Kaija Saariaho (1952) es una de las figuras vivas más aclamada de la música contemporánea a nivel internacional: su amplio palmarés de galardones acoge en su seno los prestigiosos Grawemeyer Award (2003) –siendo la primera mujer en obtenerlo, de únicamente dos hasta la fecha– y el Polar Prize (2012). En 2011 fue objeto de un festival monográfico en La Haya.

Su formación musical superior arranca en la Academia Sibelius de Helsinki, de la mano de Paavo Heininen, de quien aprende las técnicas del serialismo. Más adelante, en los años ochenta, se traslada a Centroeuropa, para estudiar con Klaus Huber y Brian Ferneyhough en Friburgo, y en París –ciudad donde ha establecido su residencia– en el Ircam (Institut de Recherche et Coordination Acoustique/Musique), donde adquiere sus competencias en música electroacústica e informática musical. Su contacto con la música de compositores espectrales –una corriente musical francesa altamente preocupada por el hecho físico del sonido de cara a sus estrategias compositivas– como Tristan Murail o Gérard Grisey supone un punto de inflexión en su carrera. Hoy está considerada por algunos expertos en música contemporánea como la más importante autora de la segunda generación espectral. Recientemente ha salido al mercado la compilación de sus escritos sobre música, editados por el musicólogo Stéphane Roth

Amin Maalouf
Amin Maalouf

El catálogo de Saariaho es enormemente variado, desde obras para solista hasta música concertante y escénica, con una importante presencia de los medios electrónicos, muy en especial desde los años ochenta hasta el inicio del siglo XXI. Sus obras dedicadas a la escena, en estrecha colaboración con el escritor libanés Amin Maalouf –encargado de los libretos– han gozado de una recepción de notable éxito en el público de ópera. La temática argumental de las óperas de Saariaho toca un conjunto de temas que en ocasiones han sido interpretados como de carácter autobiográfico: la condición femenina –con especial acento en la maternidad– y la identidad comunitaria desde la emigración o los conflictos bélicos.

El elenco de obras escénicas de su catálogo abarca en la actualidad, en orden cronológico, dos óperas, una pasión y un monodrama. Debuta con L’Amour de loin (2000), ópera sobre el amor en la distancia entre el trovador medieval occitano Jaufré Rudel y su amada Clémence de Tripoli. La obra fue un encargo de Gerard Mortier –recientemente cesado del Teatro Real– para el Festival de Salzburgo. Nuevamente es el gestor belga quien le encarga su segundo trabajo operístico para la Ópera de la Bastilla en París. Con Adriana Mater (2004-05), el público se introduce en los conflictos entre una madre y su hijo adolescente, fruto de una violación durante un periodo de guerra. El New Crowned Hope –en coproducción con la Filarmónica de los Ángeles, el Barbican Center y el Lincoln Center– le ofrecen la financiación y el estreno de La Passion de Simone (2005-06). La obra, a modo de pasión escénica como vía crucis expiatorio, se nutre de la vida de la célebre Simone Weil –hermana del matemático André Weil– muy en especial de sus últimos y agónicos años. Completa la cuaterna hasta la actualidad su monodrama Émilie (2008).

Karita Mattila, Opéra de Lyon, 2010 © Jean-Pierre Maurin.
Karita Mattila, Opéra de Lyon, 2010 © Jean-Pierre Maurin.

4.- La música de Émilie

Émilie está escrita para una única cantante con voz de soprano y un reducido grupo instrumental: una orquesta a uno con dos percusionistas y clavecín. Si bien este último instrumento citado adquiere un carácter resonante con la época en la que transcurre la acción dramática, no es la primera vez que aparece en el catálogo de Saariaho, como atestiguan Jardin Secret II (1984) para clave y electrónica, o Caliban’s dream (1995) para voz de bajo, flauta alto, clave y violonchelo.

Estilísticamente, la escritura musical de este monodrama destila nítidamente la evolución del pensamiento y las estrategias desplegadas por la compositora durante sus prácticas musicales de los últimos quince años: una línea vocal pulida y de carácter molto cantabile, una armonía de naturaleza estática y acentuada por destellos en la percusión –fuertemente inspirada por su experiencia espectral, así como por la música de su admirado Sibelius– y una querencia por las figuras repetitivas y los ostinati con leves modificaciones a lo largo del tiempo.

El uso de los medios electrónicos juega igualmente un papel capital en esta obra. Como ha indicado la musicóloga Liisamaija Hautsalo, el empleo del harmonizer –un procedimiento de la electrónica para transportar una fuente sonora a una o varias regiones más agudas o más graves simultáneamente con la original– permite a Émilie “dialogar virtualmente” con los personajes varones no presentes de la obra –Voltaire, su padre, …– dotando así a la acción dramática de una nueva capa de significación que la dinamiza.

Referencias

[1] Página de “Émilie” en la página web de l’Opéra de Lyon y Dossier de Prensa.

[2] Traducido del libreto original en francés por los autores.

[3] El fuego de su Dissertation sur la nature et la propagation du feu (1739).

[4] Estos consejos son parte de las reflexiones contenidas en su Discours sur le bonheur (1779)

Sobre el artículo original

Émilie fue publicado el 16 de septiembre de 2013 en la sección de Teatro y Matemáticas de DivulgaMAT.

Un especial agradecimiento a los autores del artículo por permitir su reproducción en Mujeres con ciencia.

Sobre los autores

José Luis Besada Portas es titulado en composicion por el Real Consevatorio Superior de Música de Madrid, licenciado en Ciencias Matemáticas por la UCM y Máster en Musicologia por la Université Paris 8 Vincennes-St Denis. Realiza un doctorado en cotutela de la UCM y la U. Paris 8, siendo docente ATER en esta última universidad.

Marta Macho Stadler es doctora en matemáticas, profesora del Departamento de Matemáticas de la UPV/EHU y colaboradora en ::ZTFNews y la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

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