Tras la estela de Caroline Lucretia Herschel

I am nothing, I have done nothing; all I am, all I know, I owe to my brother. I am only the tool which he shaped to his use – a well-trained puppy-dog would have done as much. (No soy nada, no he hecho nada; todo lo que soy, todo lo que sé, se lo debo a mi hermano. Yo sólo soy la herramienta que él moldeó a su uso –un perrito bien entrenado habría hecho lo mismo).

Caroline Lucretia Herschel

Caroline Lucretia Herschel (Wikipedia).

Se sabe que los cometas son cuerpos sólidos celestes que orbitan alrededor del sol. Forman parte del sistema solar, junto con los asteroides, planetas y satélites. De igual modo, la vida de Caroline Lucretia Herschel discurrió, en este caso, de forma paralela, junto a la de su hermano William, quién debe gran parte de su labor astronómica a la constante tarea y sólido apoyo proporcionado por su hermana. Juntos llegaron a identificar una gran cantidad de estrellas, cometas y demás constelaciones del sistema solar. Sin embargo, fue a William a quien se reconoció su labor en el campo de la astronomía. Caroline Lucretia, pionera en ese campo y la primera mujer en descubrir un cometa tuvo que esperar hasta 1835 para ser reconocida como miembro de honor de la Royal Astronomy Society británica. Tenía 85 años.

El 31 de octubre de 1888 Johann Palisa descubrió un cinturón de asteroides desde el observatorio de Viena (Austria). Uno de esos asteroides lleva el nombre de Lucretia, en honor a Caroline Lucretia Herschel (Hanover, 1750-1848), música, astrónoma y necesaria ayudante de su hermano William, a quien se le atribuye haber descubierto el planeta Urano. Hija de Anna Ilse e Isaak Herschel, se crió en la ciudad alemana de Hannover junto a sus hermanos, cuando dicha ciudad aún pertenecía al reinado de Jorge III. El padre, músico militar, educó a sus hijos en materias como las matemáticas, astronomía, filosofía y, por supuesto, la música. Pero a Caroline, al nacer mujer, no le correspondía ser educada de la misma forma. Por lo que su padre la ilustró a escondidas en esas materias. Al parecer mientras estuvo enferma, primero de viruela y más tarde de tifus, Isaak le daba clases de música y le enseñaba a mirar las estrellas. A la muerte de su padre en 1762, fue su madre quien se hizo cargo de la educación Caroline, pero en tareas más tradicionales y acordes con la época victoriana, tales como tareas del hogar y cuidado de sus hermanos.

Caroline Herschel tomando notas mientras
su hermano observa (Wikipedia).

Por suerte, su vida pegó un giro inesperado al permitirle su madre acudir a la llamada de su hermano mayor William, quien se encontraba en Inglaterra. Con 22 años, Caroline viajó hasta la ciudad de Bath, para convertirse en ama de llaves en casa de William, pero también en cantante soprano de los conciertos que ofrecía su hermano mayor como organista y director de orquesta de la ciudad.

Sin embargo, la carrera musical de Caroline no fue demasiado larga. Y no precisamente por falta de méritos, ya que era solicitada como solista por la aristocracia de la época. Pero la creciente afición de su hermano por la astronomía la llevó a tomar la decisión de abandonar su carrera musical para convertirse en asistente de su hermano mayor. En 1781 William descubrió el planeta Urano (según cuentan, por casualidad), descubrimiento que le supuso la posibilidad de vivir como astrónomo. De hecho, dicho descubrimiento le llevó a ser nombrado astrónomo de la corte del rey Jorge III, y le proporcionó un sueldo de 200 libras al año. A partir de ese momento Caroline concentró todas sus habilidades en asistir a su hermano en su nueva labor. Y como ella misma dejó escrito, “desde ese momento todas las habitaciones de la casa del número 19 de la calle New King Street –actualmente sede del Museo de Astronomía Herschel [1]– se convertirían en un gran taller”, donde construían sus propios telescopios.

Impagable ayuda

Como cualquier asistente que se precie, el abanico de quehaceres de Caroline, también era de lo más amplio: esmerilar y pulir espejos, anotar observaciones que le dictaba su hermano noche tras noche y revisarlas durante el día, hacer cálculos algebraicos, establecer distancias astronómicas…

Durante dos décadas, los hermanos Herschel identificaron 2.500 nebulosas y cúmulos estelares, que fueron recogidas en el New General Catalogue. El nombramiento de William como astrónomo de la corte de Windsor, le obligaba a ausentarse del piso de New King Street durante largos periodos; tiempo que Caroline aprovechaba para hacer sus propios avistamientos. Para entonces su hermano le había regalado un telescopio newtoniano, y Caroline desarrolló una línea de observación paralela a la que realizaba con William. De este modo, en 1783 descubrió tres nuevas nebulosas y poco más tarde, en 1787, llegó publicar en la revista científica “Philosophical Transactions”, de la Royal Society; algo insólito para la época, ya que fue la primera mujer en conseguirlo.

Su ardua labor la llevó a completar en 1798 el “Índice de observaciones de 560 estrellas fijas de Flamsteed”, donde incluyó al listado 560 estrellas que el astrónomo inglés John Flamsteed no había recogido en su catálogo de más de 3.000 estrellas. Caroline hizo entrega del listado a la Royal Astronomical Society. Posteriormente,  consiguió publicar el “Índice General de Referencias de cada observación de cada estrella mencionada en el Catálogo Británico”, también con la Royal Society.

Astrónoma por derecho propio

Caroline Lucretia Herschel es conocida por ser la primera mujer en descubrir un cometa. Lo hizo el 1 de agosto de 1786, entre las constelaciones de la Osa Mayor y Coma Berenices. Ese primer cometa se conoce como C/1786 P1 (Herschel). Durante los años 1786 y 1797 llegó a descubrir hasta ocho cometas –mantuvo el récord de mayor número cometas descubiertos por una mujer hasta la década de 1980–, además de nebulosas, galaxias espirales e irregulares y cúmulos abiertos; todos figuran en el Nuevo Catálogo General.

Caroline Lucretia Herschel con 92 años (Wikipedia).

Cuando la astrónoma alemana descubrió su primer cometa, escribió a Charles Blagden, a la postre secretario de la Royal Society, anunciándole el descubrimiento del mismo y remarcando, sobre todo, que le escribía por la amistad que le unía a su hermano [2]. Creyó oportuno hacerlo de ese modo ya que su hermano no se encontraba en casa durante el descubrimiento, por cuestiones de trabajo. Por su puesto, días más tarde,  su hermano, añadió a pie de página algunas anotaciones dando a entender que él también había avistado varias estrellas en esas coordenadas, y que no pudo identificarlas, pero que eso no quitaba mérito alguno al descubrimiento de su hermana [3]. Ese hecho recogido en las memorias que la propia Caroline dejó escritas  [4] ayudan a entender las costumbres culturales de la época victoriana, en la que una tarea como la de Caroline no era para nada habitual, y menos aún, aceptada. De hecho Caroline hasta ese momento no era más que la asistente de su hermano.

Aunque años más tarde Caroline Lucretia Herschel obtuvo su merecido reconocimiento científico, no fue al mismo nivel que el de su hermano. Efectivamente consiguió una pensión económica de la corte del rey Jorge III, pero fue de 50 libras al año, una cuarta parte de lo que cobraba su hermano. Y también fue la primera mujer astrónoma aceptada como miembro de la Royal Society, pero fue como miembro honorífico y casi al final de su vida, a los 85 años. Dos años antes de su fallecimiento, en 1846, el rey de Prusia le concedió al Medalla de Oro a las Ciencias por toda una vida dedicada a la astronomía.

Caroline Lucretia Herschel no sólo fue pionera en el campo de la astronomía, sino que consiguió que sus contribuciones fuesen reconocidas públicamente incluso en su propia época, algo inusual entonces. Supo, por méritos propios, aprovechar sus habilidades y capacidad de trabajo. Y aunque durante muchos años siguió siendo la hermana o ayudante de William, como cuenta Emily Winterburn (2015), desde la cautela y la posición que le concedía la sociedad victoriana, aprovechó todo su potencial para reivindicar su faceta científica, y abrir una vía para que también otras mujeres pudiera, como ella, mirar el cielo nocturno en busca de estrellas y cometas.

Los ojos de ella, en la gloria, están vueltos hacia los cielos estrellados.

Epitafio que la propia Caroline Lucretia Herschel dejó escrito

Referencias

[1] Herschel Museum of Astronomy

[2] Caroline Herschel (1787). Blagden, M. D. Sec. R. S. from Miss Caroline Herschel to Charles An Account of a New Comet. In a Letter

[3] Emily Winterburn (2015). Learned modesty and the first lady’s comet: a commentary on Caroline Herschel (1787) ‘An account of a new comet’Phil.Trans.R. Soc. A 373: 20140210

[4] Herschel, Mary Cornwallis. Memoirs and Correspondence of Caroline Herschel. Appleton, N.Y.: independently published, 1876.

Otras referencias

Sobre la autora

Marijo Deogracias Horrillo es periodista e investigadora predoctoral en NOR Taldea, Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la UPV/EHU.

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