Sonia Cotelle: una vida para la ciencia, una muerte debida a la ciencia…

He de reconocer, querid@ lector@ que tengo una sensación un poco rara al escribir este artículo… Por una parte me entristece encontrar tan poca información sobre una de las grandes trabajadoras del prestigioso Institut du Radium de París… Por otra parte, me alegra saber que, en aquel Instituto dirigido por la gran Marie Curie, fueron varias las mujeres que hicieron grandes descubrimientos… Aunque saber que la mayoría de ellas murieron como consecuencia de sus investigaciones hace que la historia de aquellos descubrimientos tenga una especie de halo negro alrededor…

Tristezas y sensaciones raras aparte, la mujer que presentamos hoy fue una excelente química y física que contribuyó de forma importante a los conocimientos que tenemos actualmente sobre elementos radiactivos. Aquella mujer, que pagó una gran factura por sus descubrimientos, fue Sonia Cotelle, una mujer que vivió para la ciencia y murió debido a ella…

Sonia Cotelle y Marguerite Perey. Fotografía: Musée Curie/ACJC Collection.

Sonia Cotelle nació en Varsovia, Polonia, el 19 de junio de 1896. Poco se sabe de su infancia o su etapa antes de llegar a la Universidad de la Sorbona de París donde se diplomó en Química General, Biológica y Aplicada y parece que también realizó estudios de física.

En 1919 comenzó a trabajar como investigadora en el Institut du Radium de París bajo la dirección de la gran Marie Curie, donde acabó siendo responsable del servicio de medición entre 1924 y 1926. Durante ese primer período en el Institut, realizó investigaciones en torno al polonio y actinio junto a Curie, además de determinar la semivida o el tiempo de vida medio del ionio, el nombre por el que se conocía al torio-230 en aquella época.

En 1927, después de haber trabajado cierto tiempo en la Facultad de Ciencias, se fue a Checoslovaquia a trabajar como radioquímica experimentada con el objetivo de desarrollar y medir estándares de exposición al radio y a otros elementos radioactivos. Además, gracias a los experimentos realizados, Cotelle pudo determinar el número atómico del polonio por espectroscopia de rayos X durante su etapa en tierras checoslovacas, añadiendo así un nuevo hito a sus investigaciones.

Volvió al Institut du Radium en 1936 donde continuó con su trabajo al lado de grandes nombres como Jean Perrin, ganador del Premio Nobel de Física, Yvette Cauchois, experta en rayos X y pionera en la investigación europea del sincrotrón u Horia Hulubei otro gran experto en espectroscopia de rayos X. También fue asistente de André-Louis Debierne, descubridor del actinio que tanto investigó, y de Irène Joliot-Curie, premio Nobel de Química.

Investigadoras e investigadoreses del laboratorio Curie en la biblioteca del Institut du Radium en 1930.
Sentados, desde la izquierda: M. Perey, L. Razet, I. Archinard y Sonia Cotelle.
De pie, desde la izquierda: A. Régnier, A. Yakimach, R. Grégoire, R. Galabert, T. Tcheng y F. Joliot-Curie.
Fotografía: Musée Curie/ACJC Collection.

Así mismo, trabajó codo con codo junto con otra gran y relativamente desconocida mujer, Marguerite Perey, descubridora del francio y que murió en circunstancias parecidas a las suyas; como consecuencia de las enfermedades desarrolladas por trabajar con elementos y compuestos radiactivos.

Marguerite Perey y Sonia Cotelle.
Fotografía: Musée Curie/ACJC Collection.

Y es que Sonia Cotelle falleció el 19 de enero de 1945 debido a una serie de enfermedades atribuidas a una ingestión accidental de polonio que, al parecer, ocurrió en 1927. Según una carta escrita en aquel año por Irène Joliot-Curie a su madre Marie Curie, Sonia Cotelle padecía problemas de estómago, pérdida de cabello y gran fatiga después de realizar un experimento con una disolución de polonio que estaba destilando. Irène proponía a su madre medir la presencia de polonio en el aire, ya que sospechaba que aquel experimento era el causante del malestar de Sonia. Aquella fue la primera vez que hubo indicios de que la radiación ionizante podía causar daños severos e incluso la muerte, y Sonia Cotelle se convirtió, sin quererlo, en una de las primeras víctimas de envenenamiento por polonio de la que se tiene constancia. Por lo tanto, Sonia Cotelle vivió para la ciencia… y desgraciadamente murió debido a ella…

Referencias

Sobre la autora

Aitziber Lopez (@lopez_aitzi) es doctora en química por la UPV/EHU.

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