Alice Miller: la verdad individual como cura del sufrimiento

Vidas científicas

Huida y desafío: la infancia de una rebelde en el psicoanálisis

Alice Miller. Retrato realizado por María García Gastiasoro,
graduada en Creación y Diseño por la UPV/EHU con minor
en Diseño gráfico e Ilustración.

Alice Miller, antes Alicja Englard, nació en la ciudad polaca de Piotrków Trybunalski el 12 de enero de 1923 en el seno de una familia judía ortodoxa muy numerosa. Alice fue una niña inteligente, introvertida y muy atraída por la lectura. Siempre crítica y rebelde, estaba interesada en aprender, algo que muchas veces le generaba discusiones con sus familiares. Este afán de aprendizaje fue en parte satisfecho cuando, en 1931, su familia se trasladó a Berlín, lugar que le impresionó y le permitió acercarse a un estilo educativo que satisfacía mucho mejor sus necesidades intelectuales.

Sin embargo, con el ascenso de Hitler al poder, su familia volvió a Piotrków. Esta vuelta a su ciudad natal supuso el retorno de Alice a un estilo educativo que quedaba muy lejos de satisfacer su creciente curiosidad y sus aspiraciones académicas. Desde entonces, creció viendo cómo su interés por adquirir conocimiento y aprendizaje se interpretaban, en muchas ocasiones, como una exhibición de desobediencia y rebeldía. En esta época, Alice fue internada junto con su familia en el primer gueto judío instaurado en Polonia. Las condiciones en el interior eran inhumanas, vivían hacinados, sin apenas comida y en pésimas condiciones sanitarias. No obstante, gracias a los contactos que tenía en una organización clandestina, Alice obtuvo un pasaporte con un nombre falso y consiguió escapar. Sin embargo, tuvo que dejar a parte de su familia atrás y, mientras permanecía escondida, fue chantajeada por un miembro de la Gestapo. Esta situación marcaría a Alice durante años debido a la traumática experiencia de acoso que le seguiría años más tarde de mano de su marido. La penuria de la guerra y de los abusos sufridos se verán reflejados en su obra al tratar temas como el autoritarismo o el trauma, a través de psicobiografías de figuras como Hitler.

La vida universitaria de Alice comenzó años más tarde, en 1940, cuando se trasladó a Varsovia, donde se matriculó en la universidad clandestina para estudiar Filosofía y Letras. Alice volvió a huir de Polonia, esta vez a Basilea y acompañada de Andrezj Miller, a quien había conocido en la universidad y con quien contrajo matrimonio y tuvo dos hijos: Martin y Julika. Su unión estuvo marcada por el carácter abusivo de su marido hacia ella y hacia su hijo Martin. Una y otra vez, Alice quiso divorciarse, pero sólo consiguió reunir las fuerzas para llevar a cabo la separación tras superar un grave cáncer de mama en 1973.

Hacia un psicoanálisis que defiende la verdad personal

Tras la finalización de sus estudios en Basilea, Alice comenzó su práctica como psicoanalista en 1953, influenciada en gran parte por su terapeuta y traumatólogo Oliver Schubbe, a quien acudiría por unos fuertes dolores que la aquejaban cada vez que pensaba o hablaba con su hijo. De la misma forma, se vería inspirada por la crítica de Schubbe hacia la aproximación terapéutica de los principales intelectuales del momento. El trabajo y obra de Alice Miller como psicoanalista se desarrolló desde un enfoque novedoso en el que primaba la importancia de la verdad individual. Esto, unido a su abandono de algunas teorías freudianas, donde se podrían enmarcar las figuras de otras autoras del psicoanálisis como Karen Horney y Melanie Klein, llevaron a Miller a ser una autora de referencia dentro de esta corriente psicológica.

Más concretamente, Alice Miller centró su trabajo en demostrar la relación entre el abuso infantil y el comportamiento agresivo en la edad adulta. En sus obras, analizó distintos modelos educativos violentos basados en lo que, hasta hace poco, eran considerados los fundamentos de la crianza, como la sumisión ante los padres. De ahí que se centrase en el efecto que el maltrato y manipulación adulta tienen sobre los niños y su desarrollo psicoemocional, que suele verse reflejado en acciones destructivas una vez alcanzada la madurez. Propuso que la manera en que un individuo es tratado en su infancia determina la relación que entablará consigo mismo y los demás en la adultez. Así, si un niño crece bajo figuras autoritarias y punitivas, se convertirá en una persona destructiva, idea que hoy ya recibe respaldo científico. Para desarrollar sus teorías, Alice Miller se valió tanto de la observación de casos que llegaban a su consulta como de las psicobiografías de personajes históricos como Yukio Mishima o Adolf Hitler, cuyo autoritarismo e intolerancia, asumía Miller, eran consecuencia del maltrato y odio que recibió de su padre.

En 1979, Miller publicó en Alemania su primer libro “El drama del niño dotado”. Esta obra, dividida en tres ensayos, expone cómo los padres proyectan sus emociones y sueños frustrados en sus hijos e hijas, llevándolos a luchar por sentirse aceptados y amados, a menudo silenciando sus propias necesidades para satisfacer las del adulto. Además, esta obra nos deja una frase que resume de forma excelente su tesis:

La experiencia nos enseña que, en la lucha contra las enfermedades psíquicas, únicamente disponemos, a la larga, de una sola arma: encontrar emocionalmente la verdad de la historia única y singular de nuestra infancia.

y que remarca el papel que las experiencias en la infancia pueden llegar a tener en el desarrollo de futuras enfermedades mentales.

Alice Miller con su hijo Martin. Retrato realizado por
María García Gastiasoro, graduada en Creación y Diseño por
la UPV/EHU con minor en Diseño gráfico e Ilustración.

Tras definir el origen de estas afecciones, Alice Miller se dedicó a crear una terapia basada en el psicoanálisis que sirviera para tratar a pacientes con trastornos de la conducta alimentaria, adultos con problemas adaptativos o sociales surgidos por un maltrato en la infancia. En diversas entrevistas y libros como “Salvar tu vida” o “El cuerpo nunca miente”, expone cómo la terapia debe proporcionar al paciente un espacio de confianza y seguridad, tanto con el psicólogo o psicóloga como consigo mismo, para rescatar al niño perdido y liberarse de la represión enmascarada. En concreto, critica una idea bien establecida en nuestra sociedad que nos hace permanecer enfermos: hay que obligar a perdonar. Este es el pilar de su terapia; escuchar a nuestro cuerpo, pues “el cuerpo nunca miente”, y el terapeuta es quien acompaña a su paciente en ese viaje de reconocimiento propio. Alice rechazó las ideas de gran parte de sus colegas psicoanalistas, defendiendo que el terapeuta, nuestro “testigo cómplice”, no debe mostrarse desinteresado por las experiencias compartidas y que, antes de prestar ayuda, debe encontrar su propia verdad personal.

Ella misma comprobó de primera mano la influencia de las experiencias traumáticas en la vida adulta, ya que, debido a recuerdos dolorosos y sentimientos de culpa, se mantuvo alejada de su hijo Martin hasta su muerte.

Los primeros pasos hacia la crianza respetuosa

La teoría de Alice Miller ha tenido un gran impacto en la sociedad y en la educación de nuestros días, y ha provocado que ideas como la importancia de las primeras relaciones, la verdad de cada uno o la necesidad de liberar nuestros sentimientos se consideren básicas en la crianza de los y las menores. Por tanto, aunque sus teorías nos puedan parecer fruto de un contexto ajeno, nos siguen ofreciendo una visión contemporánea sobre cómo las personas deben reconciliarse con sus traumas de la infancia y enseñan a ponerse a uno mismo por encima de la responsabilidad de mantener los lazos familiares, remarcando la idea de que perdonar no siempre es necesario.

Defensora de la rebeldía, Alice Miller hizo amigos y enemigos a lo largo de los años dedicados a la práctica profesional, influenciando el mundo social e intelectual. Tras su divorcio, Alice vivió sus últimos años aislada, en una pequeña región francesa y haciendo constante uso de cartas y posteriormente de su página web para mantener el contacto con sus lectores. Alice Miller falleció el 14 de abril de 2010, dejando como herencia una teoría que pone en valor la influencia que los adultos pueden tener en la vida futura de los niños y la necesidad de anteponer las necesidades propias a las ajenas.

Referencias

Nota

La primera versión de este trabajo se enmarca en la asignatura «Historia de la Psicología» del primer curso del grado en Psicología, para la cual el alumnado tiene que trabajar en la biografía de una figura relevante en el mundo y la historia de la psicología.

Sobre las autoras

Fátima Abdelmoneim Larrey, Ander Kortabarria Asumendi, Sofía Palacios García, Yaiza Urtea Ciriaco (estudiantes del grado en Psicología de la UPV/EHU) y Ainara Gómez-Gastiasoro (profesora de la Facultad de Psicología de la UPV/EHU).

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