Mujeres en ciencia: la investigación invisible

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Sara Sesti.

En la lucha por la igualdad de género es importante dar a conocer a la sociedad cómo se ha desarrollado la historia y cómo se trata a las mujeres actualmente en la ciencia. La divulgación sirve para esto, para educar a la población y no volver a permitir la discriminación de las mujeres científicas. Hoy conocemos a Sara Sesti, profesora de matemáticas en Milán que se dedica también a esta difícil tarea.  

Scienziate nel tempo. 75 biografie” (Científicas en el tiempo. 75 biografías) es el título del libro que ha escrito la italiana Sara Sesti junto con Liliana Moro. La última edición, publicada en el 2016, tiene un importantísimo objetivo en el mundo científico: dar a conocer la existencia de investigadoras que han hecho tantísimo por la ciencia y que, desgraciadamente, no han sido reconocidas, por el hecho de ser mujeres. La autora de este libro, Sara Sesti, no solo ha dedicado su vida a la enseñanza de las matemáticas, sino que también la ha dedicado a la lucha por la igualdad de las mujeres en ciencia. Por este motivo, forma parte de la Associazione donne e scienza (Asociación mujeres y ciencia), que tiene como objetivo principal el de promover el ingreso y la carrera de las mujeres en la investigación científica. Además, es responsable en la Universidad de Milán del festival de películas y documentales científicos “Vedere la Scienza. Sguardi sulle donne di scienza” (Ver la ciencia. Miradas sobre las mujeres de ciencia) en el que se proyectan diferentes cortometrajes sobre las biografías de científicas.

En el 1998, la profesora milanesa ha coordinado la primera investigación italiana sobre la relación de las mujeres en ciencia, un estudio realizado por el Centro de Investigación PRISTEM de la Universidad Bocconi de Milán, que produjo la muestra “Scienziate d’Occidente. Due secoli di storia” (Científicas de Occidente. Dos siglos de historia) y el cuaderno “Donne di scienza. 50 biografie dall’antichità al duemila” (Mujeres de ciencia. 50 biografías desde la antigüedad hasta el dos mil). Aparte de todos estos proyectos realizados, Sara Sesti ha impartido cursos en la Università delle donne de Milán y ha llevado a cabo trabajos de divulgación sobre la presencia de las mujeres en ciencia, de las dificultades que han afrontado durante la historia y las que todavía hoy existen.

Arantza Muguruza (AM) Buenos días profesora Sesti, antes de todo me gustaría agradecerle por darnos la oportunidad de conocerla mejor. Me gustaría empezar preguntándole por qué es importante para usted la divulgación científica, sobre todo la de las mujeres en ciencia.

Sara Sesti (SS) Querida Arantza, agradezco que haya contactado conmigo para ofrecerme la oportunidad de dar a conocer mi trabajo también en España. La divulgación de la presencia de las mujeres en la ciencia me parece importante porque todavía hoy en día, si preguntas a una niña “¿Qué quieres ser de mayor?” difícilmente te responderá “Seré científica”, y porque son pocas las chicas que eligen en la universidad las disciplinas nombradas STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics). Como enseñante, me he preguntado cuáles son los motivos de esta dificultad: ¿cuestiones de gustos, de predisposición o solo de estereotipos que nunca mueren? Mi experiencia me lleva a afirmar que la poca presencia femenina en la investigación científica no es por la falta de dones innatos, sino que es fruto de las convenciones sociales y culturales. A las chicas no se las dirige suficientemente hacia los estudios científicos, todavía hoy en día parece oportuno empujarlas hacia estudios más humanísticos, considerados más adecuados a la “naturaleza femenina”, y las científicas son poco conocidas. Proponer modelos positivos, divulgando las biografías de las mujeres en ciencia, puede reforzar la autoestima de las jóvenes. Creo que es importante no hacerlas sentir extranjeras en territorios científicos, y hacerlas conscientes de la existencia de las pioneras: un pasado de mujeres valientes, a veces rebeldes, que han contribuido a la ciencia de manera importante.

Sara Sesti.

(AM) ¿Cómo decidió participar en la divulgación de las investigadoras en el mundo de la ciencia?

(SS) En el feminismo italiano, el debate sobre los fundamentos de la ciencia se inició cuando era una joven profesora, a mitad de los años 80, justo después del desastre de Chernóbil en el 1986, el accidente más grave nunca antes visto en una central nuclear. Desde entonces se han hecho muchos escritos críticos a la ciencia y tratados sobre la historia de las científicas. Pero las investigadoras han continuado estando ausentes en los libros de texto, y la ciencia ha mantenido un rostro masculino, con la consecuencia de que se han reforzado los estereotipos y los prejuicios culturales sobre la capacidad de las jóvenes en este campo. Para remediar esta situación, empecé una investigación sobre la presencia de las mujeres en la ciencia, ahondando en sus vidas.

(AM) ¿Por qué ha decidido escribir el libro “Scienziate nel tempo. 75 biografie”?

(SS) En 1997, en la Universidad Bocconi, coincidieron una serie de coincidencias afortunadas que hicieron posible un estudio colectivo sobre las mujeres en ciencia. El primer objetivo de nuestra investigación fue el de dar visibilidad a las científicas, mostrar sus rostros y aspecto físico para que salieran a la luz: de aquí vino la idea de montar una exposición fotográfica. Otro propósito era entender, a través de la reconstrucción de las biografías, los motivos de la poca presencia femenina en la investigación científica. Dos datos bastan para testimoniar esta dificultad: las científicas a las que se les ha adjudicado el premio Nobel son solo diecisiete; y el número de mujeres a las que se les confían roles relevantes en investigación y en gestión es todavía muy exiguo, a pesar de que durante años los institutos científicos de la universidad son frecuentados por un número mayor de mujeres. Al final, quisimos indagar los contenidos y las modalidades con las que se han expresado trabajos de científicas a lo largo de los siglos, para entender si hay características comunes y peculiaridades.

(AM) ¿Ha elegido un número de biografías por algún motivo, o ha sido algo espontáneo?

(SS) Nuestra búsqueda comenzó con Téano de Crotona, esposa de Pitágoras, que junto con sus hijas asumió la guía de la Escuela Pitagórica después de la muerte del maestro, y concluye con Vandana Shiva, física india que se considera la teórica más significativa de la ecología social. Al principio eran cincuenta científicas, pero en la edición del 2016 hemos llegado a setenta y cinco, escogiendo a estudiosas cuyas vidas y obras estaban bien documentadas, aquellas que han aportado importantes contribuciones a la ciencia, y las que nos han parecido particularmente significativas en la historia de las mujeres en general.

Mileva y Albert Einstein.

Con esta finalidad, nos pareció justo incluir la física serbia Mileva Marič, que sacrificó su autonomía científica por amor hacia su marido Albert Einstein, tanto, que su trabajo fue totalmente absorbido por el del científico y no se puede reconstruir con certeza. Su historia es muy interesante: se conocieron en 1896, en la Escuela Politécnica de Zurich, donde Mileva emigró para asistir a la facultad de física. Se enamoraron, y se querían casar, pero la familia de Einstein se opuso porque Mileva no era judía. Tuvieron una hija, Lieserl, que fue dada en adopción tras quitársela a sus padres en base a las leyes vigentes en aquella época para las parejas no casadas. Desgraciadamente, la niña murió poco después y fue un gran dolor para ambos. Después de la muerte del padre de Einstein, se pudieron casar, y durante años trabajaron juntos, al menos hasta el 1905, cuando se publicó la teoría de la relatividad especial. Mileva decía sobre su relación lo siguiente: “Yo y Albert somos una sola piedra”, “Ein-stein”. Por esto renunció a citar su propio apellido en las obras del marido y salió de la historia de la ciencia. Después, fue absorbida en el rol de mujer y madre de dos hijos, uno de los cuales era esquizofrénico. Einstein, en cambio, fue absorbido completamente por encargos prestigiosos lejos de casa y por investigaciones que le hicieron ganar el Nobel de Física en 1921; se divorció para casarse con su prima Elsa. Dejó a Mileva todo el importe del Premio Nobel, como si fuera un reconocimiento por su colaboración y una compensación por no haberla citado.

Lámina de Maria Sibylla Merian:
Coral tree and eye spinner.

Por motivos opuestos, nos interesó una mujer del siglo XVII muy independiente. Maria Sibylla Merian fue una pintora y entomóloga alemana que, a la edad de 52 años, dejó en casa a su marido, y emprendió un viaje aventurero con sus hijas a la Guayana Neerlandesa para completar sus investigaciones sobre insectos. Estudió la metamorfosis y produjo bellísimas tablas botánicas,, y revolucionarias desde el punto de vista matodológico, porque no mostraban los insectos en modo parcelado, como sucedía hasta entonces, sino que proporcionaban una visión completa de su desarrollo de la crisálida hasta la mariposa, en su hábitat natural de flores y plantas.

(AM) ¿Qué tienen en común todas estas científicas?

(SS) El resultado más importante de nuestra investigación ha sido el comprobar que las científicas han tenido la libertad y el poder de realizar su actividad en cualquier lugar; las mujeres siempre se han dedicado a la ciencia, pero han sido excepciones, porque los lugares en los que se producía el conocimiento, hasta la segunda mitad del siglo XIX, estaban reservados exclusivamente a los hombres. Las mujeres no recibían una educación, solo se las enseñaba a cumplir de la mejor manera posible sus roles tradicionales de mujeres, madres y buenas amas de casa. Antes de la apertura de la universidad a las mujeres, en el 1876 en la Escuela Politécnica de Zurich, las mujeres que conseguían sobresalir, venían en su mayoría de familias muy ricas y cultas, y estaban casi siempre ligadas a una figura masculina muy importante –marido, tutor, padre o hermano– que le proporcionaba la educación negada por parte de las instituciones. Recuerdo las parejas formadas por Hipatia y su padre Teón, el gran matemático; por Caroline Herschel, descubridora de varios cometas, y de su hermano Wilhelm, importante astrónomo; de la Marquesa du Châtelet y su amante Voltaire; o del matrimonio formado por Marie y Antoine-Laurent de Lavoisier, fundadores de la química moderna. Muchas mujeres en ciencia se dedicaron con pasión a la divulgación del saber, realizando traducciones y completando manuales. En el 300 d.C. Hipatia, la filósofa y matemática que divulgó los Elementos de Euclides y los textos de astronomía de Ptolomeo, llevó a Alejandría la Escuela neoplatónica; además difundía ideas profanas que se encontraron con la hostilidad de los fanáticos cristianos; por ello la masacraron, desmembrando su cuerpo.

Hildegarda de Bingen.

En los conventos medievales las abadesas, como Hildegarda de Bingen, escribieron con gran sabiduría los primeros tratados descubiertos de cosmología y de medicina. En los salones del siglo XVIII, las mujeres de la nobleza disertaban sobre la “nueva ciencia de Newton”, como la Marquesa du Châtelet que tradujo los Principia al francés. Marie Somerville, astrónoma y matemática, tradujo del francés y divulgó en Inglaterra la Mécanique celeste de Laplace, y escribió textos de física y matemática que se utilizaron en cursos de la Universidad de Oxford, en el que paradójicamente, ella no podía colaborar, pues estaba completamente reservado a los hombres. Fue la primera mujer admitida en la Royal Society, un hecho excepcional, ya que las Academias abrieron sus puertas a las mujeres a mediados del siglo XX.

Siempre ocupadas en “liberarse” de los numerosos obstáculos del día a día, se dedicaban a menudo con pasión a la política y a asuntos de índole social, luchando por los derechos de todas las mujeres, y no solo de ellas.

(AM) ¿Si debiera elegir una biografía de su libro, cuál elegiría?

(SS) Elegiría a Hedy Lamarr, a la que se le ha dedicado la portada de mi libro. Nacida en Viena en 1914, de joven interrumpió sus estudios de ingeniería para emprender una carrera de actriz en Hollywood. Se hizo famosa por su belleza y por el escándalo provocado en 1933, por haber protagonizado el primer desnudo y el primer orgasmo femenino de la historia del cine: fue en la película Éxtasis. Ella solía decir de ella misma “Cualquier chica puede ser glamurosa. Todo lo que tienes que hacer es quedarte quieta y parecer estúpida”. Pero ella no era lo que parecía. Contribuyó, de hecho, a construir unas bases sólidas de una tecnología de vanguardia, el espectro ensanchado, un método para impedir el espionaje de las señales de radio, a través de cambios continuos de frecuencia. Se centró en este método cuando estaba casada con un rico comerciante de armas, uno de sus seis maridos, porque quería ayudar a los soldados austriacos que luchaban contra el régimen nazi. Esta tecnología se utiliza actualmente en los teléfonos móviles y en las redes inalámbricas para reducir las interferencias. Hedy Lamarr murió en el año 2000, después de haber recibido, pocos meses antes de su muerte, prestigiosos premios por su invento; finalmente se la reconoció también por su inteligencia. Esta mujer me gusta, porque con ella cae otro estereotipo común: de manera provocadora, se puede decir que es posible ser “sexy y científica”.

Cubierta de Scienziate nel tempo. 75 biografie.

(AM) ¿Qué opina de la situación de las investigadoras de hoy en día en Italia en comparación con las del siglo pasado?

(SS) Hoy en día hay más oportunidades para las mujeres y a todas se les garantiza una buena educación, pero sigue habiendo obstáculos. Sobre las elecciones de las jóvenes y sobre las carreras de las científicas, influyen todavía viejas convenciones sociales y prejuicios culturales que no desaparecen. Las estudiantes que eligen carerras vinculadas a las materias STEM son solo el 38%, pese a que estas disciplinas garantizan buenas oportunidades de trabajo. Solo el 11% de las docentes realizan otras tareas académicas, y el 30% de las investigadoras dirigen los laboratorios de prestigio. ¡Todavía queda tanto por hacer en el campo cultural y social para disminuir las diferencias!

(AM) ¿Qué haría para mejorar la situación de las científicas?

(SS) Para reducir la desigualdad entre géneros se necesita formación y ayudas concretas. A partir de la educación y de la orientación en la escuela, es necesario encaminar a las jóvenes hacia opciones ganadoras y apoyarlas: la tutorización durante el periodo universitario es importante. Para aquellas que deciden tener familia, son necesarias algunos apoyos: guarderías para bebés y apoyo escolar para niños, de modo que las mujeres no estén obligadas a elegir.

(AM) ¿Tiene algún proyecto en mente para el futuro?

(SS) Estoy intentando profundizar el conocimiento de las “científicas militantes”, aquellas que han luchado por la salud, el medio ambiente y los derechos civiles, como las médicas Maria Montessori y Laura Conti, las economistas Rosa Luxemburgo, Joan Robinson y Elinor Osrom, las físicas Lise Meitner e Irène Curie, y Ellen Swallow, pionera de la ecología.

(AM) Muchísimas gracias Sara. Ha sido todo un placer descubrir su trabajo y le deseo mucha suerte con sus futuros proyectos. ¡Hasta pronto! ArrivederLa!

Agradecimiento especial

Quiero agradecer a Ornella Morana, una gran amiga mía, por haberme ayudado a conseguir una traducción adecuada. Grazie mille Ornella!

Sobre la autora

Arantza Muguruza Montero es estudiante de último año de Biotecnología en la UPV/EHU y alumna interna en un grupo de investigación del Instituto Biofisika.

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