Doctorada por la Universidad de Cambridge, Inglaterra, a lo largo de su extensa carrera profesional, la paleontóloga Elizabeth Truswell ha investigado con meticulosidad los granos de polen procedentes de plantas fósiles. Esta actividad le ha permitido seguir la huella de la historia evolutiva de ciertos grupos vegetales, logrando resultados excelentes y un reconocimiento internacional en su especialidad, la palinología.

Además, Truswell, no solo ha conseguido combinar el amor por la botánica y la geología, sino también desarrollar su pasión como ilustradora, concluyendo convencida que «la ciencia y el arte están implicados en la manera en que percibimos el mundo y en la forma en que encontramos nuestro camino».
Labrando la que sería una brillante carrera profesional
Elizabeth Marchant Truswell nació en 1941 en Kalgoorlie, suroeste de Australia. Su padre, que era minero, la llevaba de pequeña a largas caminatas, en las que «gozaba mucho con la flora y la fauna nativas». En tal ambiente, se despertó en ella una incipiente vocación por la botánica y la geología.
En un rico diálogo con el destacado paleontólogo y académico australiano Ken Campbell (1927-2017), la científica ha rememorado que «desde la escuela estuve interesada por la biología gracias a que tuvimos una profesora muy estimulante. También contamos con un buen profesor de arte, que nos propuso trabajos muy creativos en los que pintábamos muchas y diversas flores».
La directora del Museo Nacional de Australia, Monica Lindemann, ha descrito que tras realizar el bachillerato Truswell decidió matricularse en la universidad (University of Western Australia) para estudiar ciencias naturales. Al respecto, en la entrevista con Campbell, la científica ha comentado que al ingresar en la universidad tuvo un profesor pionero en la palinología de Australia, quien «me mostró que podía combinar la botánica, que particularmente me encantaba, con la geología, indicándome que existían oportunidades para armonizar ambas materias»
A partir de entonces, la joven Elizabeth Truswell se entusiasmó con el análisis de los granos de polen procedentes de plantas fósiles y vivas. Anotemos que el término «polen» empezó a usarse en torno a la década de 1940, y procede del griego paluno, que significa polvo, al que se asemejan estos pequeños granos cuando se dispersan en el aire.
En 1962, continúa Lindemann, Truswell completó su grado en ciencias y solicitó una beca de doctorado que le sería concedida un año más tarde por la British Commonwealth. En 1963, viajó a Inglaterra para incorporarse a la Universidad de Cambridge, donde realizó su tesis sobre palinología del Cretácico, esto es, el periodo que va desde hace unos 150 a 65 millones de años. Acerca de esta investigación la científica ha apuntado que «principalmente trabajé en la costa sur de Inglaterra, en la Isla de Wight y en Dorset […]. Una parte del proyecto era muy importante para el registro geológico, ya que proporcionaba información acerca del surgimiento de las primeras plantas con flores, contribuyendo a demostrar que iban a convertirse en tan importantes como son en la actualidad».
Añade, asimismo, que «las secuencias que recogí en la Isla de Wight las había recolectado uno de los primeros geólogos pioneros, Gideon Algernon Mantell (1790-1852) […]. Estaba encantada de poder acudir a la isla, retomar sus publicaciones e incluso reconocer casi capa a capa las secciones que él había descrito en la década de 1840». A continuación, reflexiona que «es parte de la ciencia sentir que estás haciendo un nuevo trabajo, pero construido sobre trabajos hechos con anterioridad, que estás de pie sobre los hombros de quienes llegaron antes. Es un sentimiento maravilloso […]. Mis experiencias en Cambridge fueron extremadamente ricas y diversas», ha confesado a Campbell con cierta nostalgia. En 1966 defendió su tesis doctoral con notable éxito.
La gran potencialidad de los granos de polen en la investigación científica y aplicada
Valga señalar que la palinología es una disciplina que tiene dos importantes vertientes, por un lado, es de gran interés científico en el ámbito de la biología vegetal, y por otro, es una importante herramienta en actividades industriales como la búsqueda de petróleo y gas.

Registremos, además, que los granos de polen poseen una cubierta externa muy resistente, ya que su función es transmitir el material genético masculino hasta las partes femeninas de la planta, manteniendo su contenido intacto. Dicha cubierta esta labrada con formas diversas, que por lo general son características de la especie a que pertenecen. Estos diminutos granos pueden ser barridos por el viento hasta lagos, ríos o el mar, donde suelen acumularse en el fondo y finalmente son cubiertos por sedimentos diversos, formando parte de rocas de las que pueden recuperarse. Su resistencia es tal, que se han extraído granos muy antiguos de hasta 250 millones de años de antigüedad. En estos casos, las muestras obtenidas solo conservan la dura envoltura externa pues el contenido interno ha ido desapareciendo con el tiempo.
De vuelta a Australia
Poco después de defender su tesis doctoral en Inglaterra, Truswell regresó a su país en 1969 contratada como geóloga por la compañía del petróleo Western Australian Petroleum. Sin embargo, no estaba demasiado satisfecha, con sus propias palabras ha confesado a Campbell que «me llevó un tiempo a mi vuelta superar la experiencia de Cambridge. Sentía que había retornado a un tipo de existencia mucho más aburrida. El trabajo que hacía en la compañía era básicamente aplicado. Veías que sucedían cosas excitantes en el registro geológico del polen, pero simplemente no existía la oportunidad de extraer de ellas la más mínima clase de información que interesara o necesitara la compañía».
En otra ocasión, la experta ha reiterado que «utilizar la palinología como una herramienta para analizar las cuencas sedimentarias en búsqueda de minerales, petróleo y carbón, es una actividad rutinaria y poco estimulante». Como ha apuntado Monica Lindemann, «Truswell tenía un interés más biológico que geológico […], deseaba dedicarse a la investigación, y pronto buscó otra actividad donde pudiera disfrutar de más libertad para seguir indagando en lo que le interesaba»
Esta inquieta investigadora encontró la oportunidad que buscaba al conseguir una beca postdoctoral para desplazarse a los Estados Unidos. Entusiasmada, a comienzos de la década de 1970 se incorporó en calidad de científica posdoctoral invitada a la Universidad de Florida (Florida State University). Una vez en su nuevo centro, Truswell pudo unirse a un prometedor proyecto, incluido dentro de un amplio programa de investigación internacional, dedicado a indagar sobre la flora arcaica del continente hoy helado, la Antártida.
Se trataba de un magno estudio cuyo objetivo era realizar perforaciones a gran profundidad en el lecho marino con el fin de calcular su antigüedad y sacar a la luz la historia evolutiva de la flora antártica. Asimismo, se pretendía examinar la capa de hielo que hoy cubre todo el continente. Cuando confirmó que el equipo universitario disponía de instalaciones adecuadas para tan ambicioso propósito, la científica australiana aceptó con notable entusiasmo la invitación para unirse al grupo; el tema había despertado en ella gran interés, especialmente por ser una investigadora del hemisferio sur.
Un proyecto de investigación extraordinario: el estudio del suelo marino antártico
La comunidad especializada, entre ellos Ken Campbell y Monica Lindemann, han coincidido en subrayar que uno de los hallazgos más interesantes obtenidos por Elizabeth Truswell durante su fructífera carrera profesional están relacionados con el material procedente de la expedición a la Antártida, llamada Deep Sea Drilling Program.
Como experta en polen, ha indicado Lindemann, Truswell ha explicado su interés en el proyecto, apuntado que «desde hace tiempo era conocido que la Antártida durante la mayor parte de su historia había tenido una vegetación importante, y ésta era muy similar a la de Gondwana [el antiguo supercontinente meridional que incluía Sudamérica, África, Australia, la Antártida, India y Madagascar]». Además, continúa detallando, «la Antártida siempre ha estado situada en el polo sur, pero, sin embargo, tenía vegetación. Hasta recientemente, la mayor parte de las evidencias disponibles sobre esa vegetación procedía de macrofósiles [fósiles que se ven simple vista], no de polen sino de hojas y tallos encontrados en zonas muy limitadas».
Truswell se incorporó a expedición, probablemente uno de los programas científicos más grandes del momento, porque podría proporcionarle algunas claves sobre la vegetación que existió con anterioridad a la capa de hielo que hoy cubre el continente. Estudiar el polen fósil acumulado en los fondos marinos era, sin duda, la mejor oportunidad para obtener información detallada sobre qué tipo de plantas existieron en un contexto diferente del actual.
El interés de la palinóloga australiana se desprende de su comentario a Campbell, al explicitar que «por aquellos años, ya se sabía que los sedimentos de la Antártida contenían bastante polen, pero la mayor parte permanecía encerrada en los glaciales, por lo que era muy difícil desenmarañar la historia de la vegetación […]. Será de mucho valor si obtenemos muestras situadas por debajo de la superficie antes de que el hielo se convirtiera en la actividad dominante».
Estaba claro que el programa de perforaciones de la universidad de Florida, ofrecía la mejor oportunidad para conseguir una visión de aquel misterioso paisaje. Así pues, sin dudarlo, la perspicaz investigadora se incorporó encantada a la expedición. Cuando subió a bordo, le presentaron, según su comentario «una media docena de científicos procedentes de institutos de todo el mundo, junto a los encargados de las perforaciones. Éstos últimos eran musculosos jóvenes que habían previamente trabajado en barcos del Golfo de México […]; también me enseñaron laboratorios bien equipados de los que dispondríamos para nuestra labor». El 20 de diciembre de 1972 [comienzos del verano austral], el entusiasta equipo emprendía uno de los proyectos científicos más originales del momento dedicado al poco investigado continente helado.
Sin entrar en los numerosos detalles técnicos resultantes de tan largo viaje, valga resumir, como Truswell ha revelado a Campbell, que «gracias a las excavaciones en el fondo del mar, he sido capaz de inferir parte de la historia floral de la Antártida»; por ejemplo, ha destacado que «casi todo el material extraído de los alrededores de la región contenía polen de edades muy diversas».

Deep Sea Drilling Program. Wikimedia Commons.
Entre sus conclusiones más interesantes, ha revelado con satisfacción que «gran parte del polen vinculado a la vegetación antártica más reciente, esto es, del periodo Terciario [hace entre 65 y 2,6 millones de años], era muy similar a la de los registros australianos de esa misma época». Reflexionando junto a Campbell sobre sus singulares hallazgos, la experta ha puntualizado que «a partir de la información de que disponemos, es muy difícil conocer exactamente cuando desapareció aquella vegetación reducida por el creciente frío y el aumento de la capa de hielo. Suponemos ahora que posiblemente esa desaparición tuvo lugar hace alrededor de 20 millones de años, aunque existen algunas controversias».
Una carrera posterior como artista
Una vez concluida su estimulante estancia en los Estados Unidos, en 1973 Truswell regresó a Camberra, contratada por la agencia del gobierno Geoscience Australia. En este trabajo permaneció durante más veinte años, hasta 1996. Con posterioridad, su vida profesional experimentó un interesante enriquecimiento ya que dejó Geoscience Australia para dedicarse a explorar y desarrollar una gran pasión que había acariciado durante largo tiempo, el encuentro entre el arte y la ciencia.
En su conversación con Ken Cambell, nuestra protagonista ha aportado interesantes reflexiones, rememorando, por ejemplo, que «el arte y la ciencia han estado estrechamente ligados a lo largo de la historia. Las divisiones entre ambas son realmente recientes. Si uno mira hacia el pasado, por ejemplo, a un personaje como Leonardo da Vinci, se encuentra con un artista que está realmente desplazando los límites de la ciencia. Su interés en la anatomía y en los fenómenos mecánicos eran claramente científicos. Después del Renacimiento, hubo un tiempo en que los artistas comenzaron a servir a los intereses de la ciencia […]. La interacción entre el arte y la ciencia tiene, de hecho, una larga y muy interesante historia».
Continuando en la misma línea, Truswell ha evocado que, «si pensamos en los primeros viajes de exploración al Pacífico, Australia, América, los artistas eran directamente empleados por los científicos, convirtiéndose en los responsables de documentar las maravillas del Nuevo Mundo […]. En la práctica del arte hay una gran similitud con el proceso de trabajo en la ciencia. Se acumula una gran cantidad de información antes de producir una pintura o un artículo científico, y los procesos son claramente similares».
En relación a su trayecto personal, manifiesta creer que «al convertirme en una artista tarde en mi vida tenía mucha experiencia de la cual echar mano, lo que hizo mucho más fácil practicar arte a tiempo completo. En los últimos años he estado implicada en un esfuerzo por producir una serie de pinturas que reflejen realmente parte de la visión que tengo como científica sobre los paisajes del pasado». Los conocimientos de geología, ha subrayado, «me permiten comprender que el paisaje cambia rápidamente; estoy tratando de desarrollar pinturas que muestren paisajes antiguos junto a unos modernos […]. Un paisaje es algo que tiene muchas capas y el presente está siempre sobre las huellas de un pasado anterior […]. He intentado enfrentar esta cuestión de muy diversas formas».
A sus más de ochenta años de edad, Elizabeth Truswell mantiene un notable entusiasmo por su profesión y, sobre todo, por las enormes posibilidades que para ella ofrece la hermosa combinación entre el estudio de la vida antigua y el poder plasmarla en creaciones artísticas.
Referencias
- Elizabeth Truswell, geologist. Entrevistada por el Professor Ken Campbell en 2000, Australian Academy of Science
- Monica Lindemann. Landmark women: Elizabeth Truswel, visitor in the School of Earth Sciences, Australian National University, 15 August 2014
- Elizabeth Truswell, Wikipedia
Sobre la autora
Carolina Martínez Pulido es Doctora en Biología y ha sido Profesora Titular del Departamento de Biología Vegetal de la ULL. Su actividad prioritaria es la divulgación científica y ha escrito varios libros sobre mujer y ciencia.