La bióloga estadounidense Elizabeth Shull Russell (1913-2001), también conocida como «Tibby», fue una destacada figura en el campo de la genética del desarrollo de los mamíferos. Su carrera, dedicada casi por completo al Jackson Laboratory en EE.UU., fue un faro de investigación pionera sobre la pigmentación, las células formadoras de sangre y las células germinales. Más allá de sus descubrimientos fundamentales, Russell fue una ferviente defensora de la utilización de animales de laboratorio genéticamente definidos en todas las ramas de la investigación biomédica.
Nacida el 1 de mayo de 1913 en Ann Arbor, Michigan, EE.UU., la predisposición de Elizabeth Shull hacia la ciencia parecía casi genética. Era la hija mayor de Margaret Jeffrey Buckley, una exprofesora con maestría en zoología, y de Aaron Franklin Shull, un zoólogo y genetista de la Universidad de Michigan, autor de uno de los primeros libros de texto que se conoce sobre genética. Su tío, George H. Shull, también genetista, es conocido por desarrollar el maíz híbrido y por fundar la revista Genetics en 1916. Cabe pensar que el elevado capital científico de su entorno familiar influyó de manera notable en la inclinación hacia la ciencia que la pequeña mostró desde edades tempranas.
Formación académica

A los 16 años, Elizabeth ingresó a la Universidad de Michigan, donde se graduó con honores en zoología en 1933, siendo la alumna con mejores resultados de su clase. Siguiendo el consejo de sus padres, obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de Columbia, donde completó su maestría en 1934. Estando en Columbia se sintió atraída por el trabajo de Sewall Wright en un campo emergente, el de la genética del desarrollo, disciplina que estudia cómo a partir de una célula aparece un organismo completo a nivel intracelular, a nivel de los genes y de su expresión o su falta de ella. Decidida a profundizar en este ámbito de la mano del propio Wright, se trasladó a la Universidad de Chicago, donde contó con el apoyo económico de una ayudantía docente. Su tesis doctoral, al igual que la de muchos estudiantes del genetista en ese momento, se centró en el estudio de los efectos genéticos en los colores del pelaje de los conejillos de Indias. Se doctoró en 1937, y ese mismo año se casó con William L. Russell, del que adoptó el apellido de casada con el que es conocida.
Carrera en el Jackson Laboratory
La pareja se mudó a Mount Desert Island y al entonces llamado Jackson Memorial Laboratory. Fue allí donde comenzó a ser conocida como “Tibby», un apodo que le puso su marido para distinguirla de otras dos Elizabeth que trabajaban en el mismo laboratorio.
Debido a las prácticas nepotistas de la época, solo William fue contratado como miembro del personal del laboratorio, mientras que Elizabeth trabajó de manera independiente y sin remuneración en el laboratorio de su esposo. A pesar de las circunstancias, Tibby llevó a cabo investigaciones sobre la carcinogénesis en Drosophila melanogaster o mosca de la fruta. Para ello obtuvo una beca de la Asociación Estadounidense de Mujeres Universitarias, organización con la que mantendría una relación de por vida.
Tibby fue muy productiva –dos publicaciones y cuatro hijas e hijos– entre 1940 y 1946, año en que finalmente fue contratada como del personal del laboratorio. Su matrimonio se disolvió en 1947 –a partir de ese momento, se encargaría en solitario de la crianza de sus hijos–, el mismo año de un devastador incendio que destruyó el edificio principal del centro y acabó con casi la totalidad de sus animales de laboratorio. Russell fue elegida para coordinar la recuperación de ratones desde muchas partes del mundo y para que las cepas endogámicas perdidas pudieran restablecerse. Si bien este fue un proceso largo y laborioso, resultó muy beneficioso para el centro, ya que centró la atención de Tibby en asuntos de salud y manejo animal. Gracias a ella se estableció un núcleo endogámico –colonia de la que todas las demás colonias de cría de ratones no estaban a más de unas pocas generaciones de distancia– en una instalación completamente separada del laboratorio, una práctica pionera en la cultura de rigor genético.
Contribuciones científicas más destacadas
Su contratación como miembro oficial del personal del Jackson Laboratory le permitió expandir su investigación en genética del desarrollo de mamíferos. Caracterizó genéticamente a muchos animales de laboratorio por sus rasgos fenotípicos (atributos físicos o susceptibilidad a enfermedades).

Su trabajo más reconocido incluyó estudios histológicos sobre el efecto de las principales mutaciones del color del pelaje del ratón en los atributos físicos y la distribución de los gránulos de pigmento capilar, estableciendo así bases fundamentales para futuras investigaciones sobre la genética de la pigmentación. El suyo fue el primer intento de definir un determinado fenotipo o atributo físico del ratón en términos de factores genéticos.
Russell también investigó la genética de las células formadoras de sangre, aportando conocimientos esenciales sobre las bases genéticas de diversas enfermedades hematológicas. Además, realizó estudios sobre la biología de las células germinales –células precursoras de óvulos y espermatozoides, las cuales contienen el material genético que se va a pasar a la siguiente generación–, contribuyendo así la comprensión de la reproducción y el desarrollo en mamíferos. Al tiempo que llevaba a cabo sus investigaciones, Tibby se convirtió en abanderada del uso de animales de laboratorio genéticamente definidos en la investigación biomédica, haciendo hincapié en la importancia de la uniformidad genética para poder obtener resultados reproducibles y confiables.
Tras 41 años de carrera en el mismo centro, y debido a que entonces la jubilación era obligatoria a los 65 años, Russell pasó a ser científica emérita sénior en 1978. Con artículos y revisiones aún por publicar, continuó trabajando varios días a la semana en el laboratorio y, aunque esta actividad disminuyó con el tiempo, siguió asistiendo a los seminarios semanales de genética hasta el año 2000.
Reconocimientos y legado
La científica recibió numerosos reconocimientos a lo largo de su carrera, entre los que cabe destacar el nombramiento como miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias en 1956, el de miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos en 1972 y el miembro de la Sociedad Filosófica Estadounidense en 1983. Ostentó varios cargos de responsabilidad en estas y otras asociaciones científicas. Desde 1991 forma parte del Maine Women’s Hall of Fame, salón de la fama creado para honrar los logros de las mujeres asociadas con dicho estado.
Elizabeth Shull Russell falleció a causa de un cáncer de páncreas el 28 de mayo de 2001. Tenía 93 años. Su legado perdura no solo en sus contribuciones científicas, sino también en su papel como mentora –le encantaba enseñar y era especialmente eficaz en las interacciones uno a uno– y en la cultura de rigor genético que ayudó a instaurar entre los miembros de la comunidad investigadora mundial de su época.
Referencias
- Jane E. Barker and Willys K. Silvers, Elizabeth S. Russell (1913-2001), National Academy of Sciences 81, 2002
- Wikipedia
Sobre la autora
Edurne Gaston Estanga es doctora en ciencia y tecnología de los alimentos. Actualmente se dedica a la gestión de proyectos en organizaciones que fomentan la difusión del conocimiento de la ciencia y la tecnología.