Sukhareva

Vidas científicas

Grunya Efimovna Sukhareva.

Grunya Efimovna Sukhareva, judía y ucraniana, publicó una detallada descripción de los rasgos autistas de un grupo de seis niños. Lo hizo primero en una revista rusa en 1925 y al año siguiente publicó el mismo artículo en la revista alemana Monatsschrift für Psychiatrie und Neurologie, una de las escasas publicaciones periódicas de la época especializadas en salud mental y trastornos neurales. El detalle más interesante es que se anticipó más de quince años a los trabajos de Hans Asperger y Leo Kanner, considerados de forma prácticamente universal los descubridores del autismo. Sula Wolff, que hizo en 1996 una introducción a la traducción al inglés del artículo original de Sukhareva, sugirió que Hans Asperger debería haber conocido el artículo de la médico kievita, pero no lo cita y no hay una evidencia clara de que así fuera.

Sukhareva nació el 11 de noviembre de 1891 en Kiev, parte entonces del imperio ruso. En 1915 se licenció como médica en el Instituto Médico de Kiev y entre 1917 y 1921 hizo la especialidad de psiquiatría en el hospital mental de Kiev. En 1921 puso en marcha una escuela terapéutica con instalaciones para tratamiento psiquiátrico de niños y adolescentes en Moscú. En 1928 fue nombrada profesora titular en el Primer Instituto Médico de Moscú y, en 1933, directora del departamento de psiquiatría en el Instituto Psiconeurológico de Kharkov. En 1935 puso en marcha el departamento de psiquiatría infantil del Instituto Central de Educación médica de postgrado y lo dirigió hasta 1965. Lideró la sección de psiquiatría infantil de la Sociedad Moscovita de Neurólogos y Psiquiatras. Falleció en Moscú el 26 de abril de 1981.

Su artículo está basado en informes sobre la evolución de esos seis niños a lo largo de dos años. Al principio denominó al trastorno que afectaba a aquellos niños como «psicopatía esquizoide» en concordancia con la clasificación de Eugen Bleuler y Ernst Kretschmer, pero luego lo cambió por «psicopatología autística» en una publicación posterior que, de momento, no se ha traducido del ruso titulada Conferencias sobre psiquiatría infantil clínica. Sukhareva describió los síntomas psiquiátricos y también aspectos de la constitución física y de alteraciones motoras, áreas que se consideran en la actualidad relevantes para el síndrome, pero no son específicas de los trastornos del espectro del autismo. Las características principales de los niños eran, según su artículo, una actitud autística, una tendencia hacia la soledad y a evitar desde la infancia a otras personas, rechazando la compañía de otros niños. Dentro de ese apartado señalaba:

  • Comportamiento impulsivo y extraño.
  • Hace el payaso, hace ripios.
  • Algunos hablan sin parar o hacen preguntas absurdas a la gente a su alrededor.
  • Vida afectiva plana.
  • Apariencia extraña.
  • Tendencia hacia la abstracción y la esquematización.
  • Ausencia de expresividad facial y movimientos expresivos.
  • Manierismos con una disminución del tono muscular postural y falta de modulación en el habla.
  • Movimientos superfluos y sincinesia (movimientos involuntarios e inconscientes, que se producen cuando se realizan otros movimientos voluntarios).
  • Tono de voz chillón, nasal o sin modulación.
  • Evita los juegos comunales y prefiere las historias fantásticas y los cuentos de hadas.
  • Le resulta difícil adaptarse a otros niños.
  • Ridiculizado por sus compañeros, tiene un bajo estatus social.
Ejemplo de comportamiento estereotipado de un niño
con síndrome autista (juguetes ordenados). Wikipedia.

En un segundo gran apartado Sukhareva hablaba de una tendencia hacia el automatismo, la adherencia a las tareas que habían empezado y una inflexibilidad psíquica con dificultades para adaptarse a la novedad. Aquí incluía:

  • Comportamientos parecidos a tics.
  • Hace muecas.
  • Neologismos estereotípicos.
  • Preguntas repetitivas, habla de manera estereotípica.
  • Habla rápida o circunscrita.
  • Tendencia hacia un comportamiento obsesivo-compulsivo.
  • Largas preparaciones y dificultad para parar.
  • Pedante, sigue reglas.
  • Explosiones emocionales.
  • Si se le interrumpe, se pone nervioso y empieza otra vez la historia desde el principio.
  • Fuertes intereses que sigue de una manera exclusiva.
  • Intereses preservados, por ejemplo una conversión marcada por temas obsesivos y repetitivos, se aferra ciertos temas.
  • Tendencia a la racionalización y a una rumiación absurda.
  • Dotado musicalmente, con una percepción excelente del tono.
  • Sensibilidad al ruido, busca la tranquilidad.
  • Sensibilidad a los olores.

Sukhareva añadía también que el trastorno se iniciaba en la infancia temprana y que los niños, a pesar de que tenían una inteligencia normal o superior a la media, eran incapaces de acceder a la escuela reglada debido a sus comportamientos extraños.

Ejemplo de comportamiento estereotipado de un niño
con síndrome autista (obsesión orden). Wikipedia.

La descripción de Sukhareva estaba estructurada y bien detallada y da la impresión que permitiría al lector reconocer a uno de esos niños, al menos en el ambiente de una clase o una consulta. Sukhareva también notaba esa combinación paradójica entre los buenos niveles de inteligencia y el pobre funcionamiento motor. Por ello postulaba que el sustrato anatómico podía estar en el cerebelo, los ganglios basales y los lóbulos frontales, algo que encaja con estudios recientes con neuroimagen.

Los niños mencionados en el artículo de Sukhareva fueron ingresados en una escuela terapéutica y recibieron una formación específica en el control motor y en las habilidades sociales, a través de talleres ocupacionales con carpintería, pintura y clases de gimnasia. Esta formación específica facilitó su mejora y su inclusión en la escolarización reglada, un detalle que muestra también lo moderno que era el enfoque de esta psiquiatra ucraniana.

Casi nadie conoce a Grunya Sukhareva. Prácticamente todos los libros y artículos sobre el tema mencionan a Leo Kanner y Hans Asperger como descubridores del autismo y ella no es ni siquiera mencionada. Judía, ciudadana de la Unión Soviética y mujer, es posible que nunca tuviera las mejores bazas en el competitivo mundo de la ciencia, del que la Unión Soviética quedó orillada en el siglo XX. Sin embargo, publicó su estudio traducido al alemán en una buena revista internacional –aunque su nombre está mal escrito– y tanto Kanner como Asperger eran germanohablantes y lo habrían podido leer sin dificultad, pero ese artículo quedó enterrado y no ha formado parte, hasta hace muy poco, del corpus conceptual sobre el autismo. Quizá es solamente otro caso más de una investigadora pionera y de calidad oculta en el olvido. Saquémosla de ahí y llevémosla al sitio que merece: una de las personas clave en el conocimiento científico del autismo.

Para leer más

  • Manouilenko I, Bejerot S (2015) Sukhareva–Prior to Asperger and Kanner. Nord J Psychiatry 69(6): 479-482
  • Sukhareva GE (1925) [Trastornos de la personalidad esquizoide de la infancia. En: Cuestiones de pedología y psiconeurología infantil 2: 157-187.]. Сухарева Г. Е. (1925) Шизоидные псиxопатии в детском возрасте,в кн.: Вопросы педологии идетской психоневрологии , в . 2(М ): 157–187
  • Ssucharewa GE (1926) Die schizoiden Psychopathien im Kindesalter. Monatsschrift für Psychiatrie und Neurologie 60: 235-261
  • Sukhareva GE (1959) [Conferencias clínicas en psiquiatría infantil] Клинические лекции по психиатрии детского возраста. Vol. II. Moscú.

Sobre el artículo original

El artículo Sukhareva se publicó en el blog Neurociencia en español de José Ramón Alonso el 14 de agosto de 2017.

Un especial agradecimiento al autor del artículo por permitir su reproducción en Mujeres con ciencia.

Sobre el autor

José Ramón Alonso es catedrático de biología celular y director del Laboratorio de plasticidad neuronal y neurorreparación del Instituto de Neurociencias de Castilla y León, además de prolífico autor de textos de divulgación científica.

2 comentarios

  • Tal y como se plantea este artículo parece que Kanner y Asperger han gozado de la gloria por ser hombres. Lo cierto es que el trabajo de Asperger, también publicado en alemán, no se conoció hasta que Lorna Wing (una afamada profesional en el campo del TEA… y mujer) acuña el término Sindrome de Asperger en 1981. ¿Se puede acusar a Wing de haberse callado el descubrimiento de Sukhareva? Sabía alemán, y disponía de un acceso a la información que sus predecesores, Kanner y Asperger no disponían ¿No es sospechosa también de encubrir y discriminar por razón de género, raza u orientación política? Estos son los argumentos que se esgrimen en este artículo de una manera bastante pueril.
    Si hay algo que es indudable es que el ambito científico desde mediados del siglo XX ha sido copado por el mundo anglosajón, en concreto el americano. Esa, y la falta de divulgación de la información, la existencia de dos guerras mundiales y una guerra fría, parecen la causa más sencilla plausible para que las personas que definieron el autismo hayan sido descubiertas en orden inverso al del descubrimiento per se, no el sexo.

    • Gracias por su comentario. Soy el autor de «los argumentos esgrimidos de una forma pueril». Es cierto que Lorna Wing fue la que redescubrió el trabajo de Asperger, aunque el termino síndrome de Asperger está actualmente en cuestión tanto por su exclusión del DSM-5 como por la responsabilidad de Asperger en el asesinato de niños con discapacidad (https://www.nature.com/articles/d41586-018-05112-1). Así que su «gloria» es discutible. He comentado también que era judía, ciudadana de la Unión Soviética y que publicó en alemán, cosas que también pueden haber influido, como digo y usted obvia, en no ser mencionada en muchas obras que hablan de la historia del autismo. La historia de los trastornos del espectro del autismo está plena de sesgos y puesto que centra su atención en el tema sexo, quizá es conveniente recordar que durante años se acusó a las madres, las «madres frigorífico», de ser las causantes del autismo de su hijo. Por cierto, nunca he oído el término «padres frigorífico». Me temo que usted simplifica lo expuesto en el artículo y no rebate lo que para mí es esencial, que Sukhareva es una investigadora notable, con un trabajo pionero y una contribución al conocimiento del TEA que debe reivindicarse. Un saludo cordial

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