Luisa Fernanda Martínez de Haro, primera catedrática en cirugía de la universidad española

Luisa Fernanda Martínez de Haro en
la universidad de Murcia. Foto: Omega/umu.

Un dicho popular afirmaba, no hace tanto, que para ser cirujano hace falta tener corazón de león, manos de mujer y ojos de águila.

Esa sentencia, hoy, forma parte del pasado. “Es una tontería” –afirma con rotundidad Luisa Fernanda Martínez de Haro–, “para ser cirujano hace falta habilidad manual, sí, pero sobre todo, la cirugía se lleva en la cabeza. Lo más importante es saber cuándo tienes que operar, ser capaz de indicar la cirugía y, por supuesto, hacerla bien, y eso lo puede hacer una mujer exactamente igual que un hombre, pero tradicionalmente la mujer ha estado muy ignorada en esta área”.

El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó el pasado ocho de mayo el nombramiento de la profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia (UMU) Luisa Fernanda Martínez de Haro (Albacete, 1956) como catedrática en el área de conocimiento de “cirugía”, la primera del sistema universitario español. “No sabía seguro si era la primera, pero los cirujanos somos pocos y nos conocemos todos de ir a los congresos. Luego, un compañero del tribunal que decidió mi cátedra me lo confirmó”.

Javier San Martín (JSM) ¿Por qué dice que las mujeres han sido ignoradas en la cirugía?

Luisa Fernanda Martínez de Haro (LFMH) Porque en las facultades de medicina no se invitaba mucho a que la mujer se dedicara a la cirugía. Normalmente la figura del profesor de cirugía era la de un técnico, casi la de un artesano, un hombre que opera y que tiene que ser muy habilidoso. Yo tuve la suerte de tener como profesor a Pascual Parrilla, un cirujano muy conocido a nivel nacional e internacional, que tiene una concepción de la cirugía muy distinta de la que se tenía tradicionalmente. Para él un cirujano es un médico, que además, sabe operar.

Edición en castellano del libro de
Maxence van der Meersch.

(JSM) A veces las clases de un profesor son decisivas para elegir nuestro futuro… ¿Fue ese su caso?

(LFMH) En tercero iba con una compañera a hacer prácticas en verano al hospital de Albacete. Allí veíamos cirugía y recuerdo que no nos atraía mucho porque sólo tenías presente el hecho técnico, no el hecho humano… pero antes de llegar a cuarto de medicina, que es cuando empecé a estudiar cirugía, ya me gustaba. Había leído novelas,… una de Maxence van der Meersch, “Cuerpos y almas” me impactó mucho y luego también leí varias de Frank Slaughter. Entonces estaba en una residencia de estudiantes y las compañeras del curso superior ya decían que había venido un catedrático que era distinto, que llegaba con la clase aprendida, y yo les respondía: “bueno, no será para tanto”.

Al año siguiente, fui a una de las primeras clases del profesor Pascual Parrilla, en la que nos habló del tétanos,… Se apasionaba tanto y tenía una capacidad de comunicación tan excepcional, que salías del aula con la sensación de haber aprendido y de que si te preguntaban sobre lo que había hablado, podrías explicarlo. Todas sus clases eran así, impartiera el contenido que fuera. Además, su concepción de la cirugía era más amplia que la que se enseñaba hasta entonces. Él enseñaba “patología y clínica quirúrgica” y eso implica todo el proceso, desde que se hace la historia clínica al enfermo y se realiza el proceso de diagnóstico, hasta la operación y el seguimiento. El profesor Parrilla nos enseñó una cirugía en la que no te veías como un artesano o como un técnico, sino como un  médico que, además, es capaz de llegar adonde muchas veces no llega la medicina interna.

(JSM) ¿Cómo se siente por el nombramiento como catedrática?

(LFMH) Muy orgullosa por ser mujer, por abrir una puerta a favor de las mujeres, porque este ha sido uno de los feudos más machistas dentro de la medicina. Me siento muy contenta, y me gustaría animar a las mujeres a que entren en este campo…

(JSM) El periodismo es muy endogámico… no sé si tanto como la medicina. En su caso, ¿había antecedentes familiares?

(LFMH) No ninguno, mi padre trabajaba en el Banco de Bilbao en Albacete, y mi madre sacó una oposición en la magistratura de trabajo, pero lo dejó cuando se casó.

El esófago de Barrett

(JSM) ¿Cual es su área de investigación?

(LFMH) El esófago-estómago. Empecé realizando estudios de motilidad del esófago, porque me habían gustado mucho las clases sobre las alteraciones motoras del esófago y ahí empecé a interesarme por él. Estudio toda la patología esofágica, aunque de lo que más he publicado es del esófago de Barrett, que es una complicación del reflujo gastro-esofágico.

(JSM) ¿Qué ocurre cuando una persona tiene esófago de Barrett?

(LFMH) En esta complicación cambia el epitelio del esófago, que se transforma en un epitelio de tipo gástrico o intestinal. Cuando esto ocurre en la parte baja del esófago, hay una posibilidad de que se malignice y termine en un cáncer de esófago. Como es la enfermedad premaligna más conocida de esta parte del aparato digestivo, y como el cáncer de esófago no tiene muy buen pronóstico, sin meter miedo a nadie –puntualiza– es muy importante estudiarlo y seguirlo para detener la progresión.

(JSM) ¿Supongo que hay otras patologías esofágicas comunes?

(LFMH) Siempre hay enfermedades raras, pero dentro de lo más común, está el reflujo gastro-esofágico (cuando las personas te dicen que tienen ardores o acidez)  y todas las complicaciones asociadas. Dentro del reflujo hay un espectro muy amplio de complicaciones o fenómenos asociados: pueden presentarse anemias, una estenosis,… o lo que hoy constituye el polo de investigación más importante dentro del esófago que es el esófago de Barrett.

Luisa Fernanda Martínez de Haro.

(JSM) ¿Es esta una enfermedad que da pistas de que está ahí?

(LFMH) El esófago de Barrett es, con frecuencia, oligosintomático, esto quiere decir que puede dar menos síntomas de los que debería o, a veces, puede no dar ninguno. En la enfermedad por reflujo gastro-esofágico  no suele haber correlación entre la intensidad del mismo, el grado del daño que está causando y la magnitud de los síntomas…

(JSM) ¿Hay alguna edad en la que la prevalencia sea mayor?

(LFMH) Entre la cuarta y la sexta década de la vida suelen darse más casos, pero pueden darse en muchas edades. De todos modos, quiero dejar claro que la detección de un esófago de Barrett no es una sentencia de muerte. A nuestra consulta llegan enfermos de otras comunidades donde les han dicho: “¡qué mala suerte ha tenido usted!”, sin embargo, la mayoría de los Barrett no se malignizan. El índice de malignización no llega al 1%, y muchas veces se sobreestima. Obviamente, hay que vigilarlo, realizarse pruebas y seguimientos cada cierto tiempo…

(JSM) ¿Qué papel juega la genética en el esófago de Barrett?

(LFMH) Ahora mismo estamos investigando este asunto porque tenemos a varios miembros de distintas familias afectados por reflujo, que generan un esófago de Barrett y que, además, llegan al adenocarcinoma. Estamos trabajando con investigadores básicos de muchas disciplinas distintas: inmunólogos, biólogos moleculares, etc. y también veterinarios…

(JSM) Hace algunos años, en los 80, realizó investigaciones con animales… con perros más concretamente. ¿Qué podemos decir que aporta hoy la veterinaria a la investigación en cirugía?

(LFMH) El equipo de trasplante hepático ha trabajado con veterinarios porque una de las líneas es el xenotrasplante de animal  a humano. Se trabajó con cerdos modificados genéticamente, que eran preparados por veterinarios y después se realizó el trasplante de un hígado de cerdo a un babuino, que es lo más parecido a un humano en la escala filogenética. Conseguimos que aquel mono sobreviviera una semana con un hígado de cerdo. Si el hígado trasplantado no hubiera estado tratado genéticamente, el mono lo hubiera rechazado  inmediatamente y se hubiera muerto porque el hígado se necrosa completamente en las primeras 24 horas.

Aquello se consideró un éxito porque podría salvar la vida a un enfermo. Podría ser un paso “puente” entretanto le llega un hígado, por ejemplo, en un caso de fallo fulminante. Si todo esto se consiguiera perfeccionar, los veterinarios tendrían un papel fundamental en estos casos.

Cirugía, veterinaria y límites

(JSM) ¿Tiene la sensación de que la cirugía se ha convertido en una rutina?

(LFMH) Sí, completamente…, para algunos pacientes. A veces me sorprendo de ver la alegría con la gente se mete a un quirófano, en el caso de la cirugía estética… Hoy en día, la cirugía es un hecho muy controlado, pero pueden surgir accidentes o complicaciones, no ya porque haya un fallo del anestesista o del cirujano, sino por la idiosincrasia del paciente.

A la cirugía hay que tenerle respeto, porque también tiene sus efectos secundarios, como los medicamentos. Por eso digo que no sólo es importante saber hacerla, también hay que saber indicarla. Si lees la historia de la cirugía compruebas que ha habido sobre-intervencionismo. Se han utilizado diferentes procedimientos quirúrgicos en los enfermos sin necesidad, y luego se acaba pagando un precio.

(JSM) ¿Por ejemplo?

(LFMH) Cuando llegó la cirugía laparoscópica, por ejemplo. En aquel momento, se hizo popular un dicho que llegó a publicarse en el top de las revistas de cirugía, que decía que “cuando tienes un martillo nuevo, piensas que cualquier cosa es un clavo”. Es una cirugía menos agresiva, sí, pero entraña también un proceso anestésico. La única diferencia es que deja menos cicatriz, pero la cirugía es la misma. Y eso fue lo que pasó con la cirugía laparoscópica, que se operaba enfermos que tenían ardores cuando simplemente podrían haber tomado algún medicamento para la acidez.

Además, empezaron a realizar las operaciones personas con poca o ninguna experiencia en la cirugía del esófago y una de las complicaciones más importante, y la más frecuente, es que luego el enfermo no pueda tragar. Y eso ocurrió. Hubo un índice muy importante de disfagias (problemas para tragar) después de este tipo de cirugías porque se abusó de ella, así que es muy importante saber cuándo hay que operar y cuando no y, aparte, hacerla correctamente.

El robot quirúrgico Da Vinci. Foto: policlínicaguipuzkoa.com

(JSM) ¿Dónde están los límites de la cirugía?

(LFMH) El cerebro es el área, el recinto más sagrado de todas… La neurocirugía es la que más límites tiene, de momento.

(JSM) Supongo que también esto es un aliciente en la investigación…

(LFMH) Claro, pero también es lo más complicado, porque en el fondo desconocemos cómo funciona todo. Para mí ese es el límite, no sólo de la cirugía, sino de la medicina. En el resto del cuerpo, cada vez hay menos límites, aunque hay que pensar que el contenido de la cirugía va cambiando con el tiempo, porque a enfermedades que antes eran de tratamiento médico, como la cirrosis hepática o el corazón, hoy en día, se tratan con cirugía o con terapias intervencionistas (los “stents”, por ejemplo).

Los trasplantes, cuando yo estudié, casi no existían o se estaban empezando a hacer en EE. UU., y al revés, otras enfermedades que en su día eran de tratamiento quirúrgico, hoy no se operan, incluso algunas han desaparecido como “enfermedades de tratamiento quirúrgico”, como era la úlcera duodenal, salvo en caso de ciertas complicaciones.  Sin embargo, cuando yo estudiaba, todas las semanas se le quitaba medio estómago a algún paciente porque tenía ulcera duodenal.

(JSM) El futuro de la cirugía pasa también por las máquinas…

(LFMH) Sí, sin duda. En el país Vasco, por ejemplo, tenéis el Da Vinci… es un robot, casi como un juego de ordenador, en el que quien practica la cirugía mueve las manos y el que opera es el robot…

Portada del libro de Henry Marsh “Do Not Harm”.

(JSM) Hay una ética de la cirugía, algún tipo de cláusula de conciencia…

(LFMH) Muchas veces te viene un enfermo y te dice: “tengo esto y quiero que me opere”,  pero es quién ejerce la cirugía quién tiene que valorar si hay que realizar o no la intervención.

Por otro lado, hay enfermos con un perfil psicológico muy especial que se empeñan en que los operes sin que haya una indicación clara, y es lo peor que puedes hacer con ellos, porque aunque lo hagas, sigues con ellos en la consulta, primero por la operación, luego por la cicatriz, y después por otra cosa… Hay un componente psicológico del que no te libras. Por eso hay que tener muy claro cuando está indicada una operación, porque no vas a beneficiar al enfermo si la haces por imperativos ajenos al sentido común. Hay una máxima que resume la ética en la cirugía: Primun non nocere, que significa, primero no dañar o no hacer daño. De hecho, un neurocirujano inglés, Henry Marsh, publicó un libro titulado Do not Harm, es decir, no hacer daño, que se basa en el mismo principio porque, muchas veces, queriendo curar a un enfermo, haces más daño que otra cosa, así que tienes que tener muy claro el cuándo y cómo hay que hacerlo y hacerlo bien.

(JSM) Hay operaciones que saltan a los medios de comunicación y uno de los datos del que siempre se habla es el número de horas que duran. Los conductores de autobuses se tienen que turnar cada cierto tiempo en viajes largos, los pilotos, lo mismo… ustedes, cuándo pasan doce horas en un quirófano, ¿cómo se organizan?…

(LFMH) Aquí no nos turnamos. Las operaciones de trasplantes y las de esófago, al principio, eran muy largas, pero ahora todo está reglado. Un cáncer de esófago antes nos costaba unas ocho horas, y ahora no llegamos a eso ni de lejos, aunque normalmente es un equipo de 2-3 cirujanos el que opera y no un cirujano sólo.

Lo que ocurre es que un enfermo no es exactamente igual a otro, hay sorpresas, variaciones anatómicas… etc. que pueden alargar la operación y, en ocasiones, no hay más remedio que turnarse con otros miembros del equipo. Otras veces, nos las arreglamos parando. Hoy en día la anestesia está tan controlada que nos permite parar y salir a tomar un café.

(JSM) ¿Tomar un café es literal o sólo una expresión?

(LFMH) Quien dice un café, dice un bocadillo y un vaso de agua,… el café te mantiene alerta, aunque la adrenalina la tienes por las nubes, claro.

(JSM) Otra de las ocasiones en las que la cirugía aparece en los medios de comunicación con frecuencia es en el caso de trasplantes, sobre todo si son múltiples. Nuestro sistema de trasplantes es envidiado en todo el mundo, ¿qué papel ha jugado la enseñanza de la cirugía en el éxito del sistema?

(LFMH) Cuando yo hacía prácticas, te daba miedo hasta preguntar. No había prácticas ni una docencia adecuadas y te buscabas la vida para prepararte y formarte por tu cuenta, porque las clases eran puramente magistrales. Ahora no, ahora las clases prácticas tienen mucho más protagonismo del que tenían entonces y yo disfruto mucho con los alumnos, cuando les mando a lavarse, a dar puntos y a que aprendan, por lo menos, lo esencial. No hace falta que aprendan a hacer trasplantes, pero nunca se sabe cuándo van a necesitar suturar una herida, poner una vía, una sonda o una inyección. Si alguno acaba de cooperante en algún país, seguramente, no tendrá a una ATS para hacerlo.

(JSM) A pesar de la creciente mecanización, el factor humano sigue siendo necesario…

(LFMH) Puedes ser una persona muy brillante, que te publiquen trabajos en las mejores revistas, a la que todo el mundo admire, pero lo más importante en nuestro trabajo, nunca lo olvidemos, es el enfermo.

En cirugía hay veces que, por decirlo de alguna manera, triunfamos, pero hay otras veces que no puedes quitar un cáncer, o lo quitas y reaparece o, simplemente, aparecen complicaciones fatales. Enfrentarte al enfermo al que tienes que pasar visita diariamente, en ocasiones, gente muy joven por la que no puedes hacer nada, es muy duro. No se le puede mentir, pero tampoco decirles toda la verdad desnuda y quitarles toda esperanza… eso es lo más duro.

Lo más importante, y no debemos olvidarlo nunca, es la humanización de la medicina. Hay veces que el enfermo te está mirando y espera que hagas un gesto, que le lances una mirada, y ahí es donde más se puede ayudar, porque aunque avance la tecnología, aunque haya robots, donde no llegue la medicina, siempre llegaremos nosotros.

Sobre los autores

Esta entrevista ha sido realizada por Javier San Martín (@SanMartinFJ) e Izaskun Lekuona (@IzaskunLekuona) y es una colaboración de Activa Tu Neurona (@ACTIVATUNEURONA) con el blog Mujeres con Ciencia.

4 Comentarios

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RemediosRemedios

Preciosa entrevista a Luisa Fernanda.
Gran mujer.
Inteligencia y humanidad que desborda con sus palabras.
Enhorabuena por esta catedra

Carolina Martínez PulidoCarolina Martínez Pulido

Me ha gustado mucho esta entrevista. Gracias, Javier e Izaskun. Me alegra leer sobre una catedrática de medicina con tanta humanidad e inteligencia. Enhorabuena.

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