Mary Shaw Shorb y la lucha contra la anemia perniciosa

Vidas científicas

Hoy en día sabemos que la anemia perniciosa, enfermedad autoinmune del estómago que destruye las células encargadas de la secreción del factor intrínseco gástrico, es el resultado de un déficit de vitamina B12. Pero no siempre se supo. La científica estadounidense Mary Shaw Shorb (1907-1990) fue pionera en el desarrollo de un ensayo bacteriológico que daría lugar a este descubrimiento.

Mary Shaw Shorb.

Mary Shaw nació el 11 de enero de 1907 en Wahpeton, Dakota del Norte, EE.UU. Hija de Mary McKean y Ernest Shaw, la familia se mudó a Cadwell, Idaho, cuando la niña tenía tres años. Mary se interesó por la biología desde pequeña; fue gracias al Dr. William Judson Boone –reconocido botánico, vecino y amigo de la familia–, quien la introdujo en el mundo de los hongos comestibles y plantas silvestres. Tras la secundaria, Mary Shaw se matriculó en el College of Idaho, del que Boone había sido fundador. Allí se graduaría en Biología cuatro años más tarde, en 1928.

El hermano mayor de Mary asistía a la escuela de medicina del Hospital Universitario Johns Hopkins en Baltimore, Maryland. Allí consiguió ella su primer empleo; fue para trabajar como nutricionista, puesto que ni le agradó ni tardó en dejar al saber que la Escuela de Higiene de la misma universidad ofrecía becas para investigar el resfriado común. Contrataron a Mary como técnica de investigación. Poco después decidiría inscribirse en el programa de posgrado en inmunología, donde finalmente recibió su doctorado en 1933. En su tesis había desarrollado un antígeno que llegaría a convertirse en uno de los tratamientos más empleados para curar la neumonía hasta la aparición de los medicamentos con sulfonamidas.

Dificultades para acceder al mercado laboral

Mary y su marido, Doys Shorb, amigo de la infancia con el que se había casado en 1929, regresaron al mercado laboral durante los años más difíciles de la Gran Depresión. El trabajo en investigación escaseaba, sobre todo para las mujeres. Mary intentó optar a un puesto en la Washington State College (actualmente Universidad Estatal de Washington) en el que fue rechazada por ser mujer. Finalmente aceptó un empleo como trabajadora social en Baltimore, hecho que la alejaba de su deseada carrera investigadora. Su falta de motivación en aquel puesto contribuyó a que, tras el nacimiento de su primera hija, Barbara, en 1936, Mary optara por no regresar al trabajo y quedarse en casa. El resto de descendientes, tres en total, no tardarían en llegar.

Poco a poco, el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial fue generando la necesidad de incorporar personal cualificado a los puestos de trabajo de los hombres que habían marchado al frente dejaban vacantes. Así, en 1942, Mary fue seleccionada para cubrir un puesto técnico en la Oficina de Economía Doméstica y Nutrición Humana del Departamento de Agricultura de los EE.UU. (USDA, por sus siglas en inglés) en Beltsville. Allí buscaban un material sustitutivo para las gomas utilizadas en el embotado doméstico de alimentos, ya que todo el caucho disponible estaba siendo utilizado para fines bélicos. El trabajo de Shorb como bacterióloga consistía en verificar la ausencia de toxinas botulínicas en los botes para certificar el hermetismo de las conservas. También participó en estudios nutricionales con ratas, que involucraban el molido y homogeneización de sus cuerpos (sin las tripas y demás despojos) para determinar el estado nutricional, acción que Mary detestaba.

En 1944, cambió aquel puesto por otro en la Oficina de Industrias Lácteas del mismo departamento. Su trabajo allí consistía principalmente en cultivar Lactobacillus lactis Dorner (LLD), un microorganismo empleado en la fabricación de yogur y otros productos lácteos fermentados. Por aquel entonces ya se sabía que, para hacer crecer correctamente a aquella bacteria, su medio de cultivo debía contener zumo de tomate y extracto de hígado. Conocedora de que el mismo extracto hepático que se necesitaba para cultivar LLD era también el único tratamiento efectivo conocido para tratar la anemia perniciosa, Mary comenzó a interesarse por la relación entre bacteria y extracto, y ahondó en aquel porqué dentro de las –limitadas– posibilidades de su puesto.

Mary Shaw Shorb. Fuente: Clairitage.

Una cura para la anemia perniciosa

Hasta mediados de la década de 1920, la anemia perniciosa mataba anualmente a 50 000 estadounidenses. En 1926 se descubrió que esta enfermedad podía tratarse de manera eficaz con hígado crudo (George R. Minot, William P. Murphy y George H. Whipple compartirían el Premio Nobel de Medicina de 1934 por este descubrimiento). Sin embargo, la cantidad de hígado crudo necesario para la eficacia terapéutica se estableció en casi medio kilo diario, e incluso resultaba insuficiente para pacientes en estados avanzados de la enfermedad.

Después de aquel descubrimiento, varias empresas farmacéuticas se embarcaron en la misión de purificar, aislar e identificar el componente contra la anemia perniciosa presente en el hígado. Un equipo de científicos de la empresa Merck liderado por Karl A. Folkers, en colaboración con Randolph West de la Universidad de Columbia, fue capaz de separar los extractos hepáticos en fracciones activas e inactivas, pero no de identificar el ingrediente activo ni de determinar la cantidad de dicha sustancia desconocida en las fracciones. Esa cantidad solo podía determinarse (y de manera no muy precisa) mediante la observación de la respuesta de pacientes tratados, por lo que los avances en esta dirección se verían muy limitados por la disponibilidad de sujetos para realizar bioensayos.

Con el regreso de los soldados tras terminar la Segunda Guerra Mundial, en 1946, Mary Shorb, junto con la mayoría de otras mujeres investigadoras que habían sido contratadas durante la guerra, fue despojada de su puesto en el USDA. Por aquel entonces, la científica ya sostenía la hipótesis de que la tasa de crecimiento de LLD podría ser refinada como método de ensayo rápido del componente contra la anemia perniciosa y convertirse en una herramienta de análisis útil para la nutrición humana. De haber tenido algún interés en aquella teoría, la Oficina de Industrias Lácteas podría haberla mantenido en plantilla, pero no fue así. Mary Shorb se encontró sin laboratorio en un momento en que ella se sentía capaz de contribuir a la lucha contra la enfermedad que había acabado con la vida de su suegro.

El camino a la vitamina B12

Lejos de abnegarse, Mary Shorb siguió buscando hasta encontrar un puesto –no remunerado– y espacio de laboratorio en el Departamento de Ciencia de las Aves de Corral de la Universidad de Maryland. Ello le proporcionó una base para solicitar financiación para sus investigaciones, aunque sus primeros esfuerzos no tuvieron éxito. La hipótesis de Mary de que la LLD podría utilizarse como ensayo biológico rápido para determinar el componente contra la anemia perniciosa parecía no tener éxito entre las empresas farmacéuticas, a pesar de que para entonces ya había evidencia de que los ensayos microbiológicos podían emplearse para la determinación de ingredientes activos, como el ácido fólico.

Tras una visita de Karl Folkers a la universidad de Maryland, Merck vio potencial en la hipótesis de Shorb, por lo que accedió a concederle 400 dólares para seguir investigando. Le proporcionaron una serie de muestras de extracto de hígado ciegas que previamente habían sido identificadas por Merck como ricas en o ausentes del factor de estudio, para que ella las clasificara con su método. Mary tuvo las respuestas en cuestión de horas, y las acertó todas. Ese fue el inicio de una larga relación –ahora sí, remunerada– con esa multinacional.

A partir de 1947, Mary Shorb colaboró asiduamente con el equipo de investigación de Folkers en Merck y West en Columbia. Ellos enviaban sus fracciones de extracto hepático y Mary utilizaba LLD para decirles cuánto del componente contra la anemia perniciosa contenía cada uno. El bioensayo de LLD que Mary puso a punto era muy rápido. La colaboración llevó al equipo a aislar la sustancia, que denominaron vitamina B12, de diversas fuentes en tan solo tres meses.

Mary Shaw Shorb. Fuente: ANSC.

Mary Shorb fue nombrada profesora de investigación de la Universidad de Maryland en 1949. Sus investigaciones posteriores incluyeron estudios sobre los efectos de los antibióticos en las aves de corral, el contenido lipídico de los parásitos porcinos, bacteriología alimentaria y los factores de crecimiento en los pollos. Hasta su jubilación en 1972, publicó cerca de sesenta artículos en revistas científicas, y numerosos textos en medios dirigidos al público general.

Shorb recibió diversos premios y reconocimientos en la segunda mitad de su vida. En 1949, Shorb y Folkers compartieron el premio a la Investigación Mead Johnson por su trabajo con la vitamina B12. Ese mismo año, Shorb también recibió el premio de la Fundación de Investigación en Hematología y fue reconocida como alumna distinguida por el College of Idaho. Más tarde, en 1983, esa misma institución le concedería un doctorado honorario en Ciencias. En 1957, recibió el premio de Investigación Sigma Xi. Treinta años más tarde sería incluida en el Salón de la Fama de las Mujeres de Maryland. También se convirtió en miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York y fue honrada por la Asociación Estadounidense de Mujeres Universitarias.

Mary Shaw Shorb murió el 18 de agosto de 1990, a los 83 años, debido a complicaciones derivadas de una neumonía.

Referencias

Sobre la autora

Edurne Gaston Estanga es doctora en ciencia y tecnología de los alimentos. Actualmente se dedica a la gestión de proyectos en organizaciones que fomentan la difusión del conocimiento de la ciencia y la tecnología.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *.