Jane Fawcett, una criptoanalista muy polifacética
La Segunda Guerra Mundial generó infinidad de historias sobre soldados valientes y grandes hazañas en el frente, la mayoría protagonizadas por hombres. Las mujeres también participaron activamente en la guerra, siempre desde posiciones menos visibles y reconocidas. Un ejemplo relevante y relativamente desconocido es el de las mujeres que trabajaron descifrando códigos. Matemáticas, lingüistas y operadoras de máquinas se dedicaron durante los años de la guerra a interceptar y descifrar mensajes enemigos. Su contribución fue fundamental, aunque silenciada durante décadas debido a los secretos de Estado que rodeaban a las operaciones.
La criptoanalista británica Jane Fawcett (1921-2016) fue una de ellas. Su vida atravesó mundos muy distintos: de niña soñó con ser bailarina de ballet, siendo joven contribuyó a descifrar mensajes nazis, y posteriormente desarrolló una carrera artística y otra como defensora del patrimonio arquitectónico. Esta multiplicidad de intereses y logros la convierte en una científica muy singular.

Janet Carolin Hughes, comúnmente conocida como Jane Fawcett, nació el 4 de marzo de 1921 en Londres, en el seno de una familia acomodada con mucha curiosidad intelectual. Era una apasionada del ballet y llegó a formarse en la escuela asociada al Royal Ballet, con la esperanza de convertirse en bailarina profesional. Sin embargo, su carrera se truncó de forma inesperada: le dijeron que era demasiado alta para formar parte de un cuerpo de baile profesional, lo que la obligó a replantearse sus planes de futuro.
Alentada por sus padres, realizó una estancia de seis meses en Suiza para aprender alemán, una decisión que resultaría decisiva para su vida posterior. Allí adquirió un buen dominio del idioma, en un contexto europeo cada vez más tenso ante la inminencia de la guerra. A su regreso, se vio obligada a participar en la temporada de debutantes de Londres –presentación formal en forma de baile o «debut» ante la sociedad que se celebraba cuando las jóvenes de clases altas se acercaban a la edad adulta–, una experiencia que consideró una pérdida de tiempo superficial y costosa.
Los secretos de Bletchley Park
La joven se matriculó en estudios de secretariado con la intención de labrar su futuro profesional, aunque el estallido de la Segunda Guerra Mundial pronto le abriría nuevas oportunidades laborales. En 1940, con apenas 18 años, Hughes fue reclutada para trabajar en el proyecto secreto de Bletchley Park, un centro de descifrado de códigos cuya plantilla era mayormente femenina –se calcula que en torno al 75 % del personal eran mujeres, muchas de las cuales eran graduadas superiores–. Gracias a que hablaba alemán y su preparación como secretaria, Jane fue asignada a la sección Hut 6, un lugar que reunía a especialistas de perfiles muy diversos con un objetivo común: descifrar las comunicaciones militares alemanas codificadas mediante la máquina Enigma. La Enigma era un sofisticado artefacto que funcionaba como una especie de máquina de escribir, que “reordenaba” el alfabeto, asignando a cada letra introducida otra, con arreglo a una permutación conocida por el receptor.
Hughes se unió a las llamadas «Deb(utante)s de Bletchley Park», un grupo de mujeres jóvenes de clase alta que trabajaban en condiciones precarias: jornadas largas, habitaciones sin calefacción, mesas de caballete inestables y una iluminación tan deficiente que trabajaban casi en la penumbra. Su labor consistía en operar máquinas Typex modificadas para descifrar las comunicaciones del ejército y la aviación alemana. La presión que recibían para obtener resultados útiles para el contexto bélico era muy alta.
La científica participó en una de las operaciones más conocidas del criptoanálisis aliado. El 25 de mayo de 1941, descifró el mensaje de respuesta a un general alemán que preguntaba por su hijo a bordo del acorazado Bismarck, uno de los buques más poderosos de la marina alemana; el texto revelaba que el buque estaba dañado y se dirigía a puerto para ser reparado. Gracias a la información obtenida en Bletchley Park, la Marina Real Británica pudo localizar el barco y hundirlo dos días después, logrando así una de las victorias navales más significativas de aquella guerra. A pesar de la magnitud de su hallazgo, Jane mantuvo su implicación en absoluto silencio durante décadas, ya que todos los participantes estaban su sujetos a la Ley de Secretos Oficiales del Reino Unido. No fue hasta la década de 1990 que muchos de estos testimonios salieron a la luz, permitiéndonos reconocer el papel fundamental que desempeñaron las mujeres en el conflicto.
De criptoanalista a música, de música a defensora del patrimonio arquitectónico
La trayectoria de Hughes en Bletchley Park llegó a su fin en 1945, al terminar la guerra Se casó con Edward Fawcett, oficial de la marina, y adoptó su apellido. Decidió retomar su interés por las artes y obtuvo una beca en la Royal Academy of Music y más tarde en el Royal College of Music para formarse como cantante de ópera y recitalista. Durante los siguientes quince años, Jane desarrolló una exitosa trayectoria como soprano. Sin embargo, la dificultad de compaginar las giras con las demandas de su vida familiar –el matrimonio tuvo dos hijos, Carolin y James– la llevó a buscar una nueva dirección profesional a principios de la década de 1960.
En 1963, Fawcett inició su tercera y última etapa profesional al frente de la Victorian Society, una organización dedicada a la protección del patrimonio arquitectónico del periodo victoriano en el Reino Unido. Fawcett se formó en historia de la arquitectura y asumió la secretaría ejecutiva de la sociedad en una época en la que la arquitectura victoriana era menospreciada y muchos edificios históricos estaban amenazados por la modernización, hasta convertirse en una figura clave en las campañas para protegerlos frente a intereses urbanísticos o económicos.
Uno de sus mayores logros fue la defensa de la estación londinense de Saint Pancras y del antiguo Midland Grand Hotel, dos edificios emblemáticos del siglo XIX que en aquel momento corrían riesgo de desaparecer. Gracias a la presión pública y al trabajo de organizaciones patrimoniales como la Victorian Society, estos edificios fueron finalmente protegidos y restaurados, siendo hoy ejemplos conocidos de la arquitectura victoriana preservada en Londres. Por su incansable servicio público y su impacto en la identidad urbana del Reino Unido, Fawcett fue nombrada miembro de la Orden del Imperio Británico en 1976.
Jane Fawcett falleció el 21 de mayo de 2016 en Oxford, a los 95 años. Su biografía nos recuerda que cualquier etapa de la vida puede ser una buena oportunidad para aprender, crear y contribuir a la sociedad.
Referencias
- Jane Fawcett (1921 – 2016): Decoder on the trail of the Bismark, Express, 28 mayo 2016
- Jane Fawcett, née Hughes, Entrevista Bletchley Park, 2014
- Michael Smith, The Debs of Bletchley Park and Other Stories, Aurum Press, 2015
- Ian Harvey, Jane Fawcett, British Code Breaker Who Helped Sink the Bismark, Dies at Age 95, War History Online, 17 junio 2016
- TC Currie, The Secret Life of Jane Fawcett, Codebreaker, The New Stack, 5 junio 2016
- Jane Fawcett, Wikipedia