Compañeras invisibles III: Elizabeth Cabot Cary

Elizabeth Cabot Cary, decicida impulsora de la formación superior para las mujeres

Elizabeth Cabot Cary
Elizabeth Cabot Cary

El 5 de diciembre de 1822 nació en Boston, Massachusetts, Elizabeth Cabot Cary que con el tiempo se convirtió en una destacada enseñante y también escritora. Según ha narrado Marilyn Bailey Ogilvie (1986), Elisabeth Cary, segunda de siete hermanos, creció en una culta familia americana defensora de una educación igualitaria para los dos sexos. Debido a su delicada salud nunca asistió a la escuela, pero tuvo a su lado una institutriz que le proporcionó una esmerada formación. Aprendió letras, música y dibujo y nada en esa educación permitía presagiar un interés por las ciencias naturales. Sin embargo, en 1850 se casó con el respetado naturalista Louis Agassiz (1807-1873), a la sazón viudo y con tres hijos. En Elizabeth C. Cary se despertó entonces un notable interés por la profesión de su marido.

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Louis Agassiz

Louis Agassiz, nacido en Suiza, fue uno de los naturalistas más influyentes del siglo XIX. Pese a que los conocimientos sobre ciencias naturales habían avanzado notablemente, y el número de estudiosos que analizaban los organismos vivos sin recurrir a la teología era cada vez mayor, Agassiz durante toda su vida identificó la flora y la fauna como una manifestación del poder de Dios. Era una persona religiosa, firme creyente en los planes divinos.

El naturalista suizo estudió su carrera en Alemania donde obtuvo el doctorado, y tras haber investigado en universidades de Austria y Francia, en 1846 se desplazó a Boston con el fin de estudiar la historia natural de Norteamérica. Dos años después fue nombrado profesor de Harvard, donde permanecería hasta su muerte. En los Estados Unidos, Agassiz ejerció una notable influencia entre los zoólogos y paleontólogos profesionales del país, aglutinando una nutrida y fructífera escuela de naturalistas. En Harvard fundó el Museo Agassiz de Zoología Comparada, acabado en 1860.

Como decíamos más arriba, en 1850 contrajo matrimonio con Elizabeth Cary. En esta pareja la estrategia de colaboración marital resultó, igual que en otros numerosos casos, notablemente productiva. Elizabeth Cary Agassiz en 1856, con el fin de contribuir económicamente a los gastos familiares, montó un colegio femenino en su casa, que además de aportar ingresos económicos fue un esfuerzo pionero en la educación de las mujeres. Su marido colaboró impartiendo clases y en la elaboración los planes de estudio.

Elizabeth Cabot Cary
Elizabeth Cabot Cary

Las actividades de Elizabeth Cary no implicaban la docencia, ya que ella actuaba como directora de la escuela y su labor era supervisar a las alumnas en diversas ramas. A lo largo de esta experiencia, según señala Bailey Ogilvie, asistió a las clases de su marido y ávidamente tomó notas que luego redactó con notable corrección y amenidad. En 1863 cerraron la escuela debido en parte a las incertidumbres sembradas por la Guerra Civil y en parte porque los ingresos de Louis Agassiz se habían incrementado lo suficiente como para que, de acuerdo con los usos de su tiempo, consideraran innecesaria una entrada adicional de dinero.

A diferencia de otras esposas colaboradoras, el interés de Elisabeth Cary Agassiz por la ciencia derivaba de su marido, ya que carecía de formación científica y todos sus conocimientos al respecto los recibió a través de su asociación con él. Sin embargo, era una mujer que gozaba de gran facilidad de palabra y escribía muy bien, y por ello su trabajo resultó esencial para preservar, descifrar y sobre todo popularizar las ideas de Agassiz. El primer libro que publicó llevaba por título La primera lección de Historia Natural, vio la luz en 1859 y alcanzó notable difusión. Como detalle curioso, valga apuntar que por aquellos años Elizabeth Cary mantuvo una interesante correspondencia con Mary Horner Lyell, esposa del célebre geólogo Charles Lyell, donde discutían seriamente sobre diversos temas de geología.

En 1865, en colaboración con Alexander Agassiz, hijo de Louis, publicó una obra titulada Estudios de la costa, que fue considerada como un libro de texto muy bien escrito y una excelente guía de campo de zoología marina. Además de los dibujos de los especímenes (realizados por Alexander), el tratado contenía valiosas descripciones sobre el desarrollo embrionario y la distribución geográfica de diversos invertebrados marinos.

En el prefacio, la autora destacaba que el tratado se había escrito en un esfuerzo por subsanar «la carencia tantas veces expresada de algún libro con carácter popular sobre las costas, que describiese los animales marinos comunes en nuestros litorales». Alexander Agassiz se convertiría con el tiempo en un famoso zoólogo marino, pionero en oceanografía científica en el Caribe. En 1913 escribió sobre la buena relación que siempre había mantenido con su madrastra, que para él había sido su madre, hermana, compañera y amiga.

1868 aGASSIZElizabeth Cary Agassiz también acompañó a su marido a Brasil para realizar estudios sobre la fauna dentro de un proyecto correspondiente al Museo Agassiz de Zoología Comparada de Harvard. Permanecieron allí desde principios de 1865 hasta agosto de 1866 y ella se convirtió en la secretaria de la expedición. Llevó un detallado diario, que envió como cartas a su familia, en el que incluía también anécdotas sobre las expediciones y los compañeros miembros del equipo. Su gran capacidad para registrar detalles y redactarlos en un cuaderno de notas resultó muy importante en éste y otros viajes en los que colaboró con su marido; los apuntes que tomaba fueron una rica materia prima para destacadas publicaciones posteriores.

Ciertamente, basándose en sus cuidadosas notas escribió, en colaboración con Louis Agassiz, un largo relato sobre la expedición al país sudamericano, titulado Un viaje a Brasil (1869). Entre diciembre de 1871 hasta agosto de 1872 la pareja colaboró en otro proyecto, un viaje que implicaba el dragado de las costas atlántica y pacífica de América. La escritora nuevamente tomó detalladas notas, pero este diario no estuvo listo para editarlo antes de la muerte de Agassiz y nunca salió a la luz completo, sólo se publicaron fragmentos en tres artículos. En 1869 Elizabeth Cary tuvo el honor de estar entre una de las primeras mujeres elegidas miembros de la Sociedad Americana de Filosofía.

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Elizabeth Cabot Agassiz

La muerte Agassiz en 1873 cerró un capítulo en la vida de Elizabeth Cary, de alguna manera marcaba el final de sus días directamente dedicados a la Historia Natural. Esto no significó, sin embargo, que sus inquietudes se hubieran apagado, sino que, por el contrario, optó por centrarse en diversas e importantes tareas, de la cuales la prioritaria fue escribir una detallada obra sobre la vida de su marido.

Es importante subrayar, antes de continuar con la última parte de la vida de esta meritoria mujer, que si bien Louis Agassiz fue un notable naturalista en su tiempo, no debe pasarse por alto que una parte significativa de su popularidad se debió al buen hacer de su esposa. Cabe entonces preguntarnos ¿habría sido su obra tan conocida y valorada si Elizabeth Cary no hubiera colaborado tan intensa como correctamente en su divulgación? Pregunta de difícil, sino imposible, respuesta.

23170_Agassiz-Elizabeth-Cary--ed-_Louis-Agassiz-His-Life-and-Correspondence--2-Volumes-En el año 1885 aparecía publicada en dos volúmenes la biografía de Louis Agassiz, meticulosamente redactada por Ellizabeth Cary (Louis Agassiz, his Life and Correspondence). Un libro que, según el criterio de numerosos historiadores, constituyó una importante fuente sobre la vida del científico, incluso a pesar de que en la narración se detiene muy poco en la personalidad del biografiado y sólo contiene escasos destalles sobre la narradora.

El papel de Elizabeth Cary Agassiz como escritora divulgadora tuvo la suficiente entidad como para convertirla en importante para la historia de la ciencia. Pero ella no se quedó aquí, se fijó nuevas metas que la mantuvieron muy activa hasta fechas próximas a su muerte. Desde la época en que enviudó se había mostrado muy interesada en la idea de ayudar a fundar un Centro de Estudios (un College) para mujeres en la Universidad de Harvard que permitiese el acceso de las jóvenes a la educación superior, hasta ese momento limitada sólo a los varones.

Gracias al intenso trabajo de Elizabeth Cary, en 1879 se inauguró en la Universidad de Harvard un «Anexo Femenino», del que ella fue la primera presidenta entre 1894 y 1903. Queremos recordar aquí que ese «Anexo Femenino» se bautizó con el nombre de Radcliffe, en honor a una mujer, Anne Radcliffe, que fue la creadora en 1643 de la primera beca de estudios que existió en aquella universidad.

ELIZABETH AGASSIZ
Elizabeth Cabot Agassiz

El 27 de junio de 1907 fallecía Elizabeth Cary Agassiz en Arlington Heigths, Massachusetts. Hoy es recordada como claro ejemplo de una mujer que sintió un interés genuino por las ciencias naturales en cuya popularización fue capaz de participar activamente. Y, además, una vez viuda tuvo entusiasmo para continuar alimentando sus propios intereses e inquietudes.

Es evidente que la obra de muchas esposas colaboradoras normalmente ha sido muy secundaria en comparación con la de sus maridos. El ambiente en que vivieron o la educación de que disfrutaron, difícilmente permitía otra cosa. Sin embargo, no debe olvidarse que la participación entre bastidores de las mujeres también constituyó una apreciable puerta de acceso que les permitió adentrarse en el mundo de la ciencia. La doble cara de este hecho salta a la vista: hubo las mujeres con inquietudes científicas que participaron en la construcción del conocimiento científico, para conseguirlo, no obstante, necesitaron ir de la mano de un varón que perteneciese a ese mundo. «¡Peor es nada!» podría pensarse con sarcasmo.

Referencias

  1. Martínez Pulido, C. (2006). La presencia femenina en el pensamiento biológico. Minerva Ediciones. Madrid
  2. Ogilvie, M. B. (1993), Women in Science, MIT Press, Massachusetts

Sobre la autora

Carolina Martínez Pulido es Doctora en Biología y ha sido Profesora Titular del Departamento de Biología Vegetal de la ULL. Su actividad prioritaria es la divulgación científica y ha escrito varios libros sobre mujer y ciencia.

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