El misterio del hongo o la maravillosa vida de Ángela Restrepo

Entre 1993 y 1994, un grupo de expertos colombianos se entregaron a la tarea de analizar el potencial científico del país latinoamericano. Los académicos involucrados consideraban que al conocer las posibilidades reales del capital humano podrían evaluar cómo favorecer el desarrollo nacional.

El proyecto recibió el nombre de Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo, pero fue coloquialmente conocida como “la Misión de los Sabios”. Durante esta, se estructuraron estrategias para la formación de las nuevas generaciones de investigadores. Una de las herramientas más abarcadoras fue planteada por la única científica mujer que intervino en el estudio multidisciplinario.

Ángela Restrepo Moreno.
Imagen: “Mujeres colombianas en la ciencia”.

La doctora Ángela Restrepo Moreno pasó su vida conectada a los jóvenes. Como profesora universitaria se involucró en la carrera de muchos y de alguna forma también apoyó sus logros personales. Por ello, quiso buscar una forma de medir la “aptitud” de los educandos para la investigación académica.

Para el proceso, Restrepo Moreno se valió de uno de los sistemas de análisis más abarcadores y con mejores resultados del mundo: el método científico. Tomó como punto de partida un viejo y utilizado cuestionario denominado “16 factores de personalidad”. Más de 650 universitarios respondieron y los resultados fueron revisados matemáticamente y posteriormente por un psicólogo. Para reforzar la retroalimentación de científicos con una trayectoria destacada en Colombia, también fueron invitados a contestarlo.

Los esfuerzos de la científica se materializaron en un modelo que todavía hoy se emplea para identificar los factores de personalidad a tener en cuenta para ser un científico efectivo en su país. Aunque este mérito habla por sí solo, no es el único logro representativo de la carrera de la colombiana.

Ángela Restrepo Moreno nació para ser microbióloga. Llegó al mundo en 1931 y creció en una familia relativamente acomodada. En varias entrevistas ha relatado que, cuando era niña, gustaba de usar el microscopio de su abuelo para poder ver “esas cosas chiquiticas”. También influyeron en su vocación la lectura de biografías de científicos y descripciones de sus proezas.

“Siempre sentí pasión innata por esos pequeños pero potentísimos organismos vivientes, capaces de causar enfermedades. Adicionalmente, la atracción por la investigación, el gusto por el estudio, el deseo de emprender una carrera que permitiera avanzar en el conocimiento”, apunta la intelectual.

Como la mayor parte de las mujeres que crearon sus carreras durante las primeras décadas del siglo XX, tuvo que luchar por defender su lugar en la academia. Primero lidió con las incomprensiones de algunos familiares, aunque afortunadamente no de sus padres. Ellos siempre la apoyaron incondicionalmente.

Entre 1950 y 1954 estudió en la Escuela de Tecnología Médica del Colegio Mayor de Antioquia donde se graduó como tecnóloga en Laboratorio Clínico. A mediados de esa década y hasta 1965, viajó a Estados Unidos donde obtuvo sus títulos de máster y de doctora en ciencias. Durante ese tiempo su hogar fue la Universidad de Tulane, en Nueva Orleans.

En Colombia, trabajó indistintamente en el Departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia. También trabajó como profesora titular y cumplió otras funciones.

Alrededor de los años 70, se unió al Laboratorio de Salud Pública del servicio regional de Antioquia y participó como miembro fundador de la Corporación para Investigaciones Biológicas de Medellín. De esta última institución llegó a ser directora científica a lo largo de su recorrido profesional.

En el laboratorio, tras los hongos

La doctora Restrepo, como experta en microbiología, ha hecho énfasis durante toda su carrera en enfermedades causadas por hongos, su diagnóstico, tratamiento e investigación. En 1958, la experta comenzó a analizar el Paracoccidioides brasiliensis. Este fungi, causante de padecimientos por micosis, afectó a un par de pacientes en Antioquia.

Paracoccidioides brasiliensis. Imagen: Wikimedia Commons.

La científica se dio a la tarea de analizar otros casos conocidos en países como Brasil, Venezuela, Colombia y Ecuador. Según las pesquisas de la experta, sus víctimas son principalmente hombres adultos dedicados a la agricultura. Por otro, las investigaciones han concretado que las mujeres pueden portar el patógeno, pero no presentan síntomas evidentes.

Uno de los pendientes de la académica colombiana, dentro de su afán por determinar conocer al máximo a este hongo, es encontrar dónde habita con exactitud.

“Sabemos cuáles son las características de la zona donde debiera aparecer, pero muy pocas veces se ha logrado aislarlo directamente del suelo, del aire o del agua. No conocemos el microhábitat del hongo. Eso es muy complicado porque no podemos advertir a los potenciales pacientes sobre qué hacer o no, por evitar la infección”, apuntó Restrepo a la prensa.

La microbióloga también se ha dedicado a analizar la latencia del fungi. El tiene una capacidad muy curiosa de aparecer en zonas endémicas y luego en áreas muy distantes y dispersas. Al parecer, este hongo tiene la potencialidad de permanecer dormido o inactivo durante largos periodos de tiempo hasta que algo cambia y empieza multiplicarse.

Un camino que no se detiene

A parte de su vínculo con el análisis del Paracoccidioides brasiliensis, también ha participado en estudios sobre la malaria y otros padecimientos típicos de áreas tropicales y subtropicales. Su compromiso con la salud pública nacional y regional es conocida por colegas y políticos.

Ángela Restrepo ya es una científica octogeneria que, luego de una vida dedicada a la investigación, ahora tiene una nueva vocación. Sus estudiantes la consideran una gran mentora, pues apoya el recorrido y el progreso de los jóvenes.

Desde su participación en la llamada “Misión de los Sabios”, la experta conoció de cerca cuál es el significado de preparar a las nuevas generaciones.

Ángela Restrepo. Imagen: Periódico Alma Máter (Universidad de Antioquia).

Asimismo, la científica siempre tiene palabras de inspiración para otras mujeres científicas a quienes insta a  “cambiar el mundo a través de su trabajo. Que siempre sean entusiastas y estén dispuestas a perseguir metas altas”.

Honores y premios recibidos

Referencias

Sobre la autora

Claudia Alemañy Castilla es periodista especializada en temas de ciencia y salud. Trabaja en la revista Juventud Técnica.

Deja un comentario

Obligatorio

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>