Mary Meara Chase, destacada botánica y activa feminista

En el año 1956, la Sociedad Botánica de América (Botanical Society of America) reconocía a la científica feminista estadounidense Mary Agnes Meara Chase «entre las agrostologistas más destacadas del mundo». Recordemos que la agrostología, también llamada graminología, es una rama de la botánica que se dedica al estudio científico de las gramíneas o pastos.

Mary Agnes Chase. Imagen: Wikimedia Commons.

Mary Meara Chase fue premiada por su extenso trabajo de más de 60 años en el Herbario Nacional en Washington DC (US National Herbarium). En ese tiempo logró describir más de 10.000 especímenes de gramíneas recolectadas a lo largo de diversos viajes por los Estados Unidos y por América Latina. Sus contribuciones a la botánica fueron altamente apreciadas por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (US Department of Agriculture, USDA), por la Institución Smithoniana (Smithsonian Institution), por la Sociedad Linneana (Linnaean Society of London) y por el Gobierno de Brasil.

Además, esta excepcional mujer no solo fue una gran botánica. También destacó por ser una feminista luchadora que experimentó discriminación en el campo científico a causa de su género, y se rebeló contra ello con notable fuerza. En la actualidad, es recordada por su trabajo en gramíneas e igualmente por su labor como sufragista.

Inicios de una fructífera vida científica

El 29 de abril de 1869 nacía en Illinois, EE. UU., Mary Agnes Meara. Según consta en los Archivos de la Institución Smithsoniana, fue educada en colegios públicos y privados de Chicago, y desde muy temprana edad empezó a interesarse por la botánica. A pesar de que siguió algunos cursos en la Universidad de Chicago, el único título  que recibió fue un doctorado honoris causa en ciencias por la Universidad de Illinois en 1958, ya al final de su vida.

Paspalum laeve. Colección Hitchcock-Chase.
Imagen: Wikimedia Commons.

Procedente de una familia humilde, durante su juventud Mary Agnes Meara se mantenía gracias a su trabajo como correctora de textos para diversos periódicos. Entre estos estaba incluido el School Herald, cuyo director era William Ingraham Chase. Con él se casó en 1888, sin embargo enviudó muy pronto, antes de un año, y ya no volvió a casarse.

En su tiempo libre, la joven se dedicaba a su gran afición, recolectar plantas por el norte de Illinois. Durante una de estas expediciones conoció al botánico Ellsworth J. Hill (1833-1917), quien descubrió el talento de Mary A. Meara Chase como artista botánica y la contrató para que ilustrase algunas de las especies en cuya descripción estaba trabajando. Recordemos que la ilustración científica era una de las pocas sendas abiertas a las mujeres en el cambio del siglo XIX al XX para entrar en la ciencia. Además de botánica, Hill enseñó a Chase importantes aspectos de microscopía vegetal, favoreciendo así que mejorase su formación científica al tiempo que ampliaba sus conocimientos sobre la flora nativa de los Estados Unidos.

En Global Plants, la base de datos de especímenes vegetales digitalizados más extensa del mundo, se describe que a partir de la amistad con E. J. Hill y de la experiencia ganada con sus dibujos, Mary Meara Chase logró un contrato como asistente de botánica en el Museo Field de Historia Natural de Chicago (Field Museum of Natural History). Su principal tarea consistía en ilustrar las especies incluidas en los artículos que el centro publicaba.

A instancias de su mentor y maestro, Mary M. Chase solicitó un trabajo como artista botánica en el Departamento de Agricultura en Washington DC (USDA), donde fue contratada en 1903 para trabajar en la División de plantas forrajeras (Division of Forage Plants). Con una dedicación que excedía su horario laboral, Chase pasaba gran parte del tiempo absorta entre las colecciones del herbario de gramíneas. Su gran interés por estos vegetales cristalizaría a partir de 1906 en una interesante serie de artículos sobre diversas especies, muchas de ellas con alto valor económico.

Extensa y provechosa colaboración

Inicialmente, Mary Meara Chase era solo la ilustradora del prestigioso botánico Albert Spear Hitchcock, el principal científico a cargo del estudio de gramíneas del USDA. Con el tiempo, sin embargo, su participación se volvió cada vez más valiosa, terminando por convertirse en colaboradores a lo largo de más de veinte años. En 1910, publicaron conjuntamente su primera obra: Especies de Panicum de Norteamérica (The North American Species of Panicum), que alcanzó gran notoriedad. Entre 1910 y 1917, Hitchcock y Chase publicaron varios trabajos más.

Cabe señalar que Albert S. Hitchcock, nacido en Michigan en 1865, fue un distinguido botánico especializado en gramíneas con autoridad mundialmente reconocida. Su incorporación como agrostologista en el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos comenzó en 1901, donde permaneció hasta su muerte en 1935. Bajo su dirección, el herbario de gramíneas de este centro creció hasta ser la colección más completa de esta especialidad en todo el mundo.

En el USDA, Mary Meara Chase mostró muy pronto su capacidad como botánica, y en 1907 fue nombrada científica ayudante en agrostología sistemática (systematic agrostology). Por esas estas fechas, la decidida científica realizó su primer viaje como coleccionista. Recorrió extensamente una parte de su país, visitando un total de diecinueve estados, y también viajó por México. En todos los lugares en que estuvo logró coleccionar numerosas plantas.

Unos años más tarde, en 1913, continúa relatando el Global Plants, pasó dos meses en Puerto Rico, recolectando gramíneas, el bambú entre ellas, y algunos helechos. Con posterioridad, entre 1924 y 1929, realizó dos viajes a Brasil donde recogió más de 20.000 especímenes en áreas hasta el momento ignoradas por los botánicos. Viajaba en cualquier medio que encontrara disponible a través de lugares a veces considerablemente peligrosos. En 1924 escaló hasta el Monte Itatiaia, que la acreditó como la primera mujer en subir a una alta montaña en Brasil. «Figura entre las hazañas mayores de mi vida», recordó con posterioridad.

Donna Maria y Agnes Chase en Itatiaia (1924). Imagen: Wikimedia Commons.

Pero sus recorridos no acabaron aquí. En el Global Plants ha quedado constancia, además, de dos viajes que Chase realizó por Europa con el fin de visitar diversos herbarios y completar sus proyectos de investigación. En 1922-1923 acudió a Viena, Florencia, Ginebra, Leiden y Bruselas, mientras que en 1935 estuvo en Montpellier, Caen y Paris.

Los considerables méritos de Mary A. Meara Chase le permitieron ascender en 1925 a la categoría de botánica asociada del USDA, donde continuó inmersa en provechosos estudios que le brindaron muy buenos resultados. En 1935, salió a la luz el apreciado libro de Hitchcok titulado Manual de Gramíneas de los Estados Unidos (Manual of the Grasses of the United States), en el que Chase colaboró activamente. De hecho, en 1950 la investigadora revisó y amplió esta obra con el fin de actualizarla incluyendo las nuevas especies descubiertas.

Una botánica merecidamente reconocida

Mary Agnes Chase en Brasil (1929).
Imagen: Wikimedia Commons.

Tras la muerte de Hitchcock en 1936, Mary Agnes Meara Chase lo sucedió en su cargo y se convirtió en responsable de la mundialmente valorada Sección de Gramíneas del Museo Nacional de los Estados Unidos (United States National Museum, USNM). En 1939, la destacada científica se jubilaba a los 70 años de edad. No obstante, continuó colaborando como conservadora del herbario de gramíneas del Museo hasta su muerte en 1963.

Un año después de su retiro, Chase fue invitada a Venezuela como asesora de un programa botánico del Ministerio de Agricultura y Cría de este país. Durante su estancia recolectó más de cuatrocientos tipos distintos de gramíneas de una gran variedad de ecozonas, incluidos los Andes, sabanas y bosques húmedos. A lo largo de este viaje entró en contacto con numerosos estudiantes de botánica a los que estimuló para que fueran a estudiar a los Estados Unidos, e incluso alojó a algunos de ellos en su propia casa, tal como relatara en 1997 la profesora de biología de la Universidad de Cincinnati, Lesta J. Cooper-Freytag.

Muchas de las nuevas especies que Chase recolectó, además de incluirlas en sus propias publicaciones, las fue incorporando en el  Manual de Gramíneas de los Estados Unidos de Hitchcok. La última de éstas salió a la luz un año antes de su muerte, cuando contaba con 94 años de edad. Se trata de un trabajo, titulado Índice de las especies de gramíneas (Index to Grass Species, 1962), que es considerado según diversos autores su obra cumbre. Escrito en colaboración con la botánica Cornelia Niles, contiene los nombres de las especies de gramíneas descritas desde 1763 hasta 1962.

Las aportaciones de Mary A. Meara Chase contribuyeron a que el herbario de gramíneas de la Institución Simthsoniana se convirtiera en una fuente de recursos para la investigación taxonómica de estos vegetales de toda América. Además, sus investigaciones llevaron al desarrollo por parte de los científicos agrícolas de cosechas alimenticias más nutritivas y resistentes a enfermedades.

En 1996, Lynn G. Clark y Richard W. Pohl reeditaron la importante obra de Mary Agnes Meara Chase titulada Primer libro de las gramíneas (First Book of Grasses), originalmente publicada en 1922 y actualizada por última vez en 1959. Clark y Pohl apuntan que durante casi setenta y cinco años ese libro, escrito con notable claridad y provisto de numerosas ilustraciones, ha sido una reputada guía de la clasificación del complejo grupo de plantas que constituyen las gramíneas. Se trata de una obra accesible para quienes no tienen formación científica, aunque también es respetada por los botánicos, que la consideran una autorizada introducción a la agrostología.

La primera traducción al castellano de esa popular obra de Chase fue publicada en 1960, bajo el título Primer libro de las gramíneas. La estructura de las gramíneas explicada a los principiantes, por la distinguida botánica, agrostóloga y taxónoma venezolana Zoraida Luces de Febres. Nacida en 1922, fue la primera mujer licenciada en Ciencias Naturales en Venezuela, donde es considerada la máxima representante del esfuerzo y dedicación de las mujeres a la ciencia. En 1972, salía a la luz una segunda edición del libro de Chase, revisada y ampliada por la misma traductora, que alcanzó una gran difusión.

Nos ha parecido de interés incluir aquí el primer párrafo del prefacio «Nota de la traductora» con que se inicia la obra. «La traducción del inglés al español del Primer Libro de las Gramíneas de la eminente agrostóloga Doctora Agnes Chase, me proporcionó una de las mayores satisfacciones de mi vida profesional; primero por la profesionalidad científica de la autora, luego, por facilitar a los estudiantes de habla hispana el conocimiento de la morfología de una de las familias más importantes del reino vegetal, no solo desde el punto de vista económico sino también científico; y por último, por los grandes vínculos espirituales que me unieron a la Doctora Chase, mi maestra, a quien le profesé la más grande admiración y profundo cariño».

Entre los numerosos premios recibidos por Mary A. Meara Chase, además del valioso certificado por sus méritos de parte de la Sociedad Botánica de América en 1956 y del Doctorado honoris causa otorgado en 1958 por la Universidad de Illinois, destacan la medalla por sus servicios a la botánica de Brasil, otorgada también en 1956. Asimismo, la nombraron octava miembra honoraria de la Institución Smithsoniana, y en 1961 fue elegida miembra de la Sociedad Linneana de Londres.

Sufragista valiente y decidida

Como apuntaba en 2017 la escritora Vonne Lara, Mary A. Meara Chase, además de haber clasificado miles de plantas de alrededor del mundo y elaborado uno de los tratados más importantes en su área, fue también «todo un ejemplo debido a su lucha por los derechos civiles de las mujeres y por tender la mano a otras jóvenes interesadas en la ciencia».

En el año 2010, Katherine Adams y Michael Keen describían que la extendida discriminación debida al género en el campo científico también afectó a Mary A. Meara Chase. Por ejemplo, en 1911 y 1912 se organizaron una serie de expediciones botánicas a Panamá de las que la joven Chase fue excluida debido a que quienes sufragaban ese proyecto «temían que la presencia de mujeres podría distraer a los hombres».

Como muy bien explicita Lesta J. Cooper-Freytag, Chase tenía unas ideas muy firmes en contra de la segregación de las personas. Desde muy joven fue pacifista, eligió el socialismo como principal guía de su vida y se reveló como una ferviente sufragista. Activamente implicada en el movimiento por el sufragio femenino, se incorporó muy pronto al Partido radical de las mujeres (Radical Woman’s Party). En el punto más álgido del movimiento a favor del voto femenino en los Estados Unidos, Chase formó parte de las Centinelas del silencio, un grupo de protesta compuesto por mujeres estadounidenses organizadas para defender su derecho al sufragio.

Durante la I Guerra Mundial, Chase acudió a manifestaciones junto a la destacada sufragista Alice Paul, siendo detenida y encarcelada en 1918 y en 1919 por sus actividades a favor del voto femenino. En la última ocasión, participó en un grupo decido a mantener una hoguera ardiendo constantemente frente a la Casa Blanca para quemar copias de los discursos presidenciales que contenían la palabra «libertad» hasta que las mujeres tuvieran derecho al voto (Global Plants).

Movilización de Silent Sentinels. Imagen: Wikimedia Commons.

En esta segunda detención, relataba en 2003 la directora de la División de Historia de los Archivos de la Institución Smithoniana, Pamela Henson, Mary A. Meara Chase se negó a pagar la fianza que le exigían, por lo que estuvo en prisión durante diez días. Inició entonces una huelga de hambre y la respuesta fue alimentarla a la fuerza. El USDA la acusó de de «comportarse de manera impropia para un funcionario del gobierno»; solo gracias a la ayuda de su mentor Albert Hitchock pudo recuperar la libertad y mantener su empleo.

Afortunadamente, esta valiente botánica vio los frutos de su lucha junto a otras sufragistas: en 1920 fue declarado el derecho al voto de las mujeres en Estados Unidos.

La lucha feminista de Mary A. Meara Chase no sólo se centró en la línea sufragista.  A lo largo de toda su vida profesional demostró una preocupación especial en relación a las carreras de las jóvenes estudiantes de botánica. Tras sus numerosos viajes, trabó amistad y mantuvo correspondencia con muchas de ellas a las que proporcionó formación al tiempo que las ayudaba a entrar en este campo de la ciencia. Su casa en los Estados Unidos, apodada Casa Contenta (en castellano en el original), se mantuvo siempre abierta para las mujeres botánicas.

Como apuntan diversos autores y autoras, a todas esas actividades sumó el ser una integrante activa de la Asociación Nacional para el avance de la gente de color (National Association for the Advancement of Colored People, NAACP), participando en la lucha por los derechos civiles de las personas de color y por la eliminación de la discriminación racial.

No cabe duda que Mary Agnes Meara Chase fue una sobresaliente agrostologista. De acuerdo con la investigadora Lesta Cooper-Freytag, como mejor se resume su dedicación a este área es recordando la filosofía que la científica siempre expresó: «la civilización ha estado basada en las gramíneas, y son las gramíneas las que mantienen el mundo unido».

Referencias

Sobre la autora

Carolina Martínez Pulido es Doctora en Biología y ha sido Profesora Titular del Departamento de Biología Vegetal de la ULL. Su actividad prioritaria es la divulgación científica y ha escrito varios libros sobre mujer y ciencia.

Deja un comentario

Obligatorio

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>