Cursos para mujeres y liderazgo en ciencia: ¿es esta la solución?

Hace unos meses, tras recibir un correo electrónico informativo sobre unos cursos de liderazgo para mujeres de EMBO, un grupo de cuatro investigadoras en París tuvimos una discusión sobre el enfoque desafortunado y repetitivo que veíamos en un determinado tipo de cursos, supuestamente destinados a combatir la brecha de género y el llamado “techo de cristal”. Fruto de esa conversación, y tras algunos intercambios con colegas de la profesión, escribimos una carta a dicha organización y recogimos firmas –gracias a todas y todos los que apoyasteis el escrito– para dejar constancia de nuestra preocupación por una perspectiva que consideramos errónea al hablar de igualdad en ciencia.

Al poco tiempo, recibimos una cordial carta de EMBO intercambiando puntos de vista. Como estos cursos y aproximaciones no son exclusivos de esta organización, sino que los vemos cada vez más popularizados en congresos y universidades, queremos hacer públicas ambas cartas para traer al debate público la cuestión de la desigualdad debida al género en ciencia y cuál debe ser el camino adecuado para superarla.

Quinto congreso Solvay sobre Mecánica cuántica (1927).

Carta enviada a EMBO (español)

Estimada Organización Europea de Biología Molecular,

Contactamos con ustedes para transmitirles nuestra preocupación acerca de los cursos EMBO de dirección de laboratorio dedicados a líderes mujeres (EMBO Laboratory Management Courses for female leaders) que su organización lleva ofreciendo durante los últimos años.

Somos conscientes de que  los números y datos estadísticos  reflejan por sí solos la realidad cuando hablamos de mujeres y ciencia. De hecho, según datos de la UNESCO, sólo un 28% de los investigadores a nivel mundial son mujeres, y claramente, esta brecha se hace mucho más grande cuando nos referimos a cargos de responsabilidad. Pese a que un 50% de las personas que obtienen el doctorado en ciencia y tecnología en EE. UU. y Europa son mujeres, apenas uno de cada cinco profesores titulares son mujeres. Además, la primera encuesta mundial llevada a cabo en 2013-14 acerca de la representación femenina en los más altos rangos académicos muestra que menos de un miembro de cada ocho en las academias de ciencias en todo el mundo es mujer. Y no sólo eso, la escasa presencia de mujeres en los consejos consultivos científicos de start-ups y empresas, en consejos editoriales de revistas, en consejos de evaluación y concesión de ayudas, o como oradoras principales en conferencias científicas nos sigue recordando que la comunidad científica deben esforzarse más en cuanto a igualdad se refiere.

Las razones para explicar esta infrarrepresentación de las mujeres en puestos de responsabilidad no son simples. Por desgracia, hay muchos factores culturales que se interponen en el camino. Por ejemplo, la existencia de sesgos de género inherentes tanto a hombres como a mujeres. Además, factores como la falta de modelos en puestos de alta responsabilidad y la escasez de políticas sociales que ayuden a conciliar la vida laboral y familiar, contribuyen a que las mujeres sigan sin poder romper el llamado “techo de cristal”.

Sabemos que la política científica de EMBO está claramente comprometida con la igualdad de género. Conocemos sus iniciativas para equilibrar el número de mujeres y hombres, y sus campañas de sensibilización sobre problemas que enfrentan las mujeres científicas; políticas que, en definitiva, están orientadas a asegurar que el género mujer no sea una barrera para desarrollar una carrera científica con éxito. Y es por ello, que queremos expresarles nuestra preocupación al conocer la existencia de  los programas de liderazgo que EMBO organiza sólo para mujeres. La información de estos cursos se puede encontrar aquí y aquí.

En la presente edición, el curso se orienta a la concienciación y al desarrollo de la confianza en uno mismo, así como a mejorar las habilidades de comunicación y negociación. Además, se especifica que, después del curso, las mujeres participantes:

  • Serán más conscientes de quiénes son y de qué quieren.
  • Sabrán cómo construir relaciones basadas en el interés y la oportunidad, en lugar de en el conflicto o la persuasión.
  • Reconocerán las características y consecuencias de las diferentes formas de interacción.
  • Aprenderán técnicas efectivas de interrogación y escucha, verbales y no verbales.
  • Tendrán una idea general sobre el proceso de negociación y entenderán cada paso.
  • Reforzarán su capacidad de liderar en ciencia.

Estamos de acuerdo en la necesidad de reforzar aspectos tan importantes como estos estos para ser un líder con éxito.  Sin embargo, creemos que crear un curso específico para mujeres en asuntos que son igualmente importantes tanto para hombres como para mujeres envía el mensaje contraproducente de que las mujeres tienen barreras específicas de género (y no sociales) que superar.

Como EMBO manifiesta en su política científica, creemos con firmeza que la brecha de género sólo se puede corregir mediante iniciativas que ayuden a visibilizar los problemas que afrontan las mujeres en la ciencia y en otros campos. Desde luego, la educación es clave en todos los cambios sociales a largo plazo. Por eso sugerimos que los programas de los cursos EMBO para liderazgo orientados a postdocs y jefes de línea sean abiertos tanto a mujeres como a hombres, y que incluyan una formación en sesgos de género y diversidad. Se ha demostrado que los estudiantes que no son educados en estos aspectos muestran más sesgos que aquellos que reciben esta formación. Estos descubrimientos muestran la maleabilidad de estos prejuicios y estereotipos que pueden ser corregidos eficientemente (L.A. Rudman et al. “Unlearning” automatic biases: The malleability of implicit prejudice and stereotypes. J. Perso. Soc. Psychol. 81, 856-868; 2001).

Creemos que abordar la brecha de género desde una perspectiva más inclusiva tanto para hombres como para mujeres sería de veras efectivo para ayudar a romper el techo de cristal para las mujeres de una vez por todas.

Atentamente,

Las y los abajo firmantes

Respuesta de EMBO (español)

Querida Elena y demás remitentes,

Gracias por vuestro mensaje mostrando vuestras preocupaciones sobre nuestros cursos de dirección de laboratorio. Como bien señalais, EMBO tiene una política clara sobre la desigualdad de género y ha tomado partido al respecto en determinados asuntos.

Hemos llevado a cabo el curso de EMBO sobre dirección de laboratorio desde 2005. Los comentarios recibidos tras múltiples discusiones con las participantes llevaron a que comenzaramos una serie de cursos de liderazgo dirigidos a mujeres en 2013, los cuales han resultado ser tremendamente populares y han recibido numerosos elogios de las participantes. El último curso, centrado en las capacidades de negociación era un experimento, abierto a científicas que no hubieran participado en el curso básico (lo cual era un requisito para participar en el curso de liderazgo para mujeres). Dicho curso recibió excelentes críticas, y lo mantendremos como un curso sin especificidad de género para el futuro. Pero creo que esto va más allá de la cuestión que estáis intentando expresar. La cuestión de que todos nuestros cursos deberían incidir en el sesgo y la brecha de género es bien aceptada y trabajaremos para incluirla y tratarla en más profundidad. Sin embargo creemos (y pienso que el feedback que recibimos en los cursos lo apoya, mirad este artículo) que un curso para mujeres ayuda a construir una red de apoyo y a darse cuenta de las fortalezas y puntos débiles de cada uno, y ayuda a construir la autoconfianza necesaria para trabajar con éxito siendo parte de una minoría (como señaláis, las mujeres son minoría en puestos de liderazgo).

Esto no tiene nada que ver con decir que las mujeres son débiles y necesitan apoyo extra, sino con formar a las mujeres para soportar la situación que afrontan día a día, que es, de nuevo como indicáis, el resultado de nuestras normas sociales actuales.

Este año hemos prestado especial atención a las negociaciones en respuesta a un artículo publicado en JAMA que sostenía que las mujeres líderes de grupo en Boston y alrededores aparentemente tenían o negociaban condiciones o paquetes de puesta en marcha menos ventajosos que sus homólogos hombres (ver aquí, Sex Differences in Institutional Support for Junior Biomedical Researchers, Sege et al, JAMA, 2015, vol 314, no. 11), pero como os hemos mencionado más arriba, un curso de habilidades de negociación estará disponible el año que viene para hombres y mujeres conjuntamente.

Sabemos que la brecha de género sólo se puede mitigar si tanto hombres como mujeres hacen intencionados esfuerzos, lo que por supuesto requiere concienciación en todas las partes. EMBO está haciendo esfuerzos para contribuir a esto y nuestros cursos de dirección de laboratorio son parte de ello.

Con los mejores deseos

Gerlind

Actualización

Hemos recibido la información sobre los cursos que desarrollará EMBO este año para mujeres líderes. Os dejamos el link con información sobre el contenido aquí.

–oOo–

Carta original enviada a EMBO

Dear European Molecular Biology Organization,

We write this letter to express some important concerns regarding the EMBO Laboratory Management Courses for female leaders that your organization has been offering in recent years.

We are well aware that facts and figures speak from themselves when it comes to women in science. According to the UNESCO Institute for Statistics, only 28% of researchers in the world are women and clearly the gender gap becomes particularly wide in leadership positions. While in the United States and Europe around 50% of those who gain a doctoral degree in science and engineering are women, roughly one fifth of full professors are women. In addition, the first global survey carried out in 2013-14 of female representation at the highest level of academia shows that less than one-eighth of the members of science academies around the world are women and the marginal presence of females in scientific advisory boards of start-up and companies, in journal editorial boards, grant-reviewing boards or as keynote speakers in scientific meetings keep reminding us that scientists must work harder on equality.

Reasons to explain why women are so scarcely represented in leadership go far beyond simple. Unfortunately, many cultural forces continue to stand in the way such an overt and unconscious gender bias detected both in male and female scientists. The lack of role models in the upper divisions of academia and the existence of insufficient social and work policies when it comes to family-life demands all contribute to the fact that women are still hitting glass ceilings.

We also know that EMBO science policy clearly states your commitment to monitor gender balance, developing initiatives to counteract imbalances and to raise awareness of issues facing women scientists. In other words, to ensure that gender is not a barrier to become successful in science. This is the main reason why we were concerned after reading different course overviews and the programs of different EMBO Laboratory Management Courses for female leaders organized recently. The information about the courses we refer to can be found at http://lab-management.embo.org/dates/fl-08-10-jun or http://events.embo.org/FemaleLeadersinScience/.

In the present edition, the course states its specific focus on gaining self-awareness and self-confidence as well as improving communication and negotiation skills.In addition, it is specified that after the course, the female participants will:

  •    Be more aware of who they are and what they want.
  •    Know how to build relationships based on interest and opportunity, rather than on conflict or persuasion.
  •    Recognise the characteristics and consequences of different forms of interaction.
  •    Learn how to use effective questioning and listening techniques, verbal and non-verbal.
  •    Have an overview of the negotiation process and understand each step.
  •    Feel strengthened in their self-confidence as a leader in science.

We agree on the need to strengthen these important points to become a successful leader. Yet, we strongly believe that creating a specific course just for females on topics that are equally important and equally needed in both male and female leaders sends the counter-productive message that females have specific gender (and not social) barriers to overcome.

As it is stated in your own EMBO science policy, we strongly believe that the gender gap can only be corrected through initiatives that help raising awareness of issues facing women in science and other fields. Certainly, education is key in all long-lasting social changes. Thus we suggest that the programs of your general EMBO Laboratory Management Courses for postdocs and group leaders, opened for both males and females, include training on gender bias and diversity. It has been already shown that students who undergo diversity training score markedly lower on tests of implicit bias that students who do not. The findings show the malleability of implicit prejudice and stereotypes and suggest that these may effectively be changed (L.A. Rudman et al J. Perso. Soc. Psychol. 81, 856-868; 2001).

We believe that tackling the gender gap from a more inclusive perspective for both male and female scientists would be truly effective in helping women to break through the glass ceiling once and for all.

Yours faithfully,

The signatories below.

Respuesta de EMBO (inglés)

Dear Elena and all,

Thank you for your message raising concerns regarding our lab management courses.

As you are pointing out EMBO has clearly stated policies regarding the gender gap and has taken action on a number of issues.

We have run the EMBO lab management courses since 2005. Given the feedback we have received and following up from many discussions with participants we have started a series of leadership courses for women in 2013 that have been extremely popular and have received excellent feedback from participants. The recent course focusing on negotiation skills was an experiment, opening up to scientists who had not taken our basic course (which was a pre-requisite for participation in the leadership courses for women). The course received excellent feedback, and will be held as a non-gender specific course in the future.

But I think that this is besides the point of what you are trying to express. The point that all our courses should touch on bias and the gender gap is well taken and we will work on including this in more depth. Nevertheless we believe (and I think the feedback we get supports us in that, see article here) that a course for women helps in building a support network and in realizing one’s strengths and weaknesses and helps build the self-confidence necessary to work successfully while being part of a minority (as you pointed out, women are in the minority in leadership roles).

This has nothing to do with saying that women are weak and need extra support, but with training women to cope with the situation that they are facing day-to-day, which is, again as you pointed out, the result of our current societal norms.

This year we have put a particular focus on negotiations in response to a paper published in JAMA stating that women group leaders in the Boston area apparently got/negotiated much less lucrative start-up packages than their male counterparts (see here, Sex Differences in Institutional Support for Junior Biomedical Researchers, Sege et al, JAMA, 2015, Vol 314, No. 11 ), but as stated above, a negotiation skills course will be available next year to both men and women jointly.

We know that the gender gap can only be mitigated if both men and women make conscious efforts, which of course requires awareness on all sides. EMBO is making efforts to contribute to this and our lab management courses are part of this.

With best wishes

Gerlind

Sobre las autoras

Sabela Bua, Marta Martínez-Gil, Elena Capel, María Sancho y María Almena son investigadoras postdoctorales en París. Esta carta ha sido significativamente apoyada por más de cincuenta miembros de la comunidad científica, tanto por mujeres como por hombres.

2 Comentarios

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Imelda Arana Sáenz

Comparto el sentido y el tono de la carta enviada por las investigadoras a EMBO. Evidentemente los cursos ofrecidos a las mujeres tienen utilidad para ellas en su relacionamiento interpersonal pero la raiz de la brecha científica y cultural que afecta a las mujeres no está en las misma mujeres, está en el sistema de opresión sexo/género que ha mantenido por milenios una injusta distribución sexual del conocimiento y del trabajo, lo cual ha determinado ese comportamiento “temeroso·, “dependiente” y “subordinado” de las mujeres en ciertos campos del saber. Los cursos están atacando las consecuencias y los las causas del techo de cristal. Por favor proyecten cursos para hombres y mujeres, especialmente para quienes están en los cargos de poder en las instituciones científicas, los ministerios, las agencias internacionales. Este es el mismo caso de pretender buscar la mayor presencia de mujeres en las directivas sindicales haciendo curso de liderazgo para mujeres, como sucedió con la federación Colombiana de Educadores FECODE de Colombia, donde luego de más de 10 años de cursos de liderazgo para las maestras, fue elegido en el 2014 un comité ejecutivo de esa federación con solo hombres, ninguna mujer fue electa. Otro caso es el de pretender eliminar la violencia contra las mujeres haciendo cursos para mujeres sobre la violencia, tal cual se hace en varios países.

Elena Capel MaloElena Capel Malo

Muchas gracias por tu comentario Imelda. Comparto totalmente tu sugerencia de hacer cursos inclusivos para ambos géneros, que es de hecho lo que proponemos en la carta. Creo que es muy importante que trabajemos juntos para acabar con esta brecha social. Por suerte, hay organismos que empiezan a tomarse en serio el conseguir la igualdad de género y están implementando medidas para ello. Como por ejemplo el Consejo de Investigación Irlandés que ha propuesto evaluaciones “gender-blinded” (es decir sin tener en cuenta el género para evitar el sesgo) en los programas de ayuda científicos, o la Fundación para la Investigación Alemana que permite ahora tanto que hombres como mujeres financiados por ellos puedan reducir su carga laboral en un 50% por razones familiares.

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