Elena Lucrezia Cornaro Piscopia, la primera doctora universitaria

Elena_Piscopia_portrait

Anonimo, Retrato de Elena Cornaro
Biblioteca Ambrosiana, Milán

Es junio de 1678, y una enorme multitud de gente se agrupa para asistir a la defensa de la tesis doctoral de Elena Lucrezia Cornaro Piscopia. Por primera vez en la historia una mujer será investida con el título de doctora.

Esto sucede en la Universidad de Padua, una de las más importantes y antiguas universidades de Italia, lo que significa una de las más antiguas del mundo. Esta universidad se funda en 1222, producto de un abandono de la Universidad de Bolonia por parte de numerosos profesores y estudiantes que buscaban mayor libertad académica. Se alza como una universidad pionera en la investigación realizada de forma libre e independiente de la influencia de la iglesia católica. De ahí su lema Universa Universis Patavina Libertas (La libertad en Padua es universal para todos). Alma mater de célebres científicos como Alberto Magno, Nicolás Copérnico o Galileo Galilei.

¿Cómo llegó ese día de 1678? Elena nace el 5 de junio de 1646, en una familia noble veneciana. Con apenas 7 años sus aptitudes no pasan desapercibidas y recibe una vasta formación en idiomas, en música, matemáticas, filosofía y teología. Con 17 años ya es una destacada compositora y concertista. Su formación, su nivel social y su aspecto la hicieron objeto de numerosos pretendientes en matrimonio.

Sin embargo, desde temprana edad había hecho votos de castidad en secreto, aunque su padre no le concedió su deseo de convertirse en monja. De hecho, fue su padre quien la animó para que formalizara su aprendizaje en la Universidad de Padua. Como Elena disfrutaba del aprendizaje, aceptó con gusto este destino, y en 1672 comenzó sus estudios de Teología. De hecho, su salud, que había estado en situación precaria antes de viajar a Padua, mejoró y la enfermedad que le aquejaba fue desapareciendo durante su estancia. En sus cartas a su padre reconocía que el aire y el disfrute de sus estudios le estaban fortaleciendo.

Durante su formación, disfrutaba de encuentros con personas de toda Europa, en los que se producían debates que se hicieron famosos en toda Venecia. Su paso por Padua la llevó a ser una de las personas más influyentes en el pensamiento de la época y cuya presencia atraía a público numeroso. Es histórico el debate filosófico en 1677 en el que Piscopia, delante de toda la Universidad de Padua, parte del senado de Venecia y muchos ciudadanos venecianos, se enfrentó con gran aplomo a Giovanni Gradenigo, el padre Caro y G. Fiorello, tres respetados e ilustres de la época.

Parece que ese debate tuvo mucho que ver en el hecho de que se le permitiera acceder al grado de doctora por la Universidad, dado que ese honor no se le había concedido nunca a una mujer. Piscopia quiso obtener el título por Teología, pero dicho título le hubiera otorgado directamente el derecho a enseñar a monjes, algo que la iglesia no admitió. Por tanto, optó por el doctorado en Filosofía.

En 1678, Europa pasaba por una época, desde mediados del siglo XV y hasta la revolución francesa, en la que el número de doctores estaba creciendo progresivamente y adquiriendo cada vez mayores privilegios. Había aumentado también el número de aspirantes, no por el afán de saber sino por las prebendas que lo acompañaban. Era una época de abusos, corrupción y degeneración del título. De la admiración al doctor se estaba llegando a su desprecio. Se cuenta que en 1762, en el ducado de Hesse-Cassel se llegó a dictar un decreto disponiendo que los doctores se incluyesen en la décima clase administrativa, es decir, entre los criados y la gente de baja condición . En Francia el doctorado había perdido tanto prestigio a la llegada de la Revolución en 1789 que algunos de sus protagonistas gustaban recordar un juicio del crítico y novelista Furetiére (1619-1688) quien decía que “doctores son hoy aquellos que han olvidado todo lo que aprendieron”.

Pero en Italia la sociedad seguía viviendo con pasión los debates de filosofía y matemáticas, ramas del saber inseparables en esa época. Durante los dos siglos precedentes, los mejores matemáticos proponían problemas y competían para resolverlos. La historia de la ecuación cúbica que enfrentó en el siglo XVI a Tartaglia y Cardano es digno guión de una película de aventuras.

En ese contexto, en un día de junio de 1678 en el que Elena Lucrezia defiende su tesis doctoral, el salón de actos preparado no es suficiente para acoger a la multitud que quiere presenciar su disertación y el evento tiene lugar en la catedral. Elena no defrauda y el público presencia una disertación de una elocuencia brillante, que se ha convertido en legendaria. No es de extrañar que los miembros del comité evaluador, a pesar de que Elena había requerido una votación secreta, no se resistieran a emitir su juicio positivo en voz alta ante todo el público asistente.

Elena se dedicó hasta su muerte a la enseñanza de matemáticas en la Universidad de Padua a estudiantes de toda Europa. Por desgracia, poco ha quedado de sus escritos, pero al menos podemos asegurar como logros científicos el probar la capacidad de las mujeres para la actividad científica, para su enseñanza, su divulgación y el contraste de ideas.

Murió un 26 de julio de tuberculosis en 1684, habiendo adquirido gran reconocimiento internacional. La Universidad de Padua instauró una medalla en su honor y el Vassar College construyó una vidriera conmemorativa del día de su tesis en el ala oeste de la Biblioteca Thompson Memorial.

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Biblioteca Frederick Ferris Thompson, Vassar College, EE. UU.

Ahora bien, aunque la historia de Elena fue de gran impacto en su época, la oposición a la incorporación de mujeres a la academia seguía siendo dominante. De hecho, la Universidad de Padua no volvió a conceder un doctorado a una mujer hasta 300 años después.

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Calle del Carbon, Venecia

Referencias

1. Maschietto, Francesco Ludovico, Jan Vairo, William Crochetiere, & Catherine Marshall, 2007. Elena Lucrezia Cornaro Piscopia (1646-1684) – The First Woman in the World to Earn a University Degree. Ed. Saint Joseph’s University Press

2. Cornaro Piscopia, Elena Lucrezia. Encyclopedia of World Biography. 2006. Encyclopedia.com

Sobre la autora

Eva Ferreira es licenciada en Matemáticas, doctora en Economía y profesora de Estadística en la UPV/EHU. Es investigadora de teoría de procesos estocásticos y aplicaciones, y realiza divulgación sobre las aplicaciones de modelos probabilísticos.

1 Comentario

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m Isabel Fernandez Garciam Isabel Fernandez Garcia

Fantástico y muy didáctico para dar s conocer a las mujeres y su arduo trabajo

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