Las comunidades de bonobos: un comportamiento esclarecedor

El comportamiento de este pariente cercano del ser humano pone en tela de juicio las teorías sobre la supremacía masculina en la evolución de nuestra especie.

Frans de Waal

Cuando los estudiosos de la evolución humana intentan desvelar cómo vivían nuestros antepasados cuentan entre sus herramientas de trabajo con la observación meticulosa y paciente de las múltiples facetas de la vida diaria de los grandes simios, los parientes vivos más próximos de la humanidad.

En las últimas décadas, los descubrimientos relacionados con el comportamiento primate han generado un aluvión de resultados tan inesperados que están produciendo profundas modificaciones en la visión tradicional del mundo primate. De hecho, hasta hace muy poco tiempo la mayoría de los expertos convenía en que estos animales, altamente sociales, organizaban sus vidas en torno al liderazgo de un macho dominante, agresivo y violento, mientras que las hembras formaban parte de un profuso harén que lo rodeaba y se comportaban de manera sumisa y pasiva. Las investigaciones modernas, sin embargo, muestran un panorama bien distinto: la vida social de los primates revela un rango muy complejo de opciones y una sorprendente diversidad.

En la actualidad, un nuevo modelo ha captado la atención de los investigadores: las sociedades primates no siempre se encuentran controladas por machos. Pacientes observaciones del comportamiento de estos animales han puesto de manifiesto que no sólo la fuerza o el tamaño proporcionan a los individuos capacidad de control del grupo. La habilidad para valorar y manipular situaciones, esto es, la pericia para desarrollar estrategias de poder y liderazgo resultan fundamentales para mantener la cohesión entre los miembros de un clan. Así, factores como la edad, el temperamento, la historia de interacciones previas o el contexto social del momento presente, pueden jugar un significativo papel dentro de la complejidad interactiva de las sociedades de primates.

bonobos
Bonobos.

En el contexto de estas reveladoras novedades, nos parece de interés traer a colación a un simio africano relativamente poco conocido y al que muchos especialistas consideran más cercano al ser humano que el chimpancé común (Pan troglodites): se trata del bonobo (Pan paniscus).

Popularmente llamado «chimpancé pigmeo», el bonobo habita en una pequeña área geográfica limitada al bosque ecuatorial húmedo, entre los ríos Congo y Kassi, en la República Democrática del Congo, y ha sido el último gran simio descubierto por la ciencia. La anatomía de los bonobos, revelan los estudiosos, es acusadamente similar a la de nuestros primeros antepasados, y su estudio ha proporcionado un gran caudal de información que está resultando muy reveladora y de gran ayuda en los esfuerzos por conocer nuestro pasado.

Las sorprendentes sociedades de los bonobos

A finales de la década de 1980 salieron a la luz las investigaciones del prestigioso primatólogo de origen holandés Frans de Waal, profesor de Psicología y Comportamiento de Primates de la Universidad Emory de Atlanta (EEUU) y director de un centro dedicado a la investigación de primates llamado Living Links Center. Los trabajos de este científico sobre el bonobo conmocionaron la comunidad de expertos.

Frans de Waal
El primatólogo Frans de Waal. Fotografía de Xavier Cervera.

En efecto, al contrario del cliché siempre esperado, la sociedad de los bonobos se ha revelado, ante los sorprendidos ojos de los observadores, nítidamente organizada en torno a las hembras con los machos limitados a ocupar un lugar secundario. Frans de Waal, hoy considerado el mayor conocedor de estos simios, afirmaba asombrado en 1995: «El comportamiento de este pariente cercano del ser humano pone en tela de juicio las teorías sobre la supremacía masculina en la evolución de nuestra especie». Y más adelante conjeturaba que si los primatólogos hubieran conocido antes a estos simios, «con toda seguridad, ahora se creería que los primeros homínidos vivían en sociedades centradas en las hembras».

No menos inteligentes que los chimpancés, los bonobos gozan de un temperamento mucho más sensible, son muy imaginativos a la hora de divertirse e inventar diversos juegos, que practican con gran concentración y dedicación. Pero lo realmente significativo de esta peculiar especie radica en el inesperado repertorio de comportamientos relacionados con el papel prioritario que ocupan las hembras en sus sociedades.

Ulindi, hembra bonobo
Ulindi, hembra bonobo (Zoo de Leipzig).

Al igual que la mayoría de los primates, se trata de animales altamente sociales que organizan su vida en grupos o clanes. Cuando los individuos alcanzan la pubertad las hembras tienden a emigrar y los machos a permanecer en su tribu natal —norma de comportamiento que también se da entre los chimpancés y que evita la endogamia y preserva la riqueza genética de la especie—. Al llegar a la nueva comunidad, las jóvenes bonobos asumen una conducta muy particular: escogen a una o dos hembras residentes mayores para dispensarles atención especial, empleando por ejemplo el acicalamiento o despiojado. De este modo, las hembras bonobos, empiezan a crear entre ellas robustos vínculos o alianzas, que no sólo les permiten adquirir posiciones de control en sus clanes, sino ganar en autonomía y competencia frente a los miembros del sexo masculino, que individualmente es más fuerte.

Cría de bonobo
Cría de bonobo.

Las vigorosas alianzas entre las hembras se reflejan, por ejemplo, en el momento de alimentarse; contrariamente a lo que ocurre con los chimpancés que al encontrar comida el macho la reclama entera para él, y tras saciar su apetito permite el acceso a los demás, en los bonobos son las hembras las primeras en acercarse al alimento. Comen juntas, por turnos y sin competencia evidente, ya que espontáneamente ceden los primeros lugares a las de más edad e ignoran por completo a los machos. Si alguno intenta molestar mientras se alimentan, todas se agrupan para ahuyentarlo; consiguen explotar así para ellas y para sus crías las porciones alimenticias más abundantes.

El descubrimiento del dominio ejercido por las hembras fuertemente unidas en los clanes de bonobos, ha alimentado un acalorado debate, sobre todo en un colectivo de expertos reacio a asumir que ellas fueran las figuras principales en una sociedad primate tan próxima a nuestra especie. En esta línea, la primatóloga Frances White (2007), ha subrayado que la cooperación entre hembras no emparentadas detectada en los bonobos «es realmente importante cuando se piensa en la evolución humana y en el amplio rango de comportamientos posibles».

La experta también destaca singularidades en la conducta de estos simios recordando, por ejemplo, que «al entrar por primera vez en contacto con ellos, los machos huyen rápidamente»; las hembras, por el contrario, no muestran timidez sino gran sociabilidad, «forman juntas un grupo continúa la experta y permanecen curiosas a la espera (exactamente lo opuesto de lo que hacen las chimpancés). Algo que resulta fascinante».

Bonobos
Bonobos.

Otro aspecto que también ha llamado poderosamente la atención en el comportamiento de estos simpáticos simios es que presentan una imaginativa actividad sexual. De hecho, en las sociedades de bonobos el sexo desempeña funciones sociales de gran significado y afecta a muchas estrategias de su comportamiento.

Según de Waal (1997), y otros expertos, las relaciones sexuales entre los bonobos actúan como un factor relajante entre ellos. Los estudiosos han detectado que estos animales tienen un temperamento mucho menos agresivo y exaltado que los chimpancés, con una tendencia a la violencia física claramente menor y los conflictos graves entre grupos de bonobos parecen ser bastante raros. Cualquier cosa que despierte a la vez el interés de más de uno de ellos suele acabar en contacto sexual (machos/hembras, machos/machos, hembras/hembras) lo que no significa que se trate, como se ha sugerido, de una especie hipersexual. Tras cientos de horas de observación, de Waal concluye que en realidad practican el sexo de manera bastante relajada, como una faceta completamente natural de su vida en grupo y no se detecta en ellos ansiedad alguna.

Entre las hembras este comportamiento tiene gran importancia en la consolidación de los fuertes vínculos que existen entre ellas. Cuando, por ejemplo, una recién llegada intenta incorporarse al grupo recurren con frecuencia el frotamiento genital con el fin de iniciar una relación cordial. Si las residentes responden positivamente, se establecen lazos que suelen volverse muy estrechos, posibilitando que la nueva sea gradualmente aceptada. El sexo habrá contribuido entonces a la incorporación de la advenediza en la influyente comunidad de hembras.

Las peculiaridades hasta ahora conocidas de los bonobos justifican con creces que gran número de primatólogos actuales haga hincapié en la relevancia de los estudios en torno a esta especie para intentar comprender algo mejor las raíces de la naturaleza humana. Las discusiones, sin embargo, se han encendido considerablemente porque no son muchos los autores dispuestos a asimilar con serenidad el comportamiento sexual que muestran estos animales.

Mano de bonobo
Mano de bonobo.

Uno de los aspectos más relevantes del conocimiento del modo de vida de estos simios radica en que podría ayudar a corregir esa imagen estereotipada de nuestros antepasados invariablemente asociada a la agresividad, las maquinaciones jerárquicas, las disputas encarnizadas y la dominancia de los machos. Tal como asevera De Waal, el mensaje que nos transmiten estos parientes cercanos «es que hay más flexibilidad en nuestro linaje de lo que pensábamos».

Lecturas recomendadas

  1. De Waal, F. (2014). El bonobo y los diez mandamientos. Tusquets. Barcelona
  2. Jahme, C. (2000). Bellas y bestias. Ateles. Madrid
  3. Martínez Pulido, C. (2012). La senda mutilada. Minerva Biblioteca Nueva. Madrid
  4. Strum, S. & Fedigan, L. (eds) (2000). Primate Encounters, Models of Science, Gender and Society. The University of Chicago Press

Sobre la autora

Carolina Martínez Pulido es Doctora en Biología y ha sido Profesora Titular del Departamento de Biología Vegetal de la ULL. Su actividad prioritaria es la divulgación científica y ha escrito varios libros sobre mujer y ciencia.

7 Comentarios

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Marisa CastiñeiraMarisa Castiñeira

Yo quiero ser bonobo!
Fuera bromas, cuantos datos del comportamiento de estos primates, familia Hominidae sino me equivoco. Familia vamos 🙂
Me gusta su estudio y como puede romper “clichés” de conductas que se dan como determinadas a nivel biológico en la naturaleza.
Somos seres tecnológicos y sociales y aquí las hembras de las especies tienen mucho que decir.
Maravilloso artículo Carolina Pulido.

Carolina Martínez PulidoCarolina Martínez Pulido

¡Muchas gracias por tu comentario, Marisa! La maravilla está en estos primates tan entrañables. Y algo penoso que no dije en el artículo para no extenderme demasiado: están en serio peligro de extinción, sus poblaciones están disminuyendo alarmantemente. ¡Sería tan penoso perderlos para siempre!
Un cordial saludo.

[…] Cuando los estudiosos de la evolución humana intentan desvelar cómo vivían nuestros antepasados cuentan entre sus herramientas de trabajo con la observación meticulosa y paciente de las múltiples facetas de la vida diaria de los grandes  […]

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Sin duda es interesante, ya conocía sobre los bonobos, definitivamente son unos animales curiosos. Las personas pro homosexualidad, feministas, lesbianas, Bisexuales, Poliamorosos, etc, toman como ejemplo a la sociedad de los bonobos para decir: “hey miren, estos monos tienen conductas homosexuales y son bien promiscuos y viven en paz, deberíamos ser así”, no lo creo… Los bonobos usan el sexo para evitar conflictos, aumentar su jerarquía, relacionarse, relajarse, etc, les funciona para evitar la violencia, eso no se duda, pero hay algo que he observado siempre omiten las personas que admiran a la sociedad de los bonobos:

1. Los bonobos machos no saben cuales son sus hijos, les da igual y les sería imposible saberlo entre tanto licuado de esperma, dudo que eso funcione en la sociedad humana.

2. Los bonobos tienen sexo con machos y hembras de cualquier edad, un bonobo puede tirarse a una hembra o un macho infante, es decir, es como si un hombre o mujer mayor de edad pudiera tirarse a una niña o niño de 5 años sin ningún problema, en una sociedad como la de los bonobos, un hombre de 50 años podría tirarse a tu hijo o hija como si nada. Tu hijo de primaria se tiraría por el ano a su maestro, tu hija le chuparía la vagina a su maestra y viceversa, se harían orgías en los salones de clase, etc. Vamos, si tuviéramos una sociedad como la de los bonobos, todos seríamos mega pedófilos y bien pervertidos.

3. Los bonobos sin importar su edad, tienen sexo con sus madres, padres, abuelos, tios, etc. No hay diferencias, porque no las conocen, si pasamos este comportamiento a la raza humana; en una familia normal tendrían sexo entre hermanos, hijos con padres, nietos con abuelos, tu abuelo te follaría y tú a tu abuelo, vamos, una porquería.

¿En serio esa es la sociedad ideal? Lo dudo mucho y me parece absurdo que en vez de distanciarnos más de comportamientos animales, se pretenda comportarse como tales como si fuera la panacea. Curioso que la sociedad de los bonobos sea dominada por las mujeres, vamos, que sea una sociedad matriarcal y se viva de forma tan promiscua con el sexo por encima de todo, digno de pensarse.

Carolina Martínez PulidoCarolina Martínez Pulido

Oneuser, lamentablemente creo que has malinterpretado la riqueza del comportamiento bonobo para extrapolarlo a conductas humanas despreciables.

0neuser0neuser

Para nada, es una realidad, te recomiendo ver este video: https://www.youtube.com/watch?v=fR4COtkFUs4

Te dejo tambien un fragmento de lo que dice la wikipedia sobre la sexualidad de los bonobos: “La actividad sexual tiene lugar tanto dentro de la familia inmediata como fuera de ella, y suele implicar tanto a adultos como a crías” https://es.wikipedia.org/wiki/Pan_pa...xual_social

Lo único que no se ha visto en la sociedad de los bonobos, es el sexo entre una madre y su cría, justo en ese punto, es que cometí un error en mi comentario anterior, todo lo demás es totalmente real y mis comparaciones adecuadas, al ver el video lo comprobarás.

Carolina Martínez PulidoCarolina Martínez Pulido

Gracias por los videos. Te transcribo algo que incluyo en esta página, y ten en cuenta que de Waal está reconocido entre los mejores especialistas en el tema
“Tras cientos de horas de observación, de Waal concluye que en realidad practican el sexo de manera bastante relajada, como una faceta completamente natural de su vida en grupo y no se detecta en ellos ansiedad alguna”.

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