Jean Purdy, la madre (científica) olvidada de la primera ‘bebé probeta’

En 2010 el biólogo y fisiólogo Robert Edwards obtuvo en solitario el Premio Nobel de Medicina por su trabajo en el desarrollo de las técnicas de fecundación in vitro que habían abierto las puertas de la maternidad y la paternidad a millones de parejas en todo el mundo afectadas por distintos problemas de fertilidad, encarnada por primera vez en el nacimiento en 1978 de Louise Brown, la primera bebé probeta. La enfermera y embrióloga Jean Purdy había fallecido décadas antes, en 1985, y puesto que el Nobel no se entrega postmorten, el galardón no reconoció su aportación a ese logro.

Jean Purdy y Robert Edwards (1968). Imagen: Getty.

No es la única ver que las aportaciones de Purdy han sido obviadas al celebrar el logro general que consiguió con Edwards y el ginecólogo Patrick Steptoe. En la placa conmemorativa colocada en el hospital Kershaw’s Cottage de Oldham, Reino Unido, donde el equipo llevó a cabo parte del trabajo, aparecen los nombres de Edwards y Steptoe, pero no el de su compañera. La publicación de una serie de cartas escritas por Edwards a principios de los 80 cuando se coloco el tributo muestran que pidió incluir el nombre de Purdy en esa placa, y que protestó vehementemente cuando le comunicaron que eso no iba a ocurrir: “Me parece importante la inclusión de los nombres de las personas que contribuyeron a la concepción de Louise Brown. Me parece especialmente importante en el caso de Jean Purdy, que viajó conmigo a Oldham durante diez años y que contribuyó al proyecto tanto como lo hice yo. La considero una igual a Patrick Steptoe y a mí mismo”. La petición y las protestas de Edwards fueron ignoradas.

Es probable que dos factores principales jugasen en contra de Purdy y el reconocimiento del lugar que ocupó en el desarrollo de la fecundación in vitro: que era mujer y que era enfermera, dos condiciones que en aquel momento la ponían por debajo de los médicos varones con los que trabajaba.

De la enfermería a la cirugía de corazón abierto

Jean Purdy. Imagen: Bourn Hall/ PA.

Purdy nació en Cambridge, Inglaterra, el 25 de abril de 1945. Fue al instituto para chicas de la localidad entre 1956 y 1963 donde combinaba los estudios con deportes de equipo y con tocar el violín en la orquesta. Después estudió para ser enfermera también en la misma región, en el Hospital de Addenbrooke.

Obtuvo un empleo en el Hospital General de Southhampton pero el trabajo no le resultaba demasiado estimulante y decidió ampliar sus intereses y horizontes, así que solicitó una plaza para investigar en el rechazo de tejidos en ese mismo hospital. De allí volvió a Cambridge, al Hospital Papworth, donde se estaban realizando entonces las primeras operaciones a corazón abierto de Gran Bretaña. Más adelante se harían allí también los primeros trasplantes de corazón del país.

La mujer que cuidaba los embriones

En 1968 solicitó y obtuvo una plaza para trabajar en el Laboratorio de Fisiología de Cambridge junto a Robert Edward. Él y Patrick Steptoe ya estaban trabajando juntos en investigación relacionada con la reproducción y la fertilidad humanas, en concreto con la posibilidad de extraer un óvulo de una mujer, fecundarlo fuera del cuerpo con espermatozoides de un hombre y volver a implantarlo en el útero de la mujer con éxito, de forma que el embrión implantase, se desarrollase y el embarazo llegase a término con éxito.

Purdy entró en el equipo como técnica de laboratorio y poco a poco su trabajo se fue haciendo cada vez más esencial para el proyecto, hasta el punto de que los días que se cogía libres para cuidar a su madre todo el trabajo tenía que detenerse. Ella era la responsable del cuidado de los embriones, y cuando la concepción de Louise Brown, que se convertiría en la primera bebé probeta de la historia, tuvo éxito, Purdy fue la primera en observar las células del embrión dividiéndose. Ella fue también la encargada de transferir ese incipiente embrión al útero de su madre para que continuase su desarrollo.

Un éxito inmediato y una muerte prematura

Imagen: Royal Society of Biology.

Aunque la técnica despertó duras críticas éticas y religiosas al principio, pronto su éxito venció todas las resistencias. Durante la carrera de Purdy nacieron 370 bebés probeta más y con el paso del tiempo el término bebé probeta dejó de utilizarse. Eran bebés, sin más. Se calcula que desde entonces han nacido más de ocho millones de personas gracias a la fecundación in vitro. La técnica se generalizó y perfeccionó, y Purdy, Edward y Steptoe fundaron la Bourn Hall Clinic, en Cambridgshire, para formar a los profesionales que querían llevarla a cabo.

Todo esto ocurrió antes de que Purdy pudiese cumplir los 40 años. En 1985, a los 39, falleció a causa de un cáncer. Desde ese momento, tanto Edward como Steptoe la nombraron siempre que fueron reconocidos por sus avances, dándole la relevancia que merecía en ellos. Sin embargo, los reconocimientos oficiales fueron más escasos y tardíos. No fue hasta 2015 cuando la Royal Biological Society dedicó al equipo una placa en su propia clínica en la que aparecía por fin su nombre.

Referencias

Sobre la autora

Rocío Pérez Benavente (@galatea128) es periodista.

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