Mabel Osgood Wright y su nueva visión sobre las aves: «Birdcraft»

Vidas científicas

Nacida en 1859 en la ciudad de Nueva York, era la hija pequeña de Samuel y Ellen Osgood. Su padre era pastor y presidía una iglesia en la ciudad. Aunque pensaba que las mujeres debían tener educación, no le parecía apropiado que tuvieran una carrera académica y una profesión, por lo que no dejó a Mabel estudiar medicina, aunque la animó a seguir su carrera literaria. Samuel Osgood era amigo de grandes figuras intelectuales de la época y disfrutaba asistiendo a conferencias en diferentes ámbitos, lo que hizo que Mabel creciera en un entorno muy estimulante.

Mabel Osgood Wright.

Los veranos los pasaban en la casa de la familia en Fairfield (Connecticut). Llamada Moswood, con grandes jardines, allí comenzó a desarrollar su interés y amor por la naturaleza. Esta se convertiría más tarde en su residencia habitual.

A los 16 años publicó en el New York Evening Post su primer ensayo sobre la naturaleza.

En 1884 se casó con un distribuidor británico de arte y libros raros (James Osborne Wright) con el que se trasladó a Inglaterra a vivir durante una temporada. A su regreso a Estados Unidos se instalaron en Moswood, la querida casa de campo en la que Mabel pasó temporadas en su infancia y que la acercó a la naturaleza.

Es a partir de 1890 cuando comenzó a publicar de forma más continua sus reflexiones sobre la naturaleza, llegando a publicar durante su vida más de veinte obras, algunas de ellas bestsellers.

Junto a Theodora Wheeler, Helen Wardwell Glover y Harriet Glover, refundó la Sociedad Audubon en Connecticut en 1896 (o 1898 según fuentes consultadas). Estas sociedades fueron en muchas ocasiones fundadas por mujeres en un momento en el que el comercio de plumas y aves para adornar sombreros estaba en su punto álgido, poniendo a muchas especies de aves silvestres en peligro de extinción. El objetivo era llamar la atención sobre este serio problema que estaba provocando un rapidísimo declive en muchas especies. A finales del siglo XIX las organizaciones de estudio o conservación estaban vetadas a las mujeres, por lo que optaron por crear sus propias organizaciones para tener voz en asuntos que les interesaban.

En Mabel encontramos dos facetas fundamentales: la conservacionista y la educacional. Ambas están intrínsecamente relacionadas y vinculadas. Para Mabel era fundamental el conocimiento y la educación en el acercamiento de la naturaleza, solo así se puede llegar a reaccionar y actuar para su protección.

Carrera literaria (educar para conservar)

Cuando Mabel comenzó a publicar sus reflexiones sobre la naturaleza, la visión imperante hasta ese momento era la admiración por su grandiosidad, con los espacios salvajes impresionantes de Norteamérica que habían inspirado a grandes autores como Henry David Thoreau, Ralph Waldo Emmerson o Walt Whitman, entre otros. Sin embargo Mabel comenzó a escribir desde la cercanía de su jardín, tratando de conectar a la sociedad, cada vez más «urbanita», a la naturaleza cercana que podía encontrar también en los jardines de su propia casa. Su lenguaje cercano y con sentido del humor hizo que sus libros, tanto para niñas y niños como para personas adultas, fueran muy populares.

Portada del libro. Archive.org.

En 1895 publicó su segundo libro Birdcraft: A Field Book of Two Hundred Song Game, and Water Birds, una guía en la que se reseñan más de doscientas aves, con información descriptiva para poder identificar cada una de ellas en campo, y en la que se incluye la descripción de su canto e información sobre dónde encontrarlas (hábitat). Este tipo de guías, tan comunes hoy en día para cualquier amante de las aves que quiere poder identificarlas y saber más de ellas, era algo totalmente novedoso en esa época. Tal fue el éxito que se llegó a reeditar en nueve ocasiones.

Mabel publicó tanto libros infantiles como guías de campo, también sobre plantas y libros de ficción. En total fueron 27 libros, muy bien acogidos por el público, además de numerosos artículos para diversas revistas. Muchos de sus textos contenían imágenes propias, pues Mabel era una apasionada de la fotografía. Gracias a ello también podemos recordarla en fotografías, muchas de las cuales incluyen a sus perros.

Fue editora asociada de la revista Bird-Lore, la revista oficial de la Sociedad de Ciencias Audubon (creada por Frank Chapman en 1899), con periodicidad bimensual. Allí pudo publicar además sus artículos científicos y de opinión.

Conservación

No solo es un referente en cuanto a divulgación sobre las aves y la naturaleza, Mabel Osgood es reconocida también por su trabajo para la conservación de esas aves y sus territorios.

Su amistad con Joel Asaph Allen (conservador del Museo Estadounidense de Historia Natural) y Frank Chapman (uno de los grandes ornitólogos y conservacionistas estadounidenses de la época) hizo que estudiara en profundidad las aves. Colaboró con ellos entre 1894 y 1895 y, tras ese periodo corto, pero fructífero, publicó su gran obra Birdcraft.

En 1895, Mabel Osgood fue la segunda mujer aceptada como miembro asociado en la Unión Ornitológica Estadounidense, fundada en 1883, y que no aceptaba mujeres entre sus miembros.

En 1898 fue una de las fundadoras de la Sociedad de Ciencias Audubon en Connecticut. Dentro de esta sociedad comenzaron a promover acciones para la conservación de las aves y su entorno. El impulso de propuestas de ley para la conservación incluyeron aspectos como la regulación de la caza (1907), la protección de las aves y de sus huevos (1911), etc.

Mabel Osgood Wright.

Observando el rápido deterioro de los hábitats para la consecución de materias primas y desarrollo de las urbes, y tras una visita a un “Santuario”, decidió que debía crear una reserva ornitológica, al menos un espacio en el que las aves tuvieran un refugio seguro donde alimentarse y criar. Este fue el inicio del Santuario y Museo Bridcraft sito en Fairfield (Connecticut). Gracias a la ayuda de su amiga Annie Burr Jennings se pudo comprar un terreno de diez acres, próximo a la casa de Mabel. Esta cercanía y la existencia de fácil conexión para visitantes (transporte público), fueron los que decidieron la compra de esa finca. Se procedió a adecuarla para que fuera más amigable para las aves, con la plantación de especies autóctonas que pudieran dar protección y alimento a las mismas, con observatorios, baños para las aves, e incluso una valla de protección para los gatos.

Fue tal el éxito en el primer mes en el que el santuario estuvo abierto al público (más de mil visitantes) que las aves desaparecieron. Tuvieron que replantearse cómo hacerlo de tal forma que no afectase a las aves y sirviera para la conservación, pero a la vez para la sensibilización. Ahí surgió el Museo, en el que se crearon numerosos dioramas con las aves que se podían observar en cada zona. Estas aves disecadas procedían de los visitantes que se acercaban para que identificasen los ejemplares que encontraban muertos o que habían cazado, y que gustosamente cedían a la Reserva.

Birdcraft supuso un referente a nivel nacional y fue un modelo educativo para otras reservas y museos.

El trabajo de Mabel Osgood Wright tanto en la divulgación como en la conservación de las aves en Estados Unidos, sigue siendo reconocido. Fue una de las ornitólogas más prestigiosas de su época, perdurando su legado a través de sus libros, el Santuario y Museo Birdcraft.

Referencias

Sobre la autora

Arantza Leal Nebot es bióloga, especializada en Ornitología. Técnico en anillamiento científico de aves en SEO/BirdLife. Coordinadora del seguimiento en época reproductora de los halcones peregrinos en medio urbano en la comunidad de Madrid. Cofundadora de la asociación Halcones Urbanos. Colaboradora de El bosque habitado de Radio 3.

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