La primera cirujana, Elena de Céspedes (1546-1588)

Categorías

Fragmento de La mujer barbuda de José Ribera

Fragmento de La mujer barbuda de José de Ribera.

La historia nos deleita a menudo con relatos inauditos y a veces increíbles. Este es sin duda el caso de Elena de Céspedes, un bebé nacido mujer que terminó viviendo como hombre; luchó en la guerra de Granada como un soldado más; se convirtió en la primera mujer de la historia de España y acaso de la de Europa, en ser considerada oficialmente como cirujano; tuvo un hijo como mujer pero al cabo de los años se casó con una mujer y vivió como un hombre; al final, fue acusada de intrusismo en el gremio de cirujanos, declarada culpable por haberse casado con una mujer estando casado o prometido con otra… Así, Elena o Eleno de Céspedes se convierte en un auténtico personaje de película.

La mulata hija de una esclava

Elena de Céspedes nació alrededor del año 1546 en Alhama de Granada. Su madre era una esclava llamaba Francisca Medina y su padre, el amo de ésta, Benito Medina. Parece ser que Elena era mulata, ya que su madre era de origen moro, y que vivió hasta los ocho años en casa de su padre.

Elena tomaría el nombre de la esposa de su padre, Elena de Céspedes a la que sirvió durante un tiempo y con la que parece ser que mantuvo una estrecha y cordial relación.

Tenía dieciséis años cuando fue casada a un albañil de Jaén, Cristóbal de Lombardo, quien la abandonó a los pocos meses, no sin antes dejarla embarazada de un niño, llamado también Cristóbal, y al que dejaría en manos de un panadero de Sevilla y del que no volvería a saber de él.

De tejedora a soldado

Sola, sin marido, sin padres, Elena marchó a vivir a Granada donde se ganó la vida como tejedora, oficio que había aprendido durante su infancia. Elena era un espíritu inquieto que no podía permanecer más de seis meses en un mismo lugar. Así, Granada, Sanlúcar o Arcos fueron algunos de sus destinos.

Fue en este ir y venir que dejó de trabajar como tejedora para empezar a ejercer de labrador y pastor. Es entonces cuando inicia su vida como hombre, haciéndose llamar solamente Céspedes.

Las revueltas de los moriscos en Granada la llevó a alistarse en la Compañía de don Luis Ponce de León y marchar a la guerra como soldado.

De soldado a cirujana

Terminada la guerra, en 1570, Céspedes volvió a ejercer como sastre en varios lugares de la geografía española hasta que terminó instalándose en Madrid. Corría el año 1575 y Céspedes tenía unos treinta años de edad.

En Madrid conoció a un cirujano con el que entabló amistad y le empezó a enseñar el arte de coser y curar enfermos. Empezó a trabajar en un hospital de la Corte hasta que su fama llegó a oídos del rey Felipe II.

Su buena reputación fue la envidia de otros cirujanos que pronto la acusaron de intrusismo a pesar de haber trabajado durante ocho largos años como tal. Elena no se amedrentó ante la amenaza de ser expulsada de su oficio. Marchó a Cuenca y consiguió la licencia de cirujano del Protomedicato.

A pesar de que en aquel tiempo ejercía como hombre, en las actas del Santo Oficio que posteriormente la acusaría consta como cirujana y no como cirujano. Se convertía así en la primera mujer en conseguir esa licencia oficial en España.

Hombre o mujer, lo que es más sorprendente es que Céspedes tuviera en su haber libros de cirugía, tuviera conocimientos del latín y aprobara con relativa celeridad aquellos exámenes cuando no había recibido educación formal en su vida.

El marido de María

Elena/o de Céspedes, que vivía entonces como hombre, conoció a una mujer, María del Caño, de la que se enamoró y se casó. Lo sorprendente del caso es que nadie se escandalizó de que se casara con otra mujer sino que una tercera dama, Isabel Ortiz, impidió el enlace arguyendo que Elena/o ya se había comprometido anteriormente con ella. Finalmente Elena/o se pudo casar con María, con la que vivió unos años de feliz matrimonio.

¿Elena o Eleno?

A pesar de que durante mucho tiempo, las personas que le conocían aceptaron que Céspedes era hombre y mujer a la vez, el hecho que de se casara con otra mujer no fue visto con buenos ojos por algunos.

Así, Elena/o cayó en manos del Santo Oficio. Al final de un duro proceso, Elena/o solamente fue condenado a doscientos azotes, de los cuales no se tiene constancia que fueran efectuados, y a servir durante veinte años en centros hospitalarios.

Lo curioso del caso de Elena/o de Céspedes es que vivió durante prácticamente toda su vida como un ser indeterminado. Parece ser que nació con atributos tanto de hombre como de mujer siendo este último el sexo con el que sus padres decidieron criarla. Pasado el tiempo ella decidiría vivir como hombre, algo que algunos médicos dictaminaron que así era. Hasta que se quiso casar por la Iglesia y le llovieron los problemas. No está claro qué fue en verdad Elena/o, si hermafrodita, homosexual, travestido o simplemente un hombre atrapado en un cuerpo de mujer. Lo que sí que es cierto es que Elena/o de Céspedes fue mujer primero y hombre después y en ambas condiciones vivió una vida inquieta y llena de aventuras.

Para saber más de ella

Sobre el artículo original

El artículo La primera cirujana, Elena de Céspedes (1546-1588) se publicó en el blog Mujeres en la Historia de Sandra Ferrer Valero el 27 de marzo de 2012.

Un especial agradecimiento a la autora del artículo por permitir su reproducción en Mujeres con ciencia.

Sobre la autora

Sandra Ferrer Valero, periodista y apasionada de la historia, escribe en su blog sobre Mujeres en la Historia.

Deja un comentario

Obligatorio

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>